— Repíteme la razón por la que estamos aquí.
No sé cómo termine al frente de un asilo para ancianos.
— Debemos seguir con nuestra lista y en este lugar superaremos tu siguiente salto. — Me volvió a explicar Ethan.
— Entonces para mi miedo a envejecer me trajiste a un asilo.
— Si.
— ¿Que haremos aquí y por qué viene el mocoso?
— Ayudaremos a los ancianos con una tarde de baile y Liam se negó a perder tiempo que puede pasar contigo.
— Me gustas y yo sé que te gusto, solecito. — Dijo el mocoso mientras me tomaba de la mano.
— Yo no voy a bailar. — le quite mi mano para agacharme y apretarle los cachetes—. Alguien es igual de molesto a su hermano.
— Claro que no. Ellos están muy viejos para hacerlo, pero tendrás que ser muy amable así que entierra a la Kaitlyn molesta en lo más profundo de tu diminuto cuerpo. — Me exigió Ethan.
— Y suelta mis cachetes, loca. — Protestó Liam.
— No prometo nada y a ti no te suelto amor de vida.
— Heyyy. — Se quejó el mayor.
— Yo soy el hombre de su vida, hermano.
Ethan le pegó en la nuca y luego se giró hacia mí.
— Se buena con los ancianos, Kat.
— Lo seré, molesto.
— Vamos. — Me extendió su mano y la tome.
— Vamos.
El mocoso nos separó metiéndose entre nosotros.
— Vamos, solecito.
— Te castrare igual que a tu hermano, Liam. — Le sentencie.
Él sonrió y me tiro de la mano para que caminara junto a él, es increíblemente molesto con solo catorce años, aunque es más alto que yo.
Enana.
Cállate.
El lugar tenía un aroma a lavanda. Paredes totalmente blancas y acogedoras.
Era limpio y organizado, pero tenía cierto ambiente a desolación.
Llegamos a recepción y una mujer detrás del mostrador nos dirigió hasta la sala del lugar donde había unos veinte ancianos. Algunos jugaban en sus mesas, otros estaban en sillas de ruedas y por último estaban los que preferían tomar una siesta en cualquier lugar.
— Bueno muchachos. — la mujer paró frente a nosotros—. El baile empezará en cinco minutos. En ese lugar está el sonido con los discos que pueden colocar y por último hay una caja con cosas para ambientar la fiesta. Si necesitan algo no duden en llamarme o gritar. Las enfermeras estarán pendientes de igual modo y gracias por estar aquí. No muchas personas se acuerdan de la existencia de ellos y sus familiares vienen solo los fines de semana. Algunos son aburridos, pero sé que ustedes podrán con eso.
Los tres asentimos y sonreímos como angelitos. Que el universo se apiade de las almas de estos ancianos porque hoy conocerán lo que es la diversión.
No sé cómo lo haremos, pero no se pierde la esperanza.
Ethan se acercó al equipo de sonido mientras algunos ancianos murmuraban al verlo. Liam y yo nos habíamos sentado junto a unas señoras que no paraban de sonreír, lucían tiernas.
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Lejos de mí
Historia CortaLas instrucciones, el compromiso y la ansiedad, todo junto en una vida. Cuántas veces hemos escuchado la frase "La vida es un regalo" pero luego se levantan las reglas de cómo se debe disfrutar ese regalo. Que la vida es dura, pero no perdura. Las d...
