Presente.
— ¿Ya sanaron?
— Solo fueron algunos rasguños. — Mire mi mano con algunas cicatrices.
— ¿Las cosas han mejorado?
Evalúe todo lo que había sucedido en este tiempo antes de responder.
— No, todo sigue igual.
— ¿Los insultos también?
— Me creerías si te confesara que ya no cruzamos palabras.
— ¿Por qué? — Estaba preparado para anotar con interés mi respuesta.
— Al día siguiente de los sucesos creí que se disculparía o trataría de hacer las cosas más fáciles, pero no fue así. — seguí mirando mis manos—. Solo observo las heridas, frunció el ceño y me recordó que el castigo seguía en pie. Es extraño, porque gracias a eso me siento de quince años.
— ¿Tu padre dijo algo?
— Ha estado demasiado ocupado con Mercedes en sus importantes viajes para cerrar negocios.
— Entonces... ¿estás bien con todo esto?
— Se me olvida que nuestra relación se basa en: tú haces mil preguntas y yo solo me dispongo a responder.
— Kaitlyn...
— Está bien. — suspire—. Por mucho tiempo he llegado a la conclusión de que no hay remedio de cambiar la relación con ella.
— ¿Por qué crees eso?
Era aburrido responder tantas preguntas.
— Porque yo intento cambiar. — asegure—, Pero es absurdo intentar cambiar a solo una persona cuando ambas deben intervenir. Puedo convertirme en la más refina de las mujeres o en la más bondadosa, pero si ella no contribuye. No lograremos nada.
— Prefieres renunciar a insistir.
— Estoy cansada de dar tanto y no recibir nada. No digo que siempre necesitaré una respuesta, pero deseo tanto una muestra de cariño por parte de ella, así sea insignificante.
— Y que te hace creer que no podrás tenerla.
— Toda la situación. Nuestra relación con problemas. — Vivimos como enemigas.
— Bueno, Kaitlyn. — se enderezó en su silla—. No es de egoístas querer amor, cuando tú has amado todo el tiempo.
Mire a la ventana porque siempre evitaba el contacto visual con ese anciano.
— Entonces que debo hacer ¿Insistir? No quiero seguir con eso.
El hombre suspiró buscando la manera correcta de soltar sus palabras.
— No debes insistir. — dijo—. Solo debes esperar. En algún momento las cosas cambiarán. No sabremos si será un cambio bueno o malo, pero no por eso te debes desanimar y dejar de creer en que puedes hacer de tu vida un lugar mejor.
— No debo dejar de vivir...
— Por supuesto que no. Has hecho grandes cosas en tan poco tiempo. Estás haciendo bien y no por un percance debes volver a encerrarte en tu burbuja de tiempo.
Me levante del sofá. — Gracias.
— Es mi trabajo.
Caminé hacia la salida, pero recordé que necesitaba hacer una cosa antes de cruzar la puerta.
— Anciano.
— Loca.
— Esta noche habrá un concierto. — inicie—. Es de una Banda nuevo, no recuerdo el nombre...
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Lejos de mí
Short StoryLas instrucciones, el compromiso y la ansiedad, todo junto en una vida. Cuántas veces hemos escuchado la frase "La vida es un regalo" pero luego se levantan las reglas de cómo se debe disfrutar ese regalo. Que la vida es dura, pero no perdura. Las d...
