—Oye ¿estás bien? Te noto distraído desde hace varios días —las palabras de Lucas resonaron en mi cabeza como un eco pero hizo falta que rebotaran en todos los huecos de mi mente para que pudieran sacarme de mi trance. Lo que confirmaba que, en efecto, estaba demasiado distraído.
Y es que las cosas que al principio parecía poder controlar, se deslizaban de mis manos con frecuencia, como una rienda que tenía que tomar con fuerza o se me escaparía de las manos y desencadenaría un caos. Pero ¿a qué me refiero?
Pues que mi atracción hacia Jeno crecía en vez de disiparse, y era tortuoso, ya que debía estar cerca de él más tiempo del que podría soportar. Me preguntaba a menudo si era su amabilidad, dulzura, humildad, o su rostro y su definida figura lo que me hacía tan difícil pasarle por alto. El problema es que era todo eso, y mientras él hablaba sobre acordes y notas, mi atención pasaba de sus ojos sonrientes a su mandíbula, cuello, pecho siguiendo ese recorrido hasta quedarme embobado en toda su silueta sin escuchar un carajo.
Y debía añadir que cada día me sentía más sofocado, además, por el peso de la culpa.
Cada día me sentía más cerca de Jaemin, me invitaba a almorzar con él y Jeno, se preocupaba por mi progreso o por si estaba demasiado cansado; acomodaba mi cabello y con frecuencia llegaba con dos vasos de café y uno de té para mí, me tomaba en cuenta y a mis opiniones. Se volvió mi amigo cercano. Pero yo le traicionaba en silencio.
'Pero, no estoy haciendo nada malo. Mientras lo mantenga dentro de mi cabeza Nana no tiene que saberlo, jamás' eso era lo que me agotaba, sin embargo, no había ninguna otra opción ¿cierto?...
—Estoy bien, sólo cansado. Han sido un par de semanas intensas —lo que también era cierto, pero no suficiente para dejar satisfecho a Lucas, que a pesar de parecer despistado casi siempre, era perceptivo acerca de lo que le sucedía a sus amigos.
—... Claro —fue su respuesta como diciendo 'No te creo, pero confío en ti. Aunque te estaré vigilando'.
***
El espejo de la sala de prácticas también me decía que algo no estaba bien conmigo. Tenía ojeras y había bajado de peso.
—Hasta luego, hyung —eran Jisung y Chenle que apenas terminaban su ensayo, con un movimiento de mano los despedí y cuando hubieron recogido sus cosas salieron dejando la habitación en completo silencio. Estaba sólo esa vez, era inusual que esa sala de prácticas estuviera vacía con tantos chicos por ahí que venían a escapar un rato de su horario a cualquier hora del día o a practicar por su cuenta en el tiempo libre.
La música comenzó a sonar, en mi cabeza, claro. No solía necesitar escucharla para sentirla vívida inundando todo el cuarto.
Algo que pocas personas sabían era que me gustaba el ballet, así que nada más lo practicaba de vez en cuando y cuando nadie estaba mirando; no es que tuviera vergüenza, simplemente lo veía como algo mío, un pequeño tesoro guardado del que sólo yo podía disfrutar. Al compás de mi canción comencé a crear los movientos delicados sobre la duela confrontándome a mí mismo.
No eran movimientos alegres y escandalosos, sino poderosos y definidos. Mi pie en punta se alineaba con todo mi torso que se extendía en una perfecta forma hasta mis manos. Era una interpretación de la persona en la que sin darme cuenta y poco a poco me estaba convirtiendo. Pero tenía miedo, tenía miedo de no saber quién resultaría de todo esto.
La superficie reflejante retaba mis ojos y le devolvía pasos cada vez más demandantes. Bailaba mi frustración. Pero la puerta se abrió de nuevo.
A pesar de escuchar el obvio chirrido, estaba demasiado inmerso en la burbuja de cinestesia que había formado, hasta que vi en el espejo que era Jaemin y no sé porqué me detuve en seco.
—No pares por mí, no sabía que bailabas ballet.
—Sólo un poco y a solas... —tan pronto las palabras salieron de mi boca quise des-decirlas, pero evidentemente eso era imposible— ... No estoy diciendo que me moleste que estés aquí, me tomaste desprevenido, es todo.
—No te preocupes, tu baile era muy bello, igual que tú —la oración salió sin titubeo y sin variaciones, como algo completamente natural. Porque así era Nana y con frecuencia decía esas cosas.
—Gracias —de todas formas me sonrojé un poco a causa de lo repentino del comentario.
Jaemin llevaba una sudadera gris y pants, lo que indicaba que también estaba ahí para practicar. A pesar de su rol de productores, ambos Jeno y él bailaban y creaban coreografías a menudo; pero veía a Jaemin más seguido haciéndolo.
Me hice un poco a un lado cediendo una parte de la sala y esta vez música de verdad empezó a reproducirse llenando el ambiente. Quise seguir con lo mío pero, en realidad el momento ya se había ido y me sentía más tranquilo y relajado. Tal vez era que Jaemin despedía esa vibra cuando no estaba revoloteando por ahí haciendo cosas que a los demás parecían exageradas y sin sentido, aunque para Jeno y para mí eran agradables, la mayoría de las veces.
Veía el espejo, pero analizaba los movimientos del chico de pelo rosado.
—¿Qué te parece esto? —dijo de pronto al tiempo que ejecutaba unos pasos difíciles notando que lo veía.
—Bastante bien, pero se vería mejor así —medio en juego medio en verdad hice algunos pasos aunque era notorio que mis habilidades de baile no eran tan buenas como las suyas. Nana comenzó a reír de forma escandalosa.
—NO NO NO, tiene que ser así —respondió alargando cada 'No' de forma graciosa, acto seguido hizo una onda rara con su cuerpo e intenté imitarlo sin éxito, finalmente sólo me dejé caer al suelo riendo.
—Okay, ganas. Pero tienes que enseñarme a hacer eso.
—Cuando quieras.
ESTÁS LEYENDO
(Missing) Puzzle Piece | | NORENMIN
FanficEn Seúl para cumplir su sueño: Ser cantante. La oportunidad de su vida: Los productores Jeno y Jaemin de la empresa estrella emergente del entretenimiento necesitan un solista. El problema: J & J Entertainment parece más un total caos que la empresa...
