Shoto es bebé ahora por culpa de un villano.
Pero el verdadero problema comienza cuando la Liga de Villanos logra secuestrarlo, convirtiendo su guarida en una improvisada guardería y Bakugo va a rescatarlo.
Se encontraban en la mesa desayunando y se podía ver el brillo inmenso en los ojos del bicolor. Bakugo lo observaba mientras se llevan un pedazo de pan a la boca. Cuando el niño alzó la mirada encontrándose con la del ojirubí, el mayor la desvío, pues sintió un escalofrío recorrerle todo.
– ¿Por qué no te presentaste a clases? – preguntó Uraraka intentando hacer el desayuno más ameno.
– Me quedé dormido
– Ya veo, yo igual me quedé dormida, creo que estuvo bien, ya que así pude hacerle el desayuno a Shobebé
Bakugo no le contestó, el desayuno terminó y la mañana transcurrió normal.
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Sus compañeros ya habían salido de clases y se encontraban de regreso a los dormitorios.
– ¿Le diste de desayunar a Todoroki?, ¿Ya comió?, ¿Qué le diste de desayunar? – Momo en cuanto pisó la sala común, bombardeó con bastantes preguntas a su compañera.
– ¿Sabes?, Creo que no eres la indicada para cuidar de él, creo que debería hacerlo yo, estoy mejor capacitada – dijo mientras se acercaba al niño.
Shoto en cuanto la vió se levantó y corrió, escondiéndose detrás de Katsuki, quién se sonrojó por lo ocurrido.
– Como ves, no quiere estar cerca de ti – dijo Uraraka con burla viéndola.
– Oi, bastardo, lárgate con cara redonda, no me molestes
Bakugo se sentó en el sofá, el niño lo siguió y se sentó en su regazo. Katsuki sólo lo miró aún más rojo de lo que estaba.
– ¿Kacchan?, al parecer le agradas – dijo Deku con un sonrisa.
– Ka-cha – intentó decir el heterocromático mirando al rubio cenizo con una sonrisa.
– Te dije que no me molestaras – intentó quitárselo de encima, pero el niño le puso cara de perrito regañado – maldito bastardo – susurró acomodándolo en su regazo.
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Decir que Katsuki Bakugo no se encontraba ansioso, era una vil mentira.
Hace aproximadamente dos horas el inútil de Deku y los otros dos extras habían salido junto al pequeño Shoto, para que Midnight lo bañara y no habían regresado aún.
Así que sí, eso tenía al rubio de las explosiones con los nervios de punta y no sabía a qué se debía.
Pasada media hora, se abría la puerta y se adentraba el Dekusquad con Ochaco cargando a Shoto, este ahora vestía un mameluco de conejo.
El rubio los observaba con la mirada más tranquila. El niño en cuanto vió a Bakugo, se bajó de los brazos de la castaña y corrió hacia él.
Los otros tres, quedaron atónitos ante lo ocurrido recién, y que el ojirubí haya correspondido al gesto del bebé los dejó peor.
Katsuki lo cargó y lo abrazó, como si su vida dependiese de ello, el haber estado más de dos horas sin ver al niño lo dejó mal, pero claro que él no lo aceptaría en voz alta.
– Ka-cha – No molestes, ¿Tienes hambre?
El niño sólo asintió con la cabeza y Bakugo se dirigió a Midoriya
– Oi, Deku, tiene hambre, ¿Qué le vas a dar de comer?
El peliverde se dirigió a la cocina para prepararle la cena a su amigo, mientras los demás se retiraban a sus habitaciones, dejando a Shoto jugando con Katsuki.
– Bakugo, al rato bajo por él — dijo Uraraka sin obtener respuesta.