Capítulo VI: No paso solo en Lontford

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No quería creer que lo que Alex decía era verdad, es decir, ¿cómo podría hacerlo? Todo sonaba tan absurdo

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No quería creer que lo que Alex decía era verdad, es decir, ¿cómo podría hacerlo? Todo sonaba tan absurdo... Anhelaba que todo fuera una simple coincidencia, incluso una broma. Sin embargo, todo indicaba que no, que lo que decían esos diarios y crónicas era verdad. Aunque yo no era capaz de deducir cómo o por qué. Es decir, ¿por qué un demonio querría matar a mi madre y a mi hermana? No tenía sentido, mi familia no tenía nada de especial.

—Alex, no sigas, ¿no ves cómo se está poniendo? —escuché que Dora casi le gritó.

Yo seguía con la cabeza enterrada entre las piernas y mi respiración era cada vez más acelerada. La información me había sentado fatal. Y no era para menos. Creo que a nadie le gustaría que le dijeran que un demonio estaba asesinando a su familia. Era tan absurdo como aterrador. También incomprensible, por lo menos para alguien como yo, que no creía en ninguna de las cosas sobrenaturales.

Siempre había sido muy escéptica al respecto, por eso se me hacía tan difícil aceptar las pruebas que mis amigos me brindaban. Quería buscar una explicación lógica y solo se me ocurría que se trataba de un imitador de un asesino serial... no obstante, eso también sonaba improbable.

—No sé qué hacer —admití con voz pausada, mientras levantaba la cabeza.

Los ojos verdes de Alex se toparon con los míos. Él se había agachado hasta que quedamos cara a cara.

—Solo son opciones, Ela, ni siquiera sabemos si lo del demonio es posible —soltó lo que al parecer tenía la intención de tranquilizarme.

—Es que suena tan improbable...

—Lo sé, pero es lo único que parece tener sentido ahora —justificó.

—Lo que no tiene sentido es que mis padres y el resto de los adultos intenten ocultar que por doscientos años hubo asesinatos en este pueblo —comentó Dora con la voz cargada de reproche.

—Tal vez tenga algo que ver con que el asesino había desaparecido después de matar a la madre de Ela, o eso es lo que entendí —trató de razonar Alex.

Por un segundo, dejé de lado todas las emociones confusas que habitaban mi interior y analicé sus palabras. Había una forma de comprobar si se trataba de un asesino o no.

—El que mató a mi madre no desapareció, ellos dijeron que se había ido a otro pueblo —les recordé con un poco más de energía, al mismo tiempo que bajaba mis rodillas.

Ese dato se había llevado toda mi atención.

—Es cierto, pero no sabemos a cuál, hay muchos en este sector... —dudó Pandora.

—Pero hay pocos que coincidan con nuestro bosque.

Lo dicho por Alex me dejó pensando. No sabía en qué parte del bosque estaba la cabaña, tampoco si pertenecía a nuestro pueblo o no.

—¿Alguno guardó la ubicación de la cabaña?

—Yo lo hice... decirlo en voz alta suena extraño —confesó Alex en un tono bajo y avergonzado.

Noche de tormenta (completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora