Haru despertó al escuchar las risillas de su pequeño hijo. Asomándose un poco, le vio poner flores en el cabello a un dormido Kambe. Sorprendido y aliviado de que su hijo estaba ahí y no corriendo por los alrededores, se permitió reír antes de comenzar ayudar a su hijo a ponerle flores a Kambe en el cabello también. Cuando vieron al alfa moverse y abrir sus oscuros ojos, no se movieron, y dicho alfa aprovecho para envolverlos en sus brazos.
— No vuelvan a marcharse, por favor. -suplicó con sus ojos cerrados.-
Haru no dijo nada y se dejo abrazar por el alfa a la vez que escuchaba a Yuu, llamarle "papá". Kambe les marcó con su olor inconscientemente.
El alfa ayudó a Haru a cambiarle el pañal a un hiperactivo Yuu, quien solo quería estar entre medio de ambos nada más. Haru lo cogió en brazos mientras Kambe cargaba la mochila y caminaban hacia el auto del más bajo. La atmósfera dentro del auto era relajada, pero silenciosa. Daisuke se estacionó a los pocos minutos frente a un restaurante cinco estrellas y ayudó a desabrochar el cinturón de Yuu para cargarlo en brazos. Haru le siguió de cerca al entrar al restaurante y ver que los demás clientes le miraban con curiosidad y otros con asco debido a su olor.
Un mesero llegó y Kambe ordenó, claro que dejándose llevar por lo que los otros dos querían. La comida llegó minutos después y Kambe mientras comía, veía como Haru alimentaba a Yuu. Sintiendo sus mejillas arder, fijo su vista en su plato para seguir comiendo.
— Si estas comprometido, ¿Por qué quieres cortejarme? -preguntó Haru con una mirada seria puesta en el.- Tu abuela me lo dijo. Me dijo lo que ya sabia, que no puedo tener hijos o glándulas para marcar y que disfrutara de Yuu mientras pudiera ¿Por qué? -sus ojos se aguaron- Yo no he hecho nada, ayúdame por favor. No quiero que me separen de mi hijo.
Kambe quedó tieso en su silla y tuvo que llevar sus manos bajo la masa para que el omega no las viera temblar. ¡Como pudo! Frunció su ceño, ya haciéndose una idea del por qué Haru se había marchado con Yuu en la noche. Aclaró su garganta y le miró desinteresado.
— Sí, lo estoy, pero estoy tratando de romper el compromiso con mi prima. Quiero estar contigo, Haru. -le miró serio y cogió la servilleta para limpiar la comisura de sus labios.- Te quiero, y seguiré tratando para poder estar contigo.
Haru suavizo su mirada al escuchar sinceridad en las palabras del contrario. Miró a su hijo que lo miraba y luego el helado con fresas sobre la mesa. El mayor rio y le dio un poco a su hijo para luego llamar al alfa.
— Tienes un poco de helado, Kambe. -le dijo apenado y soltó una risilla, que ganó más de una mirada de su alrededor.-
Kambe acercó su silla a la de Haru para que este le dijera dónde, pero terminó con su rostro del color de una fresa, luego de que sintiera la cálida lengua de Haru sobre su barbilla. Algo normal para Haru hacer con su hijo, pero no para el alfa. Kambe giró su rostro hacia Haru y le miró buscando alguna intención detrás de tal acción, pero solo encontró inocencia e ingenuidad como de costumbre cuando lo miraba. Sonrió de medio lado, el omega lo estaba volviendo loco sin siquiera saberlo. Cuando terminaron de comer y Kambe pagó la cuenta, se marcharon del restaurante.
Ya montados en el auto, Daisuke condujo de vuelta al apartamento. Haru estaba sentado atrás junto a Yuu, jugando con él y de vez en vez; acariciaba su cabello. El alfa les vio por el retrovisor, aunque sabia que para estar con Haru, tenia que matar a Yuu, no quería. Quizás al principio, pero no ahora, el cachorro le ha llamado "papá" y esta demás decir que se ha encariñado con él. Se siente entre la espada y la pared, aunque suponía que Haru debería sentirse peor por el hecho de no saber lo que esta ocurriendo y de lo que pasara si ingenuamente acepta o no, ser pareja suya.
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A Soul Battle
FanfictionUn omega de 39 años, Haru Katou y su hijo de dos años. Daisuke Kambe, un alfa de 27 años. ¿Qué les deparará la vida a esto dos seres? ¿Cómo sus caminos se cruzarán? {Soy un asco haciendo pequeñas descripciones, así que solo pasen a leer y espero...
