Capítulo 13

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Conway:

Me desperté al sentir un peso encima mío, era Gustabo que estaba durmiendo plácidamente sobre mi pecho. Me quedé unos minutos observando su carita de ángel, era precioso. No podía dejar de pensar en lo sucedido durante estos días, cada vez estaba más enamorado y no lo podía controlar. Los miedos e inseguridades seguían ahí, por supuesto, pero en ese momento pude jurar que era imposible que ese chico me engañase.

Se revolvió un poco y entré en pánico, (gay panic) cerré los ojos haciéndome el dormido, no sabía donde meterme. Esperé pacientemente algún movimiento por su parte, pero no lo hubo, por lo que volví a abrir los ojos. Lo que no me esperaba es encontrar los suyos mirándome fijamente con una sonrisa.

—Buenos días papu —dijo desperezándose.

—Buenos días Gustabo —mi voz sonó ronca.

Quería que ese momento durase para siempre, pero cómo no algo lo tenía que interrumpir. Era mi teléfono, que sonaba desde mi habitación. Con mucho pesar me levanté de la cama y fui a coger el móvil. Cuando descolgué escuché la voz de Volkov.

—Ha despertado, le están haciendo unas pruebas para ver si le dan el alta.

—Joder, que bien. Desayunamos y vamos para allá —le dije.

Iba a colgar, sin embargo no me lo permitió al seguir hablando.

—¿Qué te traes con Gustabo? —preguntó con un tono sugerente.

—¿Y tú con Horacio? —se quedó sin palabras y aproveché para dar por finalizada la llamada.

Fui de vuelta a la habitación donde estaba Gustabo y me apoyé en el marco de la puerta, le di la buena noticia y casi saltó de la cama para abrazarme. Se colgó en mi y me rodeó la cintura con sus piernas. Acaricié su espalda mientras él gritaba de emoción.

—¿Vamos ya? —me preguntó separándose de mi.

Lo dejé en el suelo y negué con la cabeza, este chico estaba loco. 

—Primero tienes que desayunar, que anoche no cenaste. 

—Está bien, pero vamos a darnos prisa, no aguanto más sin ver a mi hermano.

Me siguió a la cocina donde preparé el desayuno para los dos. Desayunamos en silencio y cuando me terminé mi café me fui directamente a la ducha, necesitaba despejarme. Me asombraba lo rápido que había derrumbado los muros que había levantado. Recordé a Julia, ella era la culpable de todo, yo antes de todo era una persona amable que le sonreía a la vida. Todo cambió al enterarme de que todo era una farsa, me engañó durante tres años, me sentí un estúpido y juré que jamás me iban a hacer daño.

Salí del baño con una toalla rodeándome la cintura. Entré en mi cuarto y vi a Gustabo sentado en mi cama esperándome. Me miró y se sonrojó, supuse que también querría darse una ducha, así que fui al armario y le preparé una muda. 

—Toma, el baño está al final del pasillo —le dí la ropa. 

—Gracias —me dijo y se marchó.

Me vestí y esperé a que Gustabo terminara de bañarse y nos fuimos al hospital en mi coche.


Horacio:

Abrí los ojos lentamente y el olor a hospital inundó mis fosas nasales. No entendía que estaba pasando, inspeccioné la habitación y me encontré a Volkov durmiendo en el sillón de al lado. Los recuerdos me vinieron a la mente de golpe, el rechazo, los gritos, el alcohol y el accidente. Quería pedirle perdón al comisario por haberlo tratado de mala manera.

—Volkov... —lo llamé.

Reaccionó a los segundos despertando poco a poco. Se levantó de un salto y se tiró encima mío para abrazarme mientras lloraba.

—Lo siento mucho —le dije rodeándolo entre mis brazos.

—No tiene que disculparse por nada, fue todo culpa mía.

No me creía lo que estaba pasando, Volkov me estaba abrazando y llorando en mi pecho pidiendo perdón. Le acaricié el pelo, no me gustaba que se sintiera culpable por lo que pasó.

—No, no tienes culpa de nada. Fui un irresponsable —sentencié.

El comisario se separó un poco de mi y me limpió las lágrimas que había caído por mis mejillas, no sabía en que momento me había puesto a llorar.

—Horacio... tenemos que hablar —me dijo seriamente.

Algo dentro de mi se contrajo, no quería que me rechazara de nuevo, no quería volver a sufrir. Ya me había echo a la idea de ser solo amigos.

—Ya me quedó claro, no hace falta repetirlo —Alegué con una sonrisa triste.

—No, no lo entiendes... —fue interrumpido por el doctor muerte, que entraba por la puerta.

—¿Interrumpo algo? —preguntó.

—No, nada —me apresuré a decir.

—Iré a llamar a Conway —dijo el comisario. —Pero antes tu ven conmigo un momento.

Volkov se levantó del suelo y se limpió las rodillas de polvo, para después salir de la estancia llevándose al doctor consigo. Tuvieron una conversación fuera, intenté escuchar lo que decían, pero me fue imposible. A los pocos minutos el doctor ingresó de nuevo en la sala.

—Te voy a hacer unas pruebas y si salen bien te podrás marchar, ¿vale?

Yo simplemente asentí. Estuvo alrededor de una hora inspeccionando que todo estuviera correcto, cuando terminó su trabajo se quedó a hablar conmigo.

—¿Y qué tal va con el comisario? —preguntó levantando las cejas.

—Me rechazó, no quiere nada conmigo.

Me tapé los ojos, no quería que Claudio me viera llorar. Cuando logré controlar mis emociones continué hablando.

—Al menos espero poder ser su amigo —dije con la voz entrecortada.

—¿Aún no te lo ha dicho? Ese hombre es idiota —suspiró y puso los ojos en blanco.

De repente entraron Conway, Gustabo y Volkov. Mi mejor amigo fue directo hacia mi para abrazarme, yo le correspondí.

—Joder Horacio, pensé que te perdía —susurró en mi pecho.

Mientras que rodeaba a Gustabo con los brazos miraba fijamente a Volkov con los ojos húmedos y pensando, ¿qué es lo que me tenía que decir?

Dreams (Volkacio/Intendenteplay)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora