En Seúl para cumplir su sueño: Ser cantante.
La oportunidad de su vida: Los productores Jeno y Jaemin de la empresa estrella emergente del entretenimiento necesitan un solista.
El problema: J & J Entertainment parece más un total caos que la empresa...
La luz lastimó mis ojos por un momento. Dios ¿qué fue lo que me sucedió? ¿Me desmayé? La falta de descanso y alimento golpeó mi cuerpo como una resaca un instante después, tenía sentido, había aguantado varios días con casi nada de ambos y finalmente me pasaron factura. Al menos parecía que la travesía había llegado a su fin.
Me erguí sobre la cama lo más rápido que la debilidad que aún sentía me permitió. Ahí estaba, podía verlo preparar un emparedado en la barra de la cocina, un extraño escalofrío recorrió mi cuerpo entero. Parecía estar demasiado absorto en lo que hacía, con su camisa holgada y su, al parecer recién, teñido cabello negro que lo hacía lucir mucho más serio que de costumbre, y más, atractivo.
Como si tuviera telepatía, en ese instante alzó la mirada y otra vez se encontró con la mía. No podía sostenerla por mucho tiempo ¡Carajo! Ni siquiera tenía idea de cómo empezar a hablar. Nana rompió el contacto para seguir su labor.
Lo mejor sería acercarme primero, pero todo seguía dando vueltas y martillando mi cabeza, de modo que todavía no era capaz ni de levantarme. No hizo falta, pronto el chico pelinegro se acercó con un plato en las manos, todo esto bajo el más profundo silencio.
-Toma, come -el plato fue dejado en la mesilla que estaba a un lado de la cama, sin embargo, mi vista no podía seguir a nada que no fuera Jaemin. Dios, había un cúmulo de emociones que no podía identificar burbujeando en mi interior que se intensificaron precipitadamente a medida que él se acercó.
-¿Qué te sucedió? -miré directo a su brazo vendado casi a partir del codo hasta la palma de su mano.
-¿Qué te sucedió a ti? -No iba a decirle que me estaba dejando morir de hambre por la culpa, así que nuevamente quedó todo en silencio entre el tumulto de las olas del mar.
Jaemin no esperó a que sucediera otra cosa. Así como llego, se fue hacia la plataforma frontal del bungalow y se sentó allí sin más. El sandwich me seducia con su aroma apetitoso, negué para mí y decididamente me dirigí a su lado quedándome de pie a un lado suyo sin que él me mirase en ningún momento.
-¿Retiro espiritual? ¿En serio?
-¿Por qué no? Quiero alinear mis chakras, mi chi, o yo qué sé, una de esas mierdas. Mira, esta es mi pose del loto -soltó con voz ronca y tono gris, demasiado gris mientras adoptaba aquella posición cruzada con cada pie sobre el muslo contrario y las manos sobre la rodilla respectiva.
-¿Y... funciona? -un sonoro suspiro salió de lo profundo de su tórax
-No.
Era todo, ya no sabía qué más decir, y estaba sintiéndome peor por alguna razón. Creo que estaba frustrado por no saber qué carajos estaba sucediendo ¡¿Por qué querría irse a un retiro?! Jalé mi cabello y me propiné varios golpecitos en la cabeza intentando canalizar la confusión que estaba sintiendo. 'Vamos, Renjun. Volaste hasta Yakarta, tomaste un segundo vuelo hasta Sorong, un ferry y un bote recorriendo isla por isla hasta encontrar a este malnacido hijo de...'. Conté hasta 100. No, Jaemin no era nada de eso, lo era yo. 'Sólo di lo que tienes que decir'.
Era eso, o irme por donde vine, lo que no era opción muy viable, ya que estaba técnicamente quebrado. Tendría que nadar de regreso a Corea.
-Jaemin, yo...
Me vi interrumpido por el pelinegro que señalando el sitio a un lado suyo con el pulgar me invitó a sentarme. Solté el aire que no sabía que estaba conteniendo y me dejé caer allí mismo. Luego llevó su índice a sus labios mandándome callar. 'Cómo ordene, Señor' pensé para mí algo aliviado, aunque sabía que no podíamos evitar el diálogo por mucho más tiempo.
***
Jaemin POV
No quería escuchar nada que Renjun tuviera que decir. Sabía que no era nada bueno y no quería empañar el hecho de que realmente estaba aquí conmigo. Era un cobarde por seguir retrasando lo inevitable.
Era la primera vez desde que dejé las clases de yoga que hacía esa bendita "pose del loto" y ya estaba empezando a incomodarme, pero había que guardar las apariencias. El castaño cerró los ojos al ver que yo hacía lo mismo, sin embargo, estaba aprovechando para entreabrir los míos lo suficiente para espiar al delgado chico. Ahora que estaba aquí, no sabía cómo debía sentirme.
Con sigilo me volví a ver el sandwich que estaba intacto justo donde lo puse. Estaba seguro de que se había desmayado por hambre, créanme, he pasado por hambre y sé cómo se ve. Estaba pálido, sus ojeras se acentuaban y si de por sí ya era delgado, ahora estaba por poco pegado a los huesos. Mordí mi labio inferior ¿Por qué hacía eso? ¿Por qué él?
Renjun había caído rendido apenas cruzó la entrada; un impulso instantáneo me jaló hacia él, pero lo único que pude hacer fue quedarme viéndole. Incluso así se veía hermoso, a pesar de que percibía aquella expresión en su rostro. Estaba sufriendo.
Lo tomé en mis brazos y lo deposité sobre la blanda y única cama con todo el cuidado que mi herida me permitió, luego me acomodé sobre la duela de madera en mis rodillas reposando la barbilla encima de mis brazos en la orilla de la superficie mullida. Contemplaba su fina silueta que se removia de vez en cuando entre las sábanas y tenía tantas ganas de estrecharme contra él, pero no tendría ningún significado, y sería raro.
De modo que me limité a esperar a que despertara pensando en lo que iba a decirle cuando lo hiciera. No se me ocurrió nada. O mejor dicho, entre las miles de cosas que quería decirle, gritarle y reclamarle, no se me ocurrió ningún guión apropiado para seguir. Ugh, tendría que improvisar.
Seguí intentando juntar el valor y las palabras para finalizar toda esta patraña mientras "meditaba" a su lado. Casi era gracioso que imitara todo lo que yo hacía como si en serio una serie de acciones solemnes pudieran purificar su alma. Ya le había advertido yo que no servía, lo vi fruncir el ceño impaciente aún con los ojos cerrados.
También era casi irónico como a pesar de lo mierda que me sentía, seguía queriendo besarle.
Pero no así, no cuando estábamos tan lejos.
Hola! Aquí Sr. Autor.
Éstos días he estado super contento porque oficialmente este fic ha llegado a 1k de votos. No me lo esperaba, en serio ahhh.
Además de que adoro leer los comentarios, no sé, siempre me ha gustado eso de los comentarios. Me siento como en club de lectura. Así que si son de los que comentan, no paren, valen mil (y si no, también valen mil).
Bueno, eso esto, tengo los ojos rojos después de escribir este capítulo. Como que los capítulos narrados por Nana me ponen sensible 🥺.
Y, bueno, eso. Besitos y una fotito, bye.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.