Capítulo 6

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No sé porque acepte la idea de Ethan. Algo en mí no pudo negarse y le agradezco a esa parte por haber aceptado. Pueda que no lo conozca de toda la vida y que tampoco tenga claras sus intenciones, pero no cualquier persona quiere estar contigo para superar sus miedos juntos. Lo único difícil será abrir mis pensamientos hacia él y confesarle todos los miedos que tengo.

Es fácil contar tus sueños y metas, pero complicado admitir tus miedos.

Tampoco estoy segura de ser un buen apoyo para él. Como ya se han dado cuanta no soy nada cariñosa y mis comentarios son cero agradables. Entonces ¿Por qué quiere ayudarme? ¿Por qué quiere que lo ayude? Son preguntas a las cuales les debo buscar una respuesta.

Ayer en la noche luego de llegar a casa. Recibí un mensaje de Ethan donde me decía que nos encontráramos en la tarde de hoy en el mismo parque de ayer. Primero debo hablar con Sam, estoy segura de que ella es su informante y segundo debo convencer a Eliza de que estaré en la casa de Sam.

Lo primero no es nada complicado, pero lo segundo... necesitaré de todo mi valor. Además, sigo castiga sin comida, si no fuera por mi tía estaría tirada en el suelo de mi habitación agonizando.

Otra vez exagerando.

Me levante de mi cama, me prepare para salir y baje para dar los buenos días.

— Hola mamá —ya era una costumbre.

Debo llamarla así para no enojarla, necesito que me deje salir.

— ¿Para dónde vas? —enarcó una ceja, dejando a un lado lo que estaba haciendo con los utensilios de cocina y mirándome fijamente.

Ya les dije que su mirada me congela el cuerpo, porque lo hace.

— Iré a casa de Sam, tiene trabajos y necesita mi ayuda —por favor que no lo descubra.

Eliza me analizó lentamente mientras sentía como mis manos comenzaban a transpirar esperando su respuesta.

En ese momento Mercedes se unió a la reunión.

— ¡Bueno días familia! —gritó mientras caminaba hacia mí para darme un abrazo. Sobre su hombro pude observar a mamá colocando los ojos en blanco mientras servía el desayuno—. Te he dicho muchas veces que me encantan tus ojos.

— Buenos días —respondí luego de librarme de su agarré—. No, pero gracias por el cumplido.

— Creo que te lo diré más seguido, es que son preciosos ¿De que estaban hablando?

Entrometida tía.

— Estaba diciéndole a mamá que tengo planes por la tarde y debo ir con Sam para ayudarle con sus trabajos.

— A mí me parece maravilloso que salgas. Eres joven y necesitas diversión —menciono, sentándose a un lado de la encimera.

— Pero con seguridad —agregó mamá, mezclando algo que olía muy bien.

— Entonces... ¿Puedo ir?

— Si.

Ya sabía que me tocaría escapar por la venta... esperen dijo que sí.

— ¿Dijiste que sí?

— Si —volvió a decir irritada.

La sorpresa me hizo levantarme y darle un fuerte abrazo.

— Gracias, Eliza.

Entonces me di cuenta que metí la pata.

— Mamá, digo —corregí, riéndome algo nerviosa.

Lejos de míDonde viven las historias. Descúbrelo ahora