-LUCHANDO

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—TODAVÍA TENEMOS tiempo de meterte en mi maleta

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TODAVÍA TENEMOS tiempo de meterte en mi maleta.–murmuró Addi mientras su hermano bajaba su maleta del auto.–Podemos hacer que entres.

Charlie soltó una carcajada para luego tomar la mano de la rubia.

—Te voy a extrañar, chèrie.–murmuró él con una leve sonrisa en su rostro.

Addison se limitó a guardar silencio para lanzarse sobre él y abrazarlo por el cuello.

—Yo también te voy a extrañar, no tienes la menor idea.–susurro la rubia en medio del abrazo.

El canadiense intensificó el abrazo enterrando su cabeza en el espacio del hombro y el cuello de la rubia. Últimamente le costaba cada vez más alejarse de Charlie y Addison sabía que era porque la distancia no estaba a su favor.

—Una vez más, se están olvidando de mi.–murmuró owen.

—Cierto, me olvidaba que aún tienes que despedirte de tu novio.–bromeó la rubia alejándose del canadiense.

—Ven aquí, amigo.–hablo Charlie abriendo sus brazos.–Se que sin mi no puedes vivir.–bromeó cuando el rubio lo abrazo.

—Creo que estás pensando en el rubio equivocado.

—No eres gracioso, Owen.–se quejó su hermana.

—Espero que la próxima nos veamos al menos una semana.–murmuró el canadiense observando a los mellizos frente a él.

—Creo que tienes que pensar de nuevo en secuestranos.–dijo con gracia la rubia.

Los tres rieron al unísono.

—Vayan, no quiero que pierdan su vuelo.

El par de hermanos asintieron tomando su maletas. Addison se detuvo unos segundos para tomar la mano del canadiense dándole una última mirada.

—Avísame cuando llegues a casa.–murmuró Charlie.

Addison sonrió mientras asentía.

Lentamente sus manos se fueron separando hasta que la rubia atravesó la puerta del aeropuerto dejando al canadiense con una triste sonrisa en su rostro. Parecía que cada vez les costaba más despedirse, aunque para Charlie valía la pena si podía mantener una relación con la rubia, mientras que para ella era más bien doloroso y no sabía si podría soportarlo.

Los mellizos entraron al aeropuerto dirigiéndose a la casilla de la aerolínea para entregar sus documentos y maletas. Aún faltaba un par de horas para su vuelo así que se dirigieron a la sala de espera, sentándose uno al lado del otro.

—Estoy aburrida.–murmuró Addi.–Y extraño a Charlie.–agregó colocando su cabeza en el hombro de su hermano.

—Lo viste hace menos de una hora.–murmuró el rubio con su mirada enfocada en su celular.

LIAR || Charlie GillespieDonde viven las historias. Descúbrelo ahora