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Dabi ajeno a su alrededor, sólo observaba a su hermano menor con los ojos cristalinos.

– Perdón, enano – dijo y escondió su cara entre el hombro y el cuello del niño – Perdón por odiarte - su voz era queda, pero quebrada – tú no tienes la culpa de nada – sollozaba aún escondido en el infante – no dejaré que esos idiotas te hagan algo – terminó para volver su vista al bebé y besarle la frente.

– ¿Qué carajos haces, quemado? – Tomura lo veía extraño.

– Malévolo cucarachón se nos puso sentimental – se burló Toga.

– Cállense, recordé algo – respondió con molestia.

– Nosotros ya no tenemos nada que hacer aquí, cuidense, y no hagan nada malo, pequeños – Shigaraki uso un tono de voz dulce que erizo la piel de los estudiantes – ¡VAMONOS!

Y con eso, los otros dos le siguieron.

– ¡SHOTO! – Katsuki gritó, el niño se asomó sobre el hombro de su hermano, que era su secuestrador y pudo percibir el miedo del rubio.

El nombrado se puso incómodo, quería regresar a los brazos de Uraraka, jugar con el cenizo, sintió una punzada y las ganas de llorar lo embargaron.

– ¡KA-CHA! – Gritó extendiendo sus manitos hacia donde este se encontraba.

Lo único que ambos vieron fue como se alejaban cada vez más.

– He vuelto, lo siento tanto pero tuve una pequeña discusión con la cajera y... ¿Qué les pasa?, parece que vieron a un monstruo – Mitsuki los veía preocupada.

Y no era para menos, los chicos estaban pálidos y no decían nada, su hijo estaba callado, BAKUGO KATSUKI ESTABA CALLADO Y NO INTENTABA MEDIO MATAR A MIDORIYA, entonces tuvo que haber pasado algo bastante malo.

– Se lo han llevado – murmuró apenas audible su hijo – Se lo llevaron y no hice nada para evitarlo – dejó caer las bolsas y llevó sus manos a la cabeza mostrándose frustrado.

– Kacchan, tranquilo, lo recuperaremos – intentó calmar Izuku.

– ¿Lo recuperaremos?, ¿viste quienes eran? LOS MISMOS QUE ME SECUESTRARON, tú no sabes de qué son capaces, ES UN NIÑO, DEKU, NO PUEDE DEFENDERSE – estaba al borde de las lágrimas.

– Lo primero que hay que hacer es tranquilizarnos y avisar al profesor Aizawa – aportó Iida, sacando su celular para llamar a su tutor.

Ochaco seguía en estado de shock, se habían llevado a su pequeño amigo y todavía no podía asimilarlo, lo que dijo el cenizo la dejó peor, ¿Qué pasaría si algo malo le sucede a Shoto?, ¿y si ya no regresaba?, ya no compartirían el almuerzo, ya no saldrían los fines de semana y ya no escucharía todo lo que odia el bicolor a su padre y ella ya no sería su psicóloga.

Y entonces las lágrimas salieron sin intenciones de detenerse en algún momento y es que no se imaginaba seguir asistiendo a UA sin su amigo Shoto Todoroki.

¿Ese es Shoto?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora