Chapter 14

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Observó con felicidad el dije que yacía en la palma de su mano, se sentía tan afortunado por recibir un regalo tan valioso como aquel, tanto por su grandiosa calidad, pues estaba hecho de un mineral y piedras preciosas de alto precio, así como también por lo que para él significaba gracias a la bonita forma de corazón que tenía. Suspiró, pegando el collar a su pecho cual enamorado, pues en verdad se sentía así. Jae Beom, el hombre que más admiraba y amaba en el mundo al fin le demostraba que sentía algo similar hacia él.

¿Cuánto tiempo había deseado que algo así sucediera? Desde que llegó a la empresa no había podido fijarse en nadie más, sólo él ocupaba su mente día y noche. Siempre temió que el mayor no llegara a corresponder sus sentimientos, creyó que incluso podría ser heterosexual debido a su porte tan masculino, siempre rodeado de mujeres que querían seducirlo. Pero ahora ya no debía preocuparse, Jae Beom lo había hecho suyo cuantas veces quiso, le dejó claro que le pertenecía. Era como un sueño.

Sonrió, recostándose sobre su cama, esa en la que ambos compartieron aquel gran momento que se repetía una y otra vez en su cabeza. Agradecía miles de veces el haber ingerido el suficiente alcohol como para tener el valor necesario de confesar lo que sentía por el coreano, de lo contrario probablemente no lo hubiese hecho aunque este entrara de aquella manera como lo hizo. Todo aún se sentía tan irreal, de verdad que no se lo podía creer, pero era cierto, había sucedido.

—Realmente este fue mi mejor maldito cumpleaños de la vida —dijo con emoción

Y es que no cabía duda de que así fue, que al fin beses a quien por años has pretendido y que encima puedas perder la virginidad con él esa misma noche era increíble, sumamente increíble

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Y es que no cabía duda de que así fue, que al fin beses a quien por años has pretendido y que encima puedas perder la virginidad con él esa misma noche era increíble, sumamente increíble. Jackson estaba enamorado por completo de Jae Beom y ahora que al fin le hizo suyo de aquella manera haría todo lo posible por permanecer a su lado, sin nadie más que los molestase. Sin nadie más que le coqueteara de manera descarada aunque Im fingiera no darse cuenta.

Tenía ganas de llamar a Jae Beom pero no quería molestarlo, pues sabía que este tenía asuntos que atender, así que se limitó a observar el mensaje que le había enviado. Era corto pero lo seguía emocionando de cualquier manera, casi podía mirar a Jae Beom decir esas palabras con su voz dominante y aquella mirada afilada que sólo lo encantaba como loco. Así que abrazó con fuerza una de las almohadas donde todavía yacía impregnado el perfume del coreano.

"Por supuesto que es iridio
¿Crees que te regalaría algo de menos calidad?"

Suspiró una vez más en ese día y se aferró a la almohada, inhalando con profundidad el aroma de Jae Beom mientras cerraba los ojos. No tenía nada que hacer, era fin de semana, así que sólo esperaba con ansias que las horas pasaran para poder ver, tocar y escuchar otra vez al coreano. Aunque seguía un tanto adolorido no le importaba, quería besarlo, acariciar esa firme piel mientras le hace el amor diciéndole todas esas cosas que lo encantan a más no poder, hasta poder tocar el cielo junto a él. Así que no pudo evitar mandar otro mensaje.

"Te amo"

Apagó la pantalla, mordiendo su labio inferior, temía haberse pasado con aquello, pues Jae Beom se estaba tomando su tiempo para responder. No quería arruinar las cosas tan rápido, no así, no luego de tanto tiempo de espera. Respiró hondo, debía calmarse, sólo era un texto, el coreano podía estar ocupado, luego le respondería. No era como si estuviese con alguien más ¿cierto? Su Jae Beom no podía hacer algo así ¿verdad? Él le pertenecía, se lo había repetido tantas veces la noche anterior.

Su inseguridad lo estaba atacando de nuevo y eso no le agradaba en lo absoluto, la ansiedad era su mayor enemiga, pero si el mayor no respondía a tiempo era imposible no alterarse. Trató de calmarse y se levantó de la cama para ir hacia la cocina por un poco de jugo, y aprovechando encendió el televisor ya que necesitaba distraerse o las cosas se pondrían mal. Era un día tranquilo y amaneció de un muy buen humor como para echarlo a perder por algo tan simple. Entonces, su celular vibró.

"Yo también"

Escupió el jugo de la impresión. ¿De verdad había leído bien? Se esperaba cualquier otro tipo de respuesta, inclusive que se lo tomara a broma pero aquello jamás se lo imaginó. En ese momento se encontraba tan feliz que la enorme sonrisa que se formó en sus labios casi no cabía en su rostro. Im Jae Beom, el hombre que más admiraba en la tierra le había dicho que también lo amaba. ¿Qué podía ser mejor? Entonces mientras se regocijaba en su emoción, otro mensaje llegó.

"Por cierto, ya me ocupé de los pendientes y ahora tengo tiempo libre
¿Quieres venir a mi departamento?"

Eso podía ser mejor.

(...)

Aparcó su automóvil en el estacionamiento que se encontraba detrás del enorme y lujoso edificio de apartamentos en el cual residía Jae Beom. Llegar no fue una dificultad, ya el sitio era conocido para él. Bajó del coche para asegurarlo y se dirigió dentro del edificio, pero cuando estaba por entrar al elevador se encontró con Mark, un compañero de la oficina que sin mal no recordaba, era amigo de Jae Beom. Este cargaba una mochila bastante grande, como si fuese de viaje la cual lucía pesada.

—Hey, Jackson, qué sorpresa verte por aquí

—Lo mismo digo... —Entró al ascensor mientras el contrario salía—. ¿Qué es eso? —Señaló el bolso

—¿Uh? Nada. Basura

—¿Basura? —Alzó una de sus cejas—. ¿Quién saca basura en una mochila así?

—Bueno, no es literal. Son sólo cosas que no sirven —Se encogió de hombros como si fuese de lo más normal—. O bueno, al menos para Jae Beom. Él... es un comprador compulsivo así que de vez en cuando vengo a sacar algunas cosas

—Oh, claro —No le terminaba de convencer aquello pero no pudo hacer más preguntas debido a que otra persona entró al elevador

—Bueno, nos vemos

Aunque en su cabeza aún seguía la duda de qué sería lo que supuestamente sacó el americano de casa de Jae Beom prefirió no darle demasiada importancia a ese asunto, después de todo debía estar feliz porque iría al hogar de su querido ya que él mismo se lo pidió. Al caminar por el pasillo y detenerse justo en la puerta que le indicó el mayor, notó que esta se encontraba mal cerrada, así que tocó con suavidad, pero al no recibir respuesta la abrió un poco para entrar y cerrarla bien.

—¿Hyung? Uh, la puerta estaba abierta así que... —Parecía que no había nadie y eso le preocupó—. ¿Jae Beom?

Dio unos cuantos pasos dentro, luego de colocarse las pantuflas de visita, mirando por completo el sitio, era un departamento muy bonito, sumamente limpio y ordenado, justo como el coreano. Su vista entonces se enfocó en otra puerta que se encontraba camino a la cocina, el suelo parecía estar recién trapeado ya que aún se notaba la humedad. Lo que le pareció extraño de todo es que sólo esa parte se encontraba así, además de tampoco estar cerrada.

Su curiosidad era demasiado grande, así que no pudo evitar dirigirse hacia el lugar para intentar echar un vistazo.

—Jackson —El nombrado dio un pequeño brinco del susto y se giró rápido, mirando a un Jae Beom recién bañado, incluso tenía una toalla rodeando su cadera—. ¿Qué haces aquí?

Good Thing [IJB x JW]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora