Volkov:
Después de dejar a Horacio en su casa me fui directamente a comisaría. Aparqué mi coche en el parking, me puse de servicio y entre a los vestuarios sin decir nada a nadie. Por el revuelo que había en recepción seguramente acababan de volver de un código tres.
Una vez en los vestuarios me encontré con Greco e Ivanov. Los saludé un poco resentido por lo que me hicieron anoche, pero tampoco podía quejarme, ya que el estado en el que se encontraba el de cresta fue producido por mi culpa.
-¿Cómo te lo pasaste anoche con Horacio? -preguntó el de la barba larga levantado las cejas varias veces.
Intenté hacer caso omiso al sugerente movimiento de cejas del hombre y le contesté.
-Si lo quería saber haberse quedado. Y por si le interesa su estado de salud, se encuentra perfectamente.
-Eso no lo dudo, contigo cuidándolo ¿cómo va a estar mal? -intervino Ivanov en la conversación.
Justo cuando iba a responder, entró el superintendente.
-¿Qué pasa aquí muñecas? Esto parece un gallinero -dijo cambiándose el traje GEO.
Cómo no, los dos comisarios tenían que narrar de principio a fin la historia de ayer. Pero pasó una cosa que no me esperaba, Conway les mandó a callar.
-¿Y a vosotros que coño os importa lo que haga Volkov fuera de servicio? -dijo molesto.
Me puse el chaleco y salí de la estancia, no sin antes darle las gracias a Conway. Llegando a la armería escuché risas a mis espaldas. Al girarme me encontré con dos alumnos susurrando y señalándome, se percataron de mi mirada y se fueron de allí a paso apresurado.
Mi mal humor aumentó al ver a Torrente con su típica sonrisa socarrona.
-¿Una noche movidita? -preguntó el más bajo.
-Sinceramente no se de qué me habla.
-Venga, no te hagas el tonto. Ivanov me lo ha contado -dijo dándome una palmada en el hombro.
-¿Qué es lo que le ha dicho? -me estaba empezando a alterar de verdad.
No hay cosa que más me cabree que mi vida privada se sepa y encima de todo en mi espacio laboral.
-Que pasaste la noche con Horacio. ¿Lo llevaste a tu piso? -se notaba que tenía interés por saberlo todo.
Intenté salir de la armería pero su cuerpo me lo impedía.
-No es de su incumbencia -espeté.
Lo empujé con el hombro para después pasar por su lado. Cuando estaba a punto de salir por la puerta que daba al estacionamiento de coches lo oí decir.
-Me lo tomaré como un sí.
Apreté los puños y me dirigí a mi coche Putin. ¿Por qué me tenía que pasar esto a mí? En comisaría daba la apariencia de ser un hombre serio, prácticamente de hielo para que se me tuviera un respeto. Y Horacio lo había estropeado todo.
-Volkov, no dejes que esto se interponga en tu relación con Horacio, ¿de acuerdo? -me aconsejó el superintendente.
No sabía cuando había llegado, pero tenía algo muy claro y es que no iba a escuchar lo que me quería decir. Iba a abrir la puerta del vehículo, pero me lo impidió poniendo una mano en la ventanilla.
-Te conozco desde hace bastantes años y solo diré que como le hagas daño a Horacio te las verás conmigo. Es como un hijo para mi, así que lleva cuidado con lo que haces -me dijo.
Sin más se fue de allí. La verdad es que no me esperaba para nada aquellas palabras. ¿Tanto aprecio le tenía Conway a Horacio? Se conocían desde hace aproximadamente tres meses pero es cierto que el chico se hacía querer.
Me subí a Putin y procedí a hacer 10-33. Las calles estaban despejadas, no había avisos prácticamente. Los pocos eran de coches robados. Iba a ser un día bastante aburrido, así que después de patrullar unas cuantas horas decidí volver a comisaría por si había algo más interesante que hacer allí.
Horacio:
Oí el sonido de las llaves entrando en la cerradura, Gustabo había llegado. Me levanté del sofá y esperé a que llegara al salón.
-Lo siento, ayer se descontroló todo y... -dije nada más verlo entrar a la estancia.
Gustabo no me hizo caso, se quedó mirando al suelo con el ceño fruncido. Esto me extrañó, me esperaba de todo menos esta reacción.
-¿Te pasa algo? -pregunté. Al no obtener respuesta pasé mi mano en frente de su cara repetidamente. -¡Gustabo!
Este pegó un salto en el sito para después mirarme a los ojos.
-No te vas a creer lo que ha pasado. ¡Ni yo me lo creo! -grito emocionado.
-Cuenta, cuenta -le cogí del brazo y lo arrastré para sentarnos y estar más cómodos.
-Dios, parezco un adolescente con las hormonas revolucionadas. Vale, ¿Por donde empiezo? -le lancé una mirada de desesperación.
-Venga ya -dije impaciente.
Por fin comenzó a hablar. Me contó que llegó a comisaría y que al llamar al despacho del abuelo este no le abría la puerta, así que decidió entrar por su cuenta.
-Entonces vi que estaba dormido en el sofá que tiene en su despacho, me acerqué y le puse la mano en la mejilla, ahora que lo pienso no se por que hice eso -se dijo a sí mismo. -Bueno pues se despierta y estaba to' avergonzado. Luego discutimos un poco y si no llega a entrar un poli le como la boca.
-¿Cómo que casi le comes la boca al viejo? -pregunté incrédulo.
En ese momento no me lo creía, esperé a que mi amigo se riera y me contara que era una broma, pero eso no pasó.
-Que si, que si. Lo que oyes y lo mejor es que me ha dicho "Esto no se va a quedar aquí" -dijo imitando su voz.
Se empezó a reír y yo lo miré enternecido, se percató de mí mirada y se quedó callado, aproveché para hablar.
-Nunca te había visto así.
-Así ¿cómo? -cuestionó.
-Enamorado.
ESTÁS LEYENDO
Dreams (Volkacio/Intendenteplay)
FanficDónde los protagonistas tendrán que aprender a aceptar sus sentimientos, sobrellevar sus diferencias y asumir que no todo en la vida se consigue fácilmente. Créditos a los dibujantes de la portada. No se permiten adaptaciones o copias de esta histor...
