Les aconsejo reproducir la canción en el momento que Kaitlyn llega al hospital, recuerden que los amo y todo pasa por algo.
Me ama, en verdad me ama. Había leído ese mensaje unas cincuenta veces y mis ojos aún no dejaban de contemplarlo. Me encontraba demasiado emocionada. Yo sabía que me amaba porque algo me lo decía, es como ese sexto sentido que las mujeres tienen.
Pero una cosa es saber y otra muy diferente escucharlo, bueno, leerlo de sus propias palabras.
Quería responderle con un párrafo que describiera todos los sentimientos que había encontrado con sus ayudas, pero necesita encontrar un hotel en dónde quedarme. No pensaba pasar una sola noche en esa casa.
Tampoco tenía ropa para cambiar, no cepillo de dientes.
En qué estabas pensando.
Es obvio que no estábamos pensando, conciencia. Solo corrimos y ya.
El taxi que había llamado estaba pasando por la autopista M1 pacific cuando mis ojos encontraron el hotel casi perfecto para pasar la noche. Tenía al lado un Newy, que me facilitaría mi búsqueda de comida.
Entre a la recepción y me enviaron a una habitación lo suficiente económica y cómoda. Con dos ventanas, una cama doble y un escritorio. Algo sencillo, pero más que suficiente. Deje mi bolso sobre la cama y entre a la ducha sin pensar en lo que tendría que hacer la mañana siguiente.
Además, detestaba estar gastando mi dinero en taxis porque no había otra manera de transportarme. El autobús existe, pero es demasiado lento y entre más rápido resuelva las cosas aquí, más rápido podré volver a mi... si. A mi casa porque eso es para nosotros. Nuestro pequeño hogar, cuatro paredes que dos jóvenes habían convertido en un refugio que recibía el presente como un regalo, agradecía al pasado por los errores y del futuro, de ese no esperaba nada.
No porque seamos negativos o alguna mierda de esa. Sino que el futuro no está escrito, es un enigma y para mí, describirlo y añorarlo es un error porque nunca acertamos.
Abrí la llave de la ducha y dejé que las gotas de agua me empaparan el cabello y se deslizaran por todo mi cuerpo. Sentía una gran tensión en mis hombros. Tal vez era la intriga de lo que podría suceder mañana.
Eliza es una mujer con muchas capas en su piel. Capas que por más que traté de romperlas una por una, no lo logré y no pensaba seguir tratando.
Tal vez son sus escudos para no mostrarse al mundo. Me tarde demasiado tratando de comprender que no debía obligarla, pero no voy a negar que me encantaría descifrarla. Al menos que responda una de mis tantas preguntas.
¿Me ama o llego hacerlo alguna vez?
Yo creo que sí lo hizo. De pequeña la recuerdo como esas mamás que se ven en los comerciales. Cariñosas, pacientes y que nunca les grita a sus hijos, y por más que intente buscar en los cajones empolvados de recuerdos.
No logro encontrar aquel que me pueda explicar en qué momento cambiaron las cosas.
Salí de la ducha con mi cuerpo goteando agua. Aguarde unos segundos frente al espejo, observando como todo había cambiada, como mi vida se había transformado y como las cosas no se repiten igual dos veces.
Por más que deseamos que lo hagan, no suceden.
Y las batallas internas son las más repugnantes.
Me limpié el maquillaje corrido con un trozo de algodón que había encontrado en mi bolso y me coloqué una bata que me habían prestado en la recepción. Y en esa solitaria habitación, comiendo un barril con pollo. Me senté en el escritorio y saqué una hoja de papel qué había dentro de este. Tome un bolígrafo y mi mano comenzó a deslizarse por la hoja en blanco hasta llenarla de tinta negra por ambos lados.
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Lejos de mí
Short StoryLas instrucciones, el compromiso y la ansiedad, todo junto en una vida. Cuántas veces hemos escuchado la frase "La vida es un regalo" pero luego se levantan las reglas de cómo se debe disfrutar ese regalo. Que la vida es dura, pero no perdura. Las d...
