El oficial Chosuke Nakamoto, nunca se imaginó ver a la pareja del famoso adinerado, Daisuke Kambe, todos los días en su oficina o de paso en la sala de espera. En tres semanas corridas el joven omega había venido sin fallar a preguntar por el paradero de su hijo, Yuu. Siempre venia con unos pares de zapatos, los cuales tenían escrito un "por favor de regresar a Katou Haru". Era triste para el como oficial y detective de la policía el no ayudar al necesitado. Con un suspiró llamó al que una vez fue su compañero en la unidad, Kambe Daisuke, para dejarle saber que su omega se encontraba en la estación de policía otra vez.
Al terminar la llamada, hizo pasar al omega hacia un cuarto de interrogatorios. Ahí le hizo sentar y colocó un vaso de chocolate caliente frente a él. Con expediente en manos de Katou Yuu, tomó asiento frente al omega, quien se aferraba a los zapatos del pequeño como si fuese lo último que le quedaba.
— ¿Katou? -llamó al omega con voz suave para no alterarlo.- Ambos sabemos que has venido aquí por la búsqueda de tu hijo, y has recibido la misma respuesta. -sacó una hoja de papel y se la mostró a Haru, quien ya se encontraba llorando silenciosamente.- Aquí el acta de defunción de tu hijo. No volverá, espero que lo entiendas y desistas. Puedes enfermar. -en su rostro mostró preocupación por el omega.-
— N-no. -negó vehemente y sorbió por la nariz.- Yo olvidé ponerle los zapatos para que regresara a mi. Sólo está perdido, y no sabe cómo volver a mi. -asintió y hundió su rostro en los zapatos para aspirar el poco aroma a canela y manzanas que su hijo dejó atrás.- No sé dónde más buscar... -sollozó y dejó salir un gemido lastimero de sus temblorosos labios.-
— Lo siento mucho, Katou. No hay nada más que hacer. -se levantó con expediente en manos y se marchó.-
El guardaespaldas asignado a Haru, entró y levantó al omega de la silla por un brazo para salir de la estación de policía. Lo adentró al auto con cuidado y abrochó su cinturón antes de el montarse y hacer lo mismo para arrancar.
En esas tres semanas, Daisuke había dejado de trabajar como detective y se enfocaba en la empresa familiar, entre otras cosas de importancia. Habían dejado atrás el apartamento y se mudaron a una casa con control de acceso y un poco alejada de la civilización. Tenia un lago, un mini bosque, y si caminabas por 20 minutos, llegabas a un parque donde otras personas caminaban, hacían ejercicio, compartían en familia; etc. La casa era de tres pisos, parecía un castillo. Primer piso de abajo hacia arriba, era sala de estar, camino hacia el lago, patio con jardín, gym, piscina, cocina, y garaje donde se encontraba la colección de autos caros de Daisuke.
En el segundo piso se encontraban 13 habitaciones con sus baños integrados y balcones cada uno. En el tercero, se encontraba la habitación de Daisuke y Haru con baño, despacho, walking-closet; y yacusi con cuarto de vapor incluido. En la entrada de la casa había un camino de árboles hasta el portón de acceso y una fuente de agua en el medio. Todos los pisos se conectaban mediante un ascensor para llegar a cada uno. Sin embargo, nada de eso hacia feliz a Haru.
A veces la abuela del susodicho venia a tomar el té y Haru tenia que sonreír, pese a no sentirse así. El mismo grupo que una vez lo humilló en casa de la abuela de Daisuke, había venido por petición de la misma para mostrar lo bien que era pertenecer a la familia Kambe. En las noches, se escabullía fuera de la habitación que compartía con su alfa, para ir hacia el segundo piso, en donde en una de las habitaciones tenia escondido en el closet, ropas, zapatos, y juguetes de su hijo Yuu. Se dormía llorando y abrazados a ellos para despertar con rostro hinchado y poner una de las mejores sonrisas para ir con el día.
El auto avanzó y poco tiempo después llegó a su ahora nueva casa. Uno de los guardias de la entrada en la casa, le abrió la puerta y Haru salió para ser recibido por una que otra sirvienta llamándolo, Joven amo. Haru inclinó su cabeza en respuesta y tomó el ascensor para ir al tercer piso; donde quedó frente a la mini sala de estar nada más las puertas del ascensor abrir (parecía un apartamento aparte). Dio unos cuantos pasos hacia la habitación y la puerta del despacho se abrió, dejando ver a un Daisuke con el rostro serio.
— ¿No dije que dejarás de ir? -enarcó una ceja y Haru miró hacia el suelo con los zapatos de Yuu contra su pecho.- Contesta cuando te hablo. -utilizó su voz alfa, que estaba demás en decir que no surtía algún efecto en Haru por ser defectuoso; aún hacia la usaba .- ¡Olvídate de él!
— -Haru levantó su cabeza al dar un pequeño brinco, asustado y enojado, frunció el ceño.- ¡Nunca lo olvidaré! -rompió en llanto y dio pasos hacia atrás cuando sintió en el aire el cambio abrupto de feromonas en el aire.- Y-yo solo quiero encontrarlo, tú lo querías... Eres su padre.
Daisuke suavizó su mirar, pero frunció más su ceño para dejar salir un gruñido de advertencia.
— No lo soy y nunca lo fui. -dijo en tono gélido y miró hacia el lado.- Ahora ve a ducharte, que tenemos que estar en el aeropuerto a las nueve. -avisó antes de volver a entrar a su despacho y cerrar la puerta tras de sí.-
Haru hizo lo que su alfa le ordenó, pero se aseguró en guardar los zapatos de Yuu en su maleta. Ya estando listo, bajo el ascensor con su alfa para salir de la casa y montarse en el auto con chofer; juntos. En el camino, Daisuke le tomó de la mano y entrelazó sus dedos para levantar la misma y besar el dorso de la mano de su omega. Haru seguía con su vista en la ventana para mirar afuera.
— Aunque pienses que no lo sé, sé que tienes cosas de Yuu. -ante lo dicho por su alfa, Haru se tenso y le miró aterrado, haciendo a Kambe sonreír de medio lado.- Si te portas bien, puedes quedarte con alguna de ellas, pero si sigues visitando la estación de policía, las desapareceré, Haru. -le advirtió y su mirada hizo temblar al omega.-
— S-sí. -asintió y tragó con sus ojos aguados ya.-
El resto del viaje fue en silencio al igual a cuando abordaron el avión privado de Kambe Daisuke. Con el pensamiento de que su alfa a veces desaparecía en las tardes o resto del día para volver entrada en la noche, hacia pensar a Katou que Daisuke le engañaba. Con ese pensamiento nada más, Haru se dejo llevar al mundo de los sueños.
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A Soul Battle
Fiksi PenggemarUn omega de 39 años, Haru Katou y su hijo de dos años. Daisuke Kambe, un alfa de 27 años. ¿Qué les deparará la vida a esto dos seres? ¿Cómo sus caminos se cruzarán? {Soy un asco haciendo pequeñas descripciones, así que solo pasen a leer y espero...
