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Después de salir de la oficina de su profesor, Katsuki y Ochako se dirigieron a sus respectivos dormitorios, sin ser conscientes de dos pares de ojos que los observaban.

Mina estaba completamente en shock después de escuchar a su profesor decirle a sus compañeros que usaran protección.

Kaminari estaba haciendo corto circuito, él había estado 100% seguro que era Shoto quien tenía flechado a su amigo y no Mochi.

Al día siguiente, el Bakusquad estaba nuevamente en el dormitorio del ojirubí, Mina completamente enojada aunque no lo haría saber, por el momento y Denki devastado, había pensado en unos planes magníficos para que la relación de su amigo y la castaña fuera viento en popa, y no tener que ver nuevamente al rubio deprimido.

– No puedo, ya tengo planes.

– Pero Bakubro, llevas como 3 días sin salir de tu habitación – Kirishima estaba genuinamente preocupado por su explosivo amigo.

– Y sólo vamos a ir al acuario, no es nada del otro mundo – dijo Sero, cada segundo que pasaba, perdía las esperanzas de convencer al amargado de Bakugo Katsuki.

– Ya les dije que no puedo, otro día con más calma y larguense ya de mi cuarto, malditos invasores – Katsuki estaba desesperado, había acordado con cara redonda en salir para checar bien el plan que habían comentado con su profesor y estaba rodeado de bobos, en cualquier momento los iba a explotar.

Veinte minutos pasaron para que el rubio pudiera deshacerse de sus amigos y poder salir en dirección al cuarto de su compañera castaña.

– Tardaste mucho – dijo ella abriendo la puerta de la habitación

– Los idiotas no me dejaban en paz – contestó entrando al cuarto, todo esto bajo la mirada de Mina y Denki.

Ochako asintió para luego ponerse una sudadera y salir al centro comercial.

Lo que los dos no sabían, es que tenían ahora a cuatro pares de ojos  observando como dejaban el dormitorio.

– A lo mejor sólo es una salida de compañeros – dijo Kirishima un poco incómodo por estar en esa situación, situación a la que Denki lo había obligado a ser parte.

– Lleva días rechazando nuestras salidas, hoy dijo que ya tenía planes y está saliendo con Mochi, Kiribro, nuestro bebé ya creció y tiene una linda relación – contestó Kaminari secando una lágrima invisible – pero eso no es justificación para que nos mienta o nos haya ocultado la verdad – continuó cruzando los brazos.

– Yo creo que lo hizo por algo – añadió Sero – Kats no es de estar diciendo su vida privada, es mejor dejarlo y cuándo se sienta cómodo, nos dirá si quiere si no, no importa igual lo apoyaremos – dijo encogiendo los hombros.

– ¡NO ESTÁ BIEN!, hace poco lo vimos deprimido en su cuarto ¡Y FUE POR ELLA! – Mina explotó.

– Y bueno, tuvieron alguna discusión, las parejas las tienen Ashido, no es todo color de rosa y lo sabes, nosotros no tenemos una relación de cuento de hadas – le respondió el pelinegro un poco más serio de lo normal – sólo, no hay que meternos, estaríamos invadiendo su privacidad como ahorita y realmente quiero graduarme.

– Sero tiene razón, hay que dejar las cosas así, luego le preguntamos – Eijiro le dio la razón a su amigo – deberíamos mejor ir a otro lugar, vamos al centro comercial bros, vi que abrieron una tienda muy varonil – terminó con una sonrisa.

Hanta asintió con una sonrisa, mientras los doctores corazón sólo rodaron los ojos.

El rubio y la castaña se encontraban en un local de bubble tea, checando los planos y coordenadas que les había brindado su profesor

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El rubio y la castaña se encontraban en un local de bubble tea, checando los planos y coordenadas que les había brindado su profesor.

– Esta mierda está muy dulce, ¿cómo puedes beberla? – dijo Katsuki mientras dejaba el producto con una mueca de asco.

– Sabe muy bien y el favorito de Sho es el de fresa – contestó la castaña con una sonrisa nostálgica.

– Por favor, no vayas a llorar cara redonda – añadió con cara de fastidio.

Mientras tanto, el resto del Bakusquad ya se encontraba en el centro comercial dando vueltas, por un momento olvidaron el tema "amoroso" de su líder y estaban haciendo compras compulsivas.

Hasta que...

Hasta que decidieron sentarse en unas bancas y se quedaron tiesos.

Pues vieron a Bakugo acariciando la mejilla de Uraraka.

Bakugo, Katsuki Bakugo, el Dios de la gran explosión asesina, estaba teniendo un momento muy íntimo y romántico con la chica a la cual había hecho trizas en el festival deportivo.

– Esto tiene que ser enmarcado en una foto, es un hecho histórico, casi imposible, si no tomamos foto será como los unicornios – soltó Denki buscando su celular torpemente tirando su bebida y bolsas.

– Maldita, no merece que Kats esté con ella – siseó Mina.





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Capítulo un poco raro sjja
sigue siendo Bakutodo, pero quise más drama y malos entendidos

¡Les quiero mucho mis preciosas cosas hermosas! 🩷

¿Ese es Shoto?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora