«Lo único que vale la pena en la vida es la belleza y la satisfacción de los sentidos»
Im Jae Beom es un joven que trabaja en una prestigiosa empresa. Es un buen ciudadano, responsable, educado y muy bien parecido.
Es prácticamente perfecto ante los...
El hongkonés le había picado el orgullo, no sabía si de manera intencional o no pero de cualquier forma fue lo que le hizo continuar sin pensar en las consecuencias. Jamás había tenido sexo con alguien y le resultaba extraño hacerlo por primera vez con un hombre, mucho más porque era Jackson, aunque para ser sincero la calentura no le permitía pensarse demasiado eso. Sabía algunas cosas sobre cómo se manejaban dos hombres en el sexo, pero igual jamás creyó vivirlo así.
Siguió al menor a su cama, quitándose la gabardina en el camino, pues de un momento a otro se había vuelto molesta, el contrario luego le ayudó con el saco mientras tenía una sonrisa en los labios que no había visto antes. Esta no demostraba la seguridad de siempre, al contrario, se notaba más tímida, y al mirarlo con detalle mientras le desabotonaba la camisa, pudo percatarse del suave sonrojo en su rostro. Le gustó eso, conocer otro lado que nadie más veía, el que no demostraba su egocentrismo.
Una vez se deshizo de su camisa y observó al menor abrir la suya, tuvo la tentación de tocarlo, de experimentar cómo se sentía rozar aquella piel que se exponía frente a él. Así que sin decir nada acercó sus manos al pecho ajeno, trazando con sus dedos líneas imaginarias que poco a poco bajaban hasta el abdomen, donde volvió a subir para esta vez delinear aquellos músculos que se marcaban un poco. Su cuerpo era diferente, tenía la piel ligeramente bronceada y demasiado suave. Le atraía.
—Me gustas, Jae Beom —habló de pronto, colocando sus manos sobre las del nombrado, siguiendo sus movimientos—. Me gustas desde el primer momento que te vi —Se acercó un poco más para trasladar su tacto por toda la extensión de los brazos hasta aquellos anchos hombros—. No sé qué pase luego de esta noche, pero estoy dispuesto a entregarme a ti
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Im no respondió a eso, ¿qué podía decir? No le gustaba de la manera en que se lo decía el hongkonés, mantenía en su cabeza que todo eso sólo era por el instinto de satisfacer su necesidad sexual y nada más. Así que solamente le tomó de la mejilla y juntó sus labios en un beso que pronto subió de intensidad. Al parecer Jackson entendió que no podía decir nada ante aquello y sólo decidió cumplir lo que más anhelaba y deseaba. Se separó un poco para dejar algunos besos por el cuello del mayor mientras lo llevaba a su cama.
Jae Beom entonces le hizo voltearse e inclinarse sobre el mueble mientras le desabrochaba el pantalón. Debía admitir que tener a Jackson así de sumiso y obediente con él le hacía sentir tan bien, pues aunque siempre quiso hacer eso como jefe, pudo obtenerlo de otra manera y era igual o más satisfactorio así. Le bajó por completo el pantalón junto con la ropa interior, notando que, efectivamente, este poseía un buen trasero y como era de esperarse, no se contuvo para acariciarlo y tomarlo entre sus manos mientras mordía su propio labio inferior.
Abrió su pantalón pero no lo bajó aún, no tendría sentido si no estaba preparado el hongkonés, así que llevó una de sus manos hacia la boca ajena, notando que este rápidamente entendió y separó sus labios para permitirle la entrada a un par de sus dedos; el medio y el anular. Jackson lamió los dígitos, paseando su cálida lengua por toda la extensión mientras hacía un poco de presión con sus labios, causando que el miembro de Jae Beom palpitara de lo excitado que estaba. No podía resistir más.
—Maldición… haré que utilices esa boca en otro sitio, pero ahora déjame prepararte o entraré sin hacerlo —Sacó los dedos de la boca ajena
—No necesitas mucho tiempo en eso —Giró un poco su cabeza, sonriendo con levedad—. Me he preparado desde antes
Introdujo los dos dedos, realizando movimientos de tijera para hacer espacio, aunque por lo que sentía, ya había lo suficiente. O al menos eso creía para sus largos y delgados dedos. Así que no desperdició tanto tiempo en eso, Jackson también parecía ansioso por lo que seguía, provocándole con esos sonidos que lo excitaban tanto. Bajó su pantalón junto al bóxer, liberando al fin su necesitado miembro, y con la mano que preparaba al menor, se masturbó un poco, sintiéndose realmente duro.
—Acomodate bien sobre la cama —Jackson se movió, casi en medio, mientras Jae Beom quitaba su pantalón para subir también al colchón y ponerse detrás
Dirigió su falo hacia la entrada del hongkonés y empujó con su cadera mientras tomaba las contrarias. No fue suave, ya había ralentizado demasiado las cosas, Jackson se quejó un poco pero no lo detuvo; al parecer era más de lo que esperaba. Para Jae Beom aquello era la mismísima gloria, el calor abrasador de las paredes ajenas le hacía querer correrse sin importar nada, pero se contuvo, no quería que durara tan poco. Los quejidos cambiaron a gemidos conforme movió su pelvis, dando pequeños empujones al menor con esta.
Se inclinó sobre el pequeño cuerpo del hongkonés, pues este se sostenía por los codos, escondiendo un poco su rostro entre las sábanas que sostenía. Quería escucharlo mejor y al estar tan cerca decidió dejar un par de besos sobre los hombros, luego los cambió por mordidas y algunas marcas que quedarían por días. La piel de Jackson era tan perfecta, pero eso ahora no le generaba una rabia, lo único que provocaba era ese deseo de marcarla, de dejarle un recuerdo temporal de la noche que lo folló en su propia cama.
No pidió permiso para acelerar el ritmo y aunque creyó que Jackson diría algo, este parecía estar bien con eso, apresaba las sábanas entre sus manos y arqueaba su definida espalda mientras sus cabellos se movían con cada embestida que recibía. Estaba jodiendo a Jackson Wang, y aunque no fue de la manera que pensó en un principio, esto parecía mucho mejor. Estaba dentro del hongkonés, penetrándolo como se le daba la gana y este no podía hacer otra cosa que gemir y pedir por más, haciéndolo sentir tan superior. Tal y como le gustaba.
—Di mi nombre —ordenó, algo jadeante por el esfuerzo, al erguirse mientras tomaba un mechón de la castaña cabellera ajena—. Di quién está tomando tu cuerpo
—Jae Beom~ —gimió más fuerte cuando el mayor le jaló el cabello, obligándolo a hacer la cabeza hacia atrás
—¿A quién le perteneces, cariño?
—¡J-jae Beom! —No pudo resistir más y se corrió. El coreano le siguió, aquello también fue demasiado para él que no aguantó más
Estaba tan agotado luego de eso, ni siquiera se dio cuenta del desastre que era, con su cabello sobre la frente a pesar de que esa mañana se esforzó en acomodarlo hacia atrás, el sudor se deslizaba también por su rostro y cuerpo, además de claro, su respiración estar tan acelerada como si hubiese dado una carrera. Ni luego de una larga sesión en su gimnasio se sentía así de cansado. Se movió hacia un lado para recostarse, Jackson sólo relajó su cuerpo, permaneciendo boca abajo, pensó unos segundos y luego se acostó a su lado, abrazándolo de la cintura.
Jae Beom no dijo nada, su energía no era la suficiente como para hacer algo contra eso, además, la habitación de pronto había recobrado lo frío, así que sentir la piel desnuda y cálida del menor le parecía agradable, tanto que incluso lo rodeó con uno de sus brazos sólo para mantener ese calor. Sabía que Jackson se encontraba sonriendo y de hecho, él también lo hacía aunque de una manera más sutil. En ese momento no pensaba muy bien, estaba tan relajado que ya nada le molestaba.
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Hey! Sé que todo va un poco extraño y puede llegar a ser confuso, pero no se preocupen, las cosas poco a poco se irán aclarando. No dejen de poner atención a los detalles (◠‿・)—☆