Alison había sido mi amiga... y ahora ella está muerta. Tal vez por mi culpa, por querer escapar de Katherine más que querer huir con ella.
Apreté mis dientes y cerré los ojos obligándome a no llorar, no podía llorar ahora, con Alex en una motocicleta, Escapando.
Aun así, una lágrima se derrama por mi mejilla y la quito rápidamente con mi mano.
Observo a mi alrededor, había estado tan pérdida en mis pensamientos que ni siquiera tenía idea de en dónde estábamos.
Seguíamos en una carretera, todavía oscura y con árboles y yuyos en los alrededores. Pero, más allá, en el horizonte se podían distinguir varias luces. Estábamos llegando a un pueblo.
Pasaron varios minutos, una hora tal vez y la carretera empezó a hacerse mas estrecha y el camino empezó a hacerse de tierra haciendo que la motocicleta se balanceara cuando pisaba piedras.
No me había equivocado cuando dije que estábamos llegando a un pueblo, aquellas luces pertenecían a pequeñas casas iguales.
Nos adentramos más al pueblo, pasando entre medio de las casas iguales perfectamente alineadas. Observé mejor, todas las casas perecían estar abandonadas ; Había botellas, papeles y toda clase de basura en los jardines de estas. Las verjas de los jardines estaban oxidadas y a algunas casas les faltaban puertas o ventanas.
Alex dobló hacía la izquierda por una esquina y otra hilera de casas apareció frente a nosotros, en el mismo estado que las anteriores. Atravesamos un grupo de casas hasta que Alex paró en una a la que le faltaban las ventanas.
Nos bajamos de la motocicleta y Alex abrió con la mano la verja oxidada de la casa haciendo que soltara un fuerte chirrido llenando el silencio del pueblo fantasma.
Caminé a través del jardín tratando de no pisar la basura que se encontraba en este. Sin querer pateé una lata y esta rodó hasta chocar contra un extraño bulto negro que se encontraba a la derecha.
Me estremecí.
Llegamos al frente de la casa y Alex giró el picaporte de la puerta pero no tuvo que hacer un mayor esfuerzo, porque esta hizo un crujido y luego cayó hacía atrás haciendo un ruido sordo y levantando una capa de polvo.
-Mierda. -Soltó Alex.
Caminamos sobre la puerta y llegamos a una pequeña sala de estar con una chimenea, una gran mesa de roble y un tapiz hindú colgado en la pared izquierda.
-Bienvenida a la casa de mi abuela, ponte cómoda.
-¿Hace cuanto no viven aquí? -Pregunto frunciendo el ceño.
-Hace tres años. -Contesta secamente.
-¿Qué vas a hacer con la puerta?
-¿La puerta? -Repite confundido. - Nada, supongo.
Lo fulmino con la mirada.
-¡Alex acabas de derribar la puerta! ¿Y piensas dejarla así? ¿Qué pasa si Katherine viene? ¿Que pasa si ella nos siguió?
Alex rodó los ojos.
-Oye, si Katherine nos hubiese seguido, nos hubiese atacado en la motocicleta. Además ella ni siquiera debe saber sobre esta casa. Ahora traquilízate un poco y agradéceme por salvarte la vida.
Ahora yo rodé mis ojos.
"¿Como quieres que te agradezca, imbécil, si la chica que era mi amiga ahora me quiere matar y el chico que me quería matar tal vez esta fingiendo ayudarme para luego entregarme a Katherine?
Rodee la mesa de roble y me dirigí a la pequeña cocina de la casa, que estaba detrás de la mesa. Por cada paso que daba, más polvo se levantaba del suelo.
Alex me siguió.
-¿Tienes hambre?-Preguntó.
-No. -Gruñí
-¿Qué es lo qué te pasa? ¿Por qué no confías en mi? -Dijo cruzándose de brazos y apoyándose sobre la encimera de la cocina.
-No me das una razón para confiar en ti.
-¿Qué? -Preguntó frunciendo el ceño.
Quise abofetearlo.
-Nada. Solo escucha, quiero descansar. Supongo que no nos quedaremos aquí esperando hasta que Katherine nos encuentre.
-No. Más tarde decidiremos que hacer, podemos ir hasta Londres o Liverpool y de ahí tomar un barco pero...
Yo asentí.
-Más tarde hablamos. -Interrumpí.
Él asintió también y señaló una puerta que se encontraba al lado del refrigerador. -Atraviesa el pasillo, el dormitorio principal está al final. A la derecha.
-Gracias. -Dije y me fui, dejándolo solo en la cocina.
Atravesé el pasillo y abrí la última puerta a la derecha, tal como Alex había dicho.
Este tenía una gran cama matrimonial con el edredón sucio y cubierto de polvo a la derecha, un tocador a la izquierda con el vidrio del espejo empañado en mugre, un pequeño escritorio y una alfombra roja deshilachada que cubría la mayor parte del suelo.
Atrás del escritorio, había una ventana sin vidrio que tenía vista a el jardín lateral de la casa.
Gracias a Dios.
Definitivamente no me iba a quedar aquí, en esta sucia casa con Alex, quién se suponía que me iba a matar, quién me había metido en una bolsa de basura a mí y a Alison impidiendo que tomáramos la caja con la daga de Kristen la primera vez.
Tenía que escapar de aquí, definitivamente aún no estaba a salvo ¿Qué pasa si Alex me entregaba a Katherine ahora o me mataba él mismo? ¿Y si todo era un truco? Salvarme de Kathetine para luego matarme.
Debía encontrar a alguien que me dijera en dónde mierdas Alex me había llevado y luego encontrar a mi padre, en Hollywood o Holmes Chapel, donde quiera que él estuviera.
Cerré la puerta del cuarto con cuidado, tratando de no hacer el menor ruido y me acerqué al escritorio, me subí en el mientras este crujía y deslicé mis piernas sobre el alfeizar de la ventana cayendo sobre un bulto tapado con una sabana negra, muy parecido al que había visto en la entrada de la casa.
Estaba lista para correr, atravesar las casas y luego llegar a la carretera. Pero la curiosidad me pudo más, levanté la sábana negra y lo ví.
Un cadáver de una mujer yacía en posición fetal descomponiéndose con la piel magullada y los huesos asomándose en las extremidades.
Dirigí mi mano hacía mi boca y me mordí la palma para no soltar un grito desgarrador.
Lágrimas y náuseas vinieron a mí y entonces fue cuando corrí para escapar de ahí, sin importar si hacía ruido o no.
Yo debía correr.
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Tormenta (Editando)
Mystère / ThrillerAnne llega a un pueblo en el norte de Inglaterra tras tener una terrible vida en los Estados Unidos. Con dieciséis años y sin amigos su padre decide enviarla a un campamento de verano para poder adaptarse a su nueva vida. ¿Pero exactamente a qué nu...
