«Lo único que vale la pena en la vida es la belleza y la satisfacción de los sentidos»
Im Jae Beom es un joven que trabaja en una prestigiosa empresa. Es un buen ciudadano, responsable, educado y muy bien parecido.
Es prácticamente perfecto ante los...
No era la primera vez que lo hacía pero la sensación le resultaba igual, cuando la envidia y la rabia eran demasiado para soportar debía encargarse de ello y qué mejor manera que deshaciéndose de la raíz del problema. No podía arrebatarle la belleza, habilidad, riqueza o suerte a las personas y por ello acababa con sus vidas, así le evitaban más problemas a él y quizás a otras personas que ya no los soportasen tampoco. Realizaba el trabajo que muchos otros no se atrevían. Era un bien para la comunidad.
Son Seung Wan, Kim Ji Soo, Park Yoo Chun… todos tenían algo en común y fue que obtuvieron algo mejor que Jae Beom, algo que él envidio tanto como para tener que asesinarlos. Una simple tarjeta de presentación, un ascenso, un nuevo automóvil, cualquiera de esas cosas bastaba para hacer explotar su ira y ahora que Jackson Wang se atrevió a provocarlo con todo lo que tenía, se buscó su propia muerte. No importaba si estaba en su casa, tampoco si había decenas de personas en el piso de abajo, tenía que hacerlo, su cuerpo lo pedía.
Entró a la habitación sin decir nada para luego cerrar la puerta, recargando su espalda ahí, vio a Jackson frente a un gran espejo mientras parecía abotonar su camisa. ¿Realmente había tardado tanto para eso o sólo era él que sintió el tiempo pasar más lento? No importaba, ya estaba dentro, el menor lo vio con confusión, no podía dar marcha atrás. Disimuladamente colocó el seguro a la entrada, echando un vistazo al cuarto, la ventana yacía cerrada y con una gran cortina, nadie podría ver.
—¿Qué sucede, hyung? —Al fin preguntó, acomodándose las mangas despreocupado, a pesar de que estaba invadiendo un lugar privado
—Necesito arreglar algo —Se acercó
—¿Arreglar? —Rio—. ¿A qué te…? —Pero no pudo terminar de hablar cuando Jae Beom lo tomó del cuello de la camisa para casi estamparlo contra la pared, haciéndolo soltar una queja
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—Te gusta molestarme ¿verdad? —Sonrió pero su mirada seguía con enojo—. Te encanta que toda esta gente te preste atención sólo a ti, como si el maldito mundo girara a tu alrededor —Pero entonces la confusión llegó para él al ver que Jackson sonrió
—¿No te gusta que las demás personas me miren, hyung? —Paseó su mirada desde abajo hasta caer en los ojos ajenos—. Debiste decirlo antes —Jugó con los bordes de la gabardina y el saco—. Creo que ya sabes de mi cariño por ti —Subió más sus manos hasta llegar al cuello de la camisa—. Pero jamás pensé que pudieses sentir algo similar
Jae Beom estaba atónito. ¿De qué estaba hablando? ¿Sentimientos? Él lo único que sabía sobre eso era la ira, envidia y el rencor, no conocía nada más. Jackson se estaba confundiendo y lo confundía a él, tanto que ni siquiera podía moverse o decir algo para negar todo eso. El menor lo notó, vio la duda en su mirada pero no retiró sus palabras, al contrario, amplió esa sonrisa y se atrevió a colocar las manos en su cuello, llegando a la quijada. La sensación era cálida pero extraña, nunca tenía contacto físico con nadie. ¿Por qué no lo alejaba?
Entonces lo vio acercarse luego de relamer sutilmente sus labios, pudo observar a detalle cada una de sus facciones hasta quedarse en esa boca que estaba tan cerca de la suya. De nuevo tenía el corazón agitado pero ahora era por otra razón la cual no entendía. Su agarre se aflojó conforme Jackson se aproximaba hasta que pasó, sus labios se juntaron con los ajenos y cerró los ojos por simple inercia. Todo eso era demasiado extraño, se sentía tan suave y la respiración del menor chocaba con la suya, pronto este movió sus manos para tomarle de la nuca.
Wang llevó el ritmo, Jae Beom ni siquiera sabía por qué aún seguía ahí, pero igualmente lo hacía. Era consciente de que su experiencia para besar era nula, pero eso a Jackson parecía no importarle, pues mientras no paraba de besarlo, lo trataba de acercar más a él, como si temiese que escapara o el tiempo se le fuese a acabar. Entonces llevó sus manos a la cintura del menor, un cosquilleo en sus palmas le indicaban que eso debía hacer, aprovechar y tocar el cuerpo que tenía enfrente, era como una especie de instinto, sólo que ahora no por enojo.
Sus manos descendieron por las caderas hasta encontrar los glúteos, y cuando se dio cuenta de lo grandes que estos eran no evitó el apretarlos sin mucho cuidado, ganándose un pequeño gemido en su boca el cual provocó un clic en su cuerpo, fue como un interruptor que encendió algo en su sistema. Se estaba excitando. Había pasado demasiado tiempo desde que se sintió de esa manera, tan acalorado y con su erección creciendo entre sus piernas. No había estado así desde que era un adolescente mirando pornografía y eso, por alguna razón, le hizo sentir bien.
Jackson entonces lo abrazó por el cuello, separándose brevemente del beso para mirarle a los ojos, su respiración con una ligera agitación por la prolongación y esos ojos entrecerrados le decían algo. Así que sin soltar alguna palabra lo besó, ahora él teniendo el control, acorralándolo aún más contra la pared, sin siquiera darle oportunidad de recuperar el aliento. Lo besó con brusquedad, tanto por inexperiencia como por el deseo de hacerlo así, sus manos siguieron apresando aquella carne firme que encontraba para recibir los gemidos que lo prendían.
Escuchó su nombre salir en un gemido de la boca ajena, muy apenas pudo distinguirlo ya que continuaba besándolo, pero lo hizo, y eso le gustó como nunca se imaginó. Se atrevió a morder y lamer el labio inferior del menor, saboreando el dulce alcohol que este había ingerido poco tiempo antes, Jackson jadeó complacido con aquello, jalando suavemente los cabellos oscuros que mantenía presos entre sus dedos, provocándole una sensación excitante al coreano.
—Maldición… si sigues así tendrás que hacérmelo —Le miró, estando a sólo unos centímetros de distancia
—¿Hacértelo?
—¿No quieres? —Apretó un poco sus labios
—Sinceramente no tenía planeado nada de esto —Jackson sonrió. Si supiera a qué se refería
—Está bien si no puedes, tienes tus… —Pero no pudo terminar cuando Jae Beom lo besó una vez más
—Claro que puedo, y lo haré —Jackson volvió a sonreír, mordiendo su labio inferior