Por estos días me he sentido observada como si alguien me siguiera todos los días, incluso he escuchado el click de una cámara y más cuando estoy fuera de casa. No sé si son suposiciones mías o mi mente está jugando otra vez conmigo, pero la sensación es rara.
He cerrado la ventana de mi cuarto y camino mirando a mi alrededor, estoy alerta a todo lo que pueda suceder porque en realidad me preocupa sentir que siguen mis pasos a donde voy o si pueden secuestrarme o alguna mierda.
Histérica.
No es ser histérica, tú sabes que nos están siguiendo.
Para el drama.
También me han dado la increíble noticia de que mi tía tendrá que quedarse unos días más con nosotros por asuntos de "negocios" Thomas dice qué hay mucho trabajo en los negocios y que no puede hacerlo todo solo y como yo aún estoy preparándome para todo esto, no puedo ayudarlo... si se enterara que en realidad no quiero hacer nada de esas obligaciones que tienen preparadas para mí.
Y por cierto Ethan ha estado insoportable estos días con el tema de mi cumpleaños y con la loca idea de que debo volver a inscribirme en mi antigua academia de baile. Muchas veces he pensado en esa idea, pero luego aparecen los contras de tener que dar explicaciones sobre en dónde estoy pasando mi tiempo. Además, tendría que asistir a las competencias y en algún momento mis padres se enterarían de lo que hago y se desataría una lucha que no podría soportar, no otra vez. Por eso hemos estado discutiendo, por discutiendo soy yo gritándole que no se meta en mi vida y él brindándome su silencio inconforme. Él no entiende las cosas y tampoco puedo obligarlo a comprender todo lo que ha sucedido.
Algún día le contaré mi pasado, siento que puedo confiar en él.
Su compañía es la casualidad que no estaba esperando, pero que me hace sentir viva.
George y Sam me están esperando en la casa de Sam para terminar de hacer los últimos arreglos y ayudar a nuestro querido Ethan.
Ayudar a superar su temor o que termine con un trauma peor.
Cualquiera sería una buena experiencia.
Tenía tanta pereza de levantarme y dejar mi cama. Esa cama que me llama para que siga durmiendo y que me provoca con su comodidad para que continúe babeando mi almohada, pero me estaban esperando.
Baje a la cocina como todas las mañanas y por suerte no había muros en la costa. Tomé un yogur de la nevera y al momento de cerrarla casi me da un infarto.
— Buenos días sobrina.
Genial, Mercedes ya estaba sentada en el banquillo al lado de la isla.
— Eran buenos. — Murmure para mí.
— Últimamente has salido demasiado. —dijo mientras analizaba sus uñas—. Tus padres están de acuerdo con todo esto.
Vieja chismosa.
— Eliza no ha dicho nada entonces no veo problema. — solté sin interés—. Además, recuerdo que tú eras una de las más interesadas en la idea de disfrutar mi vida y sentir la juventud.
— Por supuesto. — sonrió como el gato de Alicia—. Mi querida sobrina necesita felicidad y diversión.
— Debo irme. — Camine hacia la salida.
— Salúdame a Ethan. — Podía sentir la ironía en cada una de sus palabras.
No respondí, sería darle la razón y no quiero hablar de mis temas con ella. Solo deseo que se largue lo antes posible y me deje en paz.
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Lejos de mí
Short StoryLas instrucciones, el compromiso y la ansiedad, todo junto en una vida. Cuántas veces hemos escuchado la frase "La vida es un regalo" pero luego se levantan las reglas de cómo se debe disfrutar ese regalo. Que la vida es dura, pero no perdura. Las d...
