Horacio:
Me desperté con un gran dolor de cabeza y en una cama que no era mía. Tras unos segundos puede identificar el perfume de Volkov impregnado en las sábanas. Me relajé y me volví a tumbar, en ese momento empecé a recordar cosas de la noche pasada, como el baile con el comisario y como este me había abrazado en el ascensor.
Sonreí y hundí la cara en la almohada, intentando evitar dar un pequeño grito de emoción, las cosas iban avanzando. De repente la puerta se abrió dejando paso al protagonista de mis pensamientos. Solo llevaba puesta una toalla atada a la cintura y las gotas de agua caían por su espalda bien formada. Estaba buscando algo para ponerse en su armario.
-Buenos días comisario bombón -le dije llamando su atención.
Este se puso rojo al instante y se le cayeron las prendas que había cogido con anterioridad.
-Siento haberle despertado Horacio, no era mi intención -se disculpó el más alto recogiendo lo que había tirado.
-No te preocupes, ya estaba despierto. Por cierto, ¿dónde está mi teléfono? Necesito llamar a Gustabo, no le dije que no volvería casa así que debe estar preocupado.
-Un momento, creo que lo dejé en la cocina, ya de paso iré a cambiarme al baño -se marchó dejándome solo otra vez.
Pude observar que todos los muebles de la estancia eran blancos, excepto la colcha de su cama, que era gris como su pelo. Esto me hizo ilusión, ya que al parecer el comisario también tenía "el toque".
-Aquí tiene -dijo entregándome el móvil.
Cuando lo encendí mi cara cambió drasticamente, tenia 12 llamadas perdidas de Gustabo y 57 mensajes no leídos.
-¿Pasó algo? -preguntó con el ceño fruncido.
Desbloqueé el teléfono y me fui directamente a la aplicación de mensajes, ahí pude entender por qué tenía tantas llamadas perdidas de Gustabo.
-Joder, esta mañana teníamos que reunirnos con el Super -dije agotado.
Suspiré y me pasé la mano por la cara.
-Pero no entiendo, ¿no os había despedido? -se notaba que estaba confuso.
Le dejé mi teléfono para que leyera los mensajes y pudiera comprender la situación. Conway y Gustabo habían hablado con anterioridad para que nos diera una segunda oportunidad y yo lo había fastidiado todo de nuevo.
Cuando nos echó la bronca ayer no le dí mucha importancia, ya que sabía que nos daría otra oportunidad, pero si la segunda vez también le fallo me tomará como un incompetente. Y tampoco quiero eso.
-No se preocupe Horacio, yo hablaré con él para explicarle la situación.
Se lo agradecí y nos dirigimos a la cocina, la estancia conectaba con el comedor dando apariencia de amplitud. Realmente me gustaba este piso, aunque comparado con el cuchitril en el que vivíamos Gustabo y yo cualquier casa era increíble.
-Horacio, le he dejado unas pastillas en la encimera para el dolor de cabeza -me dijo señalandolas. -¿Quieres algo de desayunar?
-No tengo hambre, muchas gracias.
En realidad me estaba muriendo de hambre, pero no quería molestar más al comisario, ya había sido suficiente estorbo.
Cogí la pastilla y con la ayuda del vaso de agua me la tomé. Esperaba que hiciera efecto pronto.
-Si va a la comisaría podría acercarme a mi casa? Está de camino-le pregunté avergonzado, sentía que estaba abusando de su tiempo y confianza.
-Si, claro. Ve a vestirte y te llevo -me dijo para después irse hacia la entrada.
Con la tensión del momento no me había fijado en que no llevaba camiseta. Supuse que la ropa estaría en su habitación y efectivamente allí estaba, encima de la cómoda. Me vestí lo más rápido que puede, salí del piso y cerré la puerta tras de mi.
Volkov me estaba esperando en la puerta del ascensor cruzado de brazos. Cuando llegué a su lado presionó el botón y tras unos segundos las puertas se abrieron. Montamos en el ascensor sumergidos en un silencio muy incómodo. Los dos nos estábamos acordando del abrazo de anoche, me sonrojé y empecé a jugar con los dedos de mis manos. Para el momento en el que el ascensor había abierto sus puertas de nuevo se podía notar el ambiente muy tenso.
-Vamos al garaje, está por aquí.
Me guió hasta el parking del edificio, una vez montados en su coche puse la dirección de mi casa en el GPS.
—Muchas gracias por todo y perdón por las molestias —rompí el silencio.
El de pelo gris me miró y esbozó una pequeña sonrisa.
—No se preocupe Horacio, en parte fue culpa mía, no debí haberle recomendado algo tan fuerte. Para la próxima vez ya se que no tolera muy bien a alcohol.
Abrí los ojos y desvié mi mirada a la carretera. Si mis oídos no fallaban había dicho "la próxima vez", osea que quería que hubieran más veces.
Con el corazón acelerado y sumergido en mis pensamientos no me di cuenta de que llegamos a mi casa.
—Ya hemos llegado —dijo Volkov al ver que no bajaba del coche.
—Perdón, ya me voy y muchas gracias de nuevo —hablé mientras salía del vehículo.
Me quedé en la puerta para ver como se iba, pegué un salto de emoción y entré en casa. Me senté en el sofá y llamé a Gustabo por teléfono, lo cogió casi al instante.
—Horacio tío, ¿Dónde te habías metido? —se oyó al otro lado de la línea.
—Lo siento, ayer bebí mucho y me quedé a dormir en casa de un amigo, no sabía que hoy íbamos a quedar con el Súper.
No le quise decir que me fui a dormir a casa de Volkov porque supuse que le podría molestar que la gente lo supiera.
—Mira, ya da igual. Voy de camino a casa, el Intendente y yo hemos hablado. Luego te comento —dijo y finalizó la llamada.
Dejé el teléfono en la mesa y me quedé esperando a Gustabo, pensando en todo lo sucedido con Volkov. Estaba contento por el avance de nuestra relación.
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Dreams (Volkacio/Intendenteplay)
FanfictionDónde los protagonistas tendrán que aprender a aceptar sus sentimientos, sobrellevar sus diferencias y asumir que no todo en la vida se consigue fácilmente. Créditos a los dibujantes de la portada. No se permiten adaptaciones o copias de esta histor...
