Capítulo 16

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Los días pasaron y con eso noviembre llegó. Hacia más frío, aunque no nevara. Kambe les había comprado ropa de invierno, juguetes, libros y otras cosas. A veces cuando el se iba a trabajar, luego de comer el desayuno preparado por Haru, su omega, junto a Yuu, se sentía feliz, pero al llegar de vuelta y ver a Haru reír junto a Yuu; su corazón pesaba y pecho dolía. Haru se dedico a leer recetas para poder cocinarle a Kambe y a su hijo otros platos de comida. Aprendió a usar el internet con ayuda de HEUSC, quien se presentó como el mayordomo de Kambe.

En las tardes le enseñaba a su hijo de las cosas que aprendió y jugaba con el como de costumbre. Una tarde encontró varias botellas pequeñas llenas de gomitas, así como dulces. En el cuarto de Kambe, sobre la mesita de noche. Había entrado para dejar la ropa que lavó del alfa sobre su cama y que él la acomodara como quisiese. Pensando que el alfa estaba comiendo dulces y que eso no le hacia bien, las tiró al bote de basura. Luego de eso comenzó a limpiar el resto del apartamento mientras Yuu jugaba con sus juguetes en una esquina de la sala.

Daisuke llegó entrada en la noche, cansado y con una cortada en su mejilla. Fue directo hacia su habitación para ducharse y cuando salió se vistió en una de sus pijamas de seda. Al llegar a la cocina vio a Haru calentando la comida de ese día para luego servir dos platos de comida. Enarcó una ceja al ver un plato extra aparte del suyo y un sentimiento de preocupación surgió.

— ¿No has comido aún? -preguntó con seriedad.-

— No, un omega y su cachorro no pueden comer antes que el alfa lo haga. -mencionó sin mirarlo ya que le estaba dando la espalda mientras ponía los platos y vasos sobre la mesa del comedor.- Disculpa, pero tuve que alimentar a Yuu. Es un niño y no puede aguantar el hambre como nostros, los adultos. También comí algunas frutas para calmar mi hambre, lo siento.

Kambe le giró y lo agarró por los hombros, haciendo presión y sacando un quejido de los labios del contrario. Haru abrió un poco los ojos y se preocupó por la cortadura en la mejilla del alfa.

— No tienen que esperar, pueden comer antes que yo lo haga. No me importa. -le dejo ir y alejó un poco del omega.-

— Pero un omega perfecto hace eso -dijo bajito, pero el alfa lo escuchó.-

— ¡No eres un omega perfecto! -levantó su voz, usando su voz alfa.-

Los ojos de Haru se abrieron por un breve instante y aguaron al sentirse lastimado por lo que había dicho el alfa, su futuro alfa.

— L-lo sé. -sonrió apenado.-

— Haru, no lo digo de mala manera. Lo que quiero decir es que no me interesa que seas un omega perfecto. Es más no quiero que lo seas, no conmigo y mucho menos lo harás por lo que los demás dirán. -acunó las mejillas del omega que de apoco se humedecían.- Me gustaste así y me enamoré de ti así; imperfecto. A veces un artista ve perfección, belleza, pureza, y arte en lo roto.

— No siempre, Diasuke. -mencionó casi inaudible, pero lo suficiente para Kambe escuchar y sonreír.-

— En este caso sí, eres mío, Haru Katou y yo te amo así. -confesó y cuando se dio cuenta de lo que había dicho sus mejillas se tiñeron de rosa pálido.-

— Gracias, Daisuke. -dijo el omega con sus mejillas sonrojadas y un brillo en sus ojos.-

— La próxima vez come ¿vale? -se inclinó para depositar un casto beso sobre los labios contrarios.- Comamos -dijo antes de alejarse del omega y sentarse para comenzar a comer.-

Haru asintió y llevó sus manos a su pecho al sentir su corazón palpitar con fuerzas.

La abuela de Kambe siempre fue controladora y es por eso que había sometido los papeles de union de su nieto y ese omega al centro judicial. Lo haría oficial a las fuerzas, todo por irse en su contra. Vio a su nieta cortar unas flores y sonrió con tristeza. Esperaba que Suzue consiguiera una buena pareja, ella se lo merecía, aunque prefería a su propio nieto antes que cualquier otro, pero uno no siempre obtiene lo que quiere en esta vida.

A Soul Battle Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora