-MEJORES AMIGOS

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—¡CHICOS, NO! Bájenme

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¡CHICOS, NO! Bájenme.–exclamó la rubia mientras era cargada por ambos chicos hacia el océano.

En su quinto día en Maui, el grupo de amigos se encontraba en una playa pasando un agradable día. Ya solo quedaban los mellizos, Olivia, Charlie y kenny, y a la rubia le quedaban exactamente dos dias más en la isla porque tenía clases a las que asistir mientras que sus acompañantes no. Así que aquel día se dispuso a tomar sol y disfrutar su estadía en aquel lugar, hasta que fue tomada por los pies y brazos por el tonto de su hermano y Charlie, cargándola camino al agua.

—¡Kenny, ayúdame!–exclamó la rubia.

—No puedo ayudarte en esta, Addi.–respondió riendo.

—Solo déjate llevar, Addi.–mencionó Liv.

El par de chicos reía escuchando a la rubia pero eso no los detenía.

—Paren, chicos. No quiero ir al agua.–dijo.

—No has pasado más de 10 minutos en el agua y tienes que disfrutar este paraíso.–comento Charlie.

—Owen, por favor, no quiero.–le rogó a su hermano.

—Vas al agua, addi.

—¡No quiero!–exclamó viendo como el agua estaba cada vez más cerca.–¡Chicos, no! Charlie estoy usando tu franela, se va arruinar y Care no te va a dar otra.

Los chicos caminaron más rápido y cuando llegaron a la orilla del mar se detuvieron, ambos soltaron una carcajada escuchando a la rubia quejarse. Addison pudo sentir la arena entre sus pies cuando los chicos la soltaron y le dio a ambos unos golpes en sus brazos.

—¡Los odio!–exclamó.

—No, claro que no.–comento él rubio riendo.

—Adds, por favor, tu no me odias.–murmuró Charlie.

La rubia se sorprendió al ver lo confiado que se veía y se acerco para darle pequeñas palmadas en sus brazos y su pecho.

—A ti te odio más.–bromeó riendo.

Tanto ella como el canadiense estaba riendo hasta que él tomó sus brazos y rodeó su cintura, acercándola a su pecho.

—Dilo, di que no me odias.–murmuró.

—Ay no, ya se van a poner románticos.–comento owen con gracia.

La rubia soltó una carcajada al escuchar a su hermano pero sus ojos estaban en los del canadiense que en aquel momento eran más verdes que azules y sonrió.

—Te odio menos que hace cinco segundo.–murmuró con picardía la rubia.

El canadiense soltó una carcajada.

—Tu no me odias ni un poco.

La rubia se puso de puntilla y se acercó a su oído para murmuró algo.

LIAR || Charlie GillespieDonde viven las historias. Descúbrelo ahora