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Después del desayuno, Shoto se encontraba jugando con el sombrero de Compress.

– ¿Saben que por ser un bebé debe tener muchos más cuidados que un mocoso de 16? – preguntó Kurogiri a los tres que tomaron "prestado" al niño.

– Sí, ¿por qué lo preguntas?, lo hemos cuidado bien hasta ahora – dice Toga viendo al heterocromático.

– ¿Le compraron más ropa?, ayer no vi que lo bañaran, y lo que va de hoy, no he visto que esté cambiado y bañado – señaló al bicolor.

– Cuando quiere ir al baño avisa, no utiliza pañal, así que no debemos cambiarlo. Está bien criado – el azabache sonrió.

– ¿Y la ropa?

– Oh vamos, bastante estamos haciendo por él, es un malcriado, no quiere lo que le damos de comer, ¿todavía quieres que lo premiemos con ropa y baño?, es un jodido secuestro, no unas vacaciones, no está en un hotel para mocosos – comentó irritado Tomura.

– Oye, no digas eso que te escucha y te entiende – reclamó Dabi levantándose un poco y frunciendo el ceño – está acostumbrado a otras cosas, estaba lleno de lujos antes de venir con nosotros, es un cambio radical para él. No es un malcriado.

El de las quemaduras volvió a acostarse, acomodando a su hermano más al centro de su abdomen, ya este que lo estaba utilizando de asiento.

– A demás, quién debe comprarle todo lo que necesita es la loca, ella tuvo la brillante idea de traerlo con nosotros, que se haga responsable – dijo para acto seguido cerrar los ojos.

La única chica de ahí lo miró con indignación, claro que ella había sugerido llevarse al niño, pero los otros dos también son responsables porque le hicieron caso. A parte ya estaba cansada de ver las caras semi adultas de sus compañeros, un poco de cambio le sentaba bien y estaba segura que la presencia del pequeño no le molestaba a nadie.
No hacía mucho bulto, era bastante tranquilo y ya avisaba para ir al baño, era muy fácil cuidarlo.

– Se duerme contigo, cómprale ropa tú – objetó la rubia.

– Se duerme conmigo porque mamá así lo quiso.

– Entonces que él se la compre.

Listo, los dos se habían hecho los desentendidos para comprarle ropa.

– ¿Qué dicen? – preguntó el líder de la liga.

– Que tú vas a comprarle todo lo que necesita, mientras está con nosotros – respondió burlesca la única chica.

A Shigaraki le empezaba a dar un pequeño tic en el ojo y su cabeza empezaba a doler, ¿por qué estaba rodeado de pura gente sin cerebro?, ¿cuál fue el mal que había hecho para merecerlo?, aún no lo sabía y dudaba que fuera algo tan grave como para pagarlo tan caro.

¿Ese es Shoto?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora