- 《 oh no, there you go, making me a liar 》
La vida de Addison era normal comparada con la de su hermano el actor Owen Patrick Joyner pero su vida cambia cuando él le pide que se mude a Canadá junto a él y su compañero Charlie Gillespie, del que ell...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
ADDISON ERA FAN DE las bodas, creía que era una de las celebraciones más hermosas que existían, aunque no era de esas chicas que soñaba con su boda, no, pensaba que cuando llegara el momento se concentraría en vivirlo como realmente era y no a través de un sueño.
—Jeremy y Carolynn hace una bonita pareja.–murmuró la rubia observando a la pareja en su primer baile desde una mesa.
—Son como el uno para el otro.–agregó Tori, una compañera de su hermano y su amiga.
La rubia asintió aún viendo a la pareja con ilusión. El baile terminó, todos en aquel salón aplaudieron e invitaron a todos a unirse a la pista de baile.
—Voy a tratar de sacar a tu hermano a bailar.–mencionó tori poniéndose de pie.
—Suerte con eso.
Addison miraba todo con brillo en sus ojos, realmente amaba las bodas y todo lo que tenía que ver con ellas.
—¿Eres como tú hermano que no le gusta bailar?–le hablo Charlie.
La rubia elevó su mirada para conectar con los azulados ojos del canadiense y sonrió. Charlie lucia guapo aquel día,- siempre estaba guapo pero especialmente ese día- Addi lo detallo y sonrio al ver los primeros botones de su camisa blanca abiertos, su cabello desordenado y esos pantalones de vestir que le quedaban muy bien.
—Depende, ¿me vas a invitar a bailar?–pregunto con un poco de ilusión.
—Puede que si.–murmuró él.–Addi, ¿quieres bailar conmigo?–pregunto extendiendo su mano.
Ella asintió sonriente y tomando la mano de Charlie caminaron hacia la pista de baile. Crazier de Taylor Swift sonaba en el salón cuando Charlie rodeo la cintura de la rubia mientras ella, rodeó con sus brazos el cuello del canadiense.
—Te vez linda, Addi.–susurro Charlie.
Ella sonrió. No era la primera vez que él le daba un cumplido pero aquel la hizo sentir sin palabras, nerviosa y tímida y ella no era así, al menos no con él.
—Amo las bodas.–contó.
—¿En serio?– ella asintió.–¿eres de esas chicas que sueña con el día de su boda?–pregunto con gracia.
Ella negó con su cabeza.
—Eso es lo gracioso del tema. Amo las bodas pero no sueño con la mía.–aclaro.
—Eso es raro.–comento él riendo.
—Lo sé.–concordó con él también riendo.
La canción seguía y ellos se encontraban bailando al ritmo de ella. Se sentían cómodos, estando el uno con el otro.
—Jer me dijo que le regalaste un cuadro.
—Si. Hice un dibujo de él y Carolynn.
—No es justo, yo aún no tengo un dibujo.–se quejo en son de broma.