Después de cinco minutos, en los que trató de acomodar bien a Shoto para que no cayera, Tomura ya había alcanzado a su séquito de imbéciles.
– Awww, Shiga, te ves muy tierno cuidando del niño – le dijo la rubia.
– Cállate, es un poco incómodo porque no puedo usar todos mis dedos – respondió un tanto frustrado, pues, aunque no lo pareciera, tenía miedo de desintegrar al heterocromático.
– Entonces, ¿también debemos comprarte unos guantes? – le preguntó Twice al ver su cara.
Después de haber caminado un rato, la liga de encontraba en el centro comercial, se dirigieron a una tienda para niños. Ya estando ahí, empezaron a buscar ropa para Shoto.
– Debe ser ropa que resalte lo guapo que es, la ropa que trae le hace ver muy ñoño – dijo la rubia paseando por los pasillos y de vez en cuando moviendo uno que otro gancho.
Estuvieron cerca de cuatro horas buscando ropa para el niño, porque ningún conjunto le terminaba de convencer a Toga, Dabi vió unos lentes para sol y sin dudarlo dos veces los depositó en el carrito, por lo que Tomura lo miró mal.
– ¿Qué se supone que haces?
– La ropa que escogimos va a quedar bastante bien con esos lentes, nosotros también deberíamos ir a comprar ropa, no es justo que sólo Sho-... el niño vaya a estrenar – el pelinegro rezaba para que no se haya dado cuenta de la metida de pata que acababa de tener.
– ¿Qué ibas a decir?
– ¿Yo iba a decir algo?
– Dijiste "Sho", no terminaste la palabra.
– Sho no sé de qué tanta boludez hablás, Tomura.
– ¿Qué demonios fue eso?
– ¿No te gustó mi acento argentino?, estuvo genial ¿no?, llámame Dabi el argentino – le guiñó el ojo.
Después de la pequeña plática que tuvieron sin sentido, se dirigían a la caja y Toga junto con Twice, llegaron agitados con varias cajas y peluches.
– Pensamos que no los alcanzaríamos – dijo Himiko con un hilo de voz.
– Estábamos buscando instrumentos de tortura y trajimos todo lo que se veía peligroso y doloroso – añadió Twice – por ejemplo este – alzó un conejo de felpa – va a sufrir bastante.
– Son juguetes, Twice – dijo obvio el pelinegro.
– No lo son, no digas tonterías, los vamos a llevar para que sufra.
La rubia lo miró cómo si lo estuviera apuñalando lentamente y decidió ya no decir nada, si Twice decía que eran instrumentos de tortura, lo eran.
Ya cuando terminaron de pagar, se dirigieron a comprar ropa para ellos.
Al ver la hora fueron a comer, decidieron comer pizza y le dieron una rebanada a Shoto, no querían otro berrinche como el de la mañana. El niño al ver lo que iba a comer no pudo evitar que su boca salivara de más y sus ojos tuviesen un brillo que pareciera que iba a llorar, tal vez sí, pero no por berrinche, lo iba a hacer porque estaba bastante contento, ¡SUS AMIGOS NO LE DABAN PIZZA!, pero no se va a quejar, porque tampoco le daban papillas en la comida.
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¿Ese es Shoto?
FanfictionShoto es bebé ahora por culpa de un villano. Pero el verdadero problema comienza cuando la Liga de Villanos logra secuestrarlo, convirtiendo su guarida en una improvisada guardería y Bakugo va a rescatarlo.
