Capítulo 30

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Lexa

Sabía que Clarke no me iba a juzgar, yo sabía que... bueno en realidad no sabía nada, ella no me tenía suficiente confianza, pero no la culpo, yo hice que pasara eso cuando deje que Ontari me besara, pero no sabía si ella necesitaba escuchar el por qué.

Intenté contarle todo en la casa, pero no pude, así que decidimos salir a caminar como para despejar la mente.

Era noche, hacía un poco de frío y el cielo empezaba a nublarse un poco, se veían las estrellas, pero a algunas otras las nubes las tapaban.

Seguíamos caminando y torpemente chocábamos, pero ninguna decía nada. Cada que chocábamos, nuestras manos también lo hacían y no resistí más. Toqué su mano como esperando a que me diera permiso o que ella también tomara la mía y así fue, nos tomamos de las manos y así seguimos caminando.

Llegamos a la playa y nos sentamos, una junto a la otra, mientras nuestras manos seguían unidas.

La marea era fuerte y el aire comenzaba a notarse aún más, las nubes comenzaron a notarse más grises a pesar de la noche.

- No sueltes mi mano - dije de repente

- ¿Cómo? - preguntó

- No sueltes mi mano, puede que en algún punto quieras soltar mi mano, pero no lo hagas, por favor

- Nunca voy a soltar tu mano - dijo mirándome a los ojos y no bajando la mirada ni un segundo

Volví a tomar aire, el aire frío pasaba por mi nariz y el olor a sal inundaba el ambiente.

- Era muy inmadura y en ese momento me encantaba mi cumpleaños. Solo que ese año empecé a tener algunos problemas con Madison y Octavia, por esos días no quería salir, solo quería estar escuchando música, estar con los chicos o salir en la bicicleta; cambié de gustos y eso no les gustó a ellas. Les empezaba a molestar si estaba dormida y ellas querían hacer algo, si no quería salir o si algo simplemente no me gustaba. Así que, desde el principio, ese cumpleaños fue diferente. Ese día escuche a mi madre hablar con una amiga, Becca. Le hablaba sobre mis regalos, qué eran y en dónde los había escondido, así que fui a verlos, solo que no solo encontré eso, sino que me llevé una sorpresa. Debajo de un celular había dos documentos y debajo una carta, solo que en cuanto reconocí la letra no la pude soltar... era de mi padre - es ese momento ella apretó un poquito mi mano - estaba demasiado emocionada y no me detuve a leer las letras que estaban en la parte de enfrente de la carta - suspiré y no pude seguir

- ¿Qué era? - preguntó y me ayudó a continuar, de una forma tan dulce y tan sutil que casi me dan ganas de llorar, por más que lo reprimiera

Carraspee y apretó más mi mano - Era su carta de suicidio – dolió, dolió decirlo como recordarlo

- No es necesario, que tu...

- No, yo necesito decírtelo, confío en ti

- Esta bien - asintió

- La muerte de mi padre no fue un accidente como todos creíamos, él planeo todo. La carta la encontraron los policías en el coche y se la entregaron a mi madre. Admitía demasiadas cosas, como la infidelidad por parte mi madre con un hombre llamado Travis, sus peleas. Tuvieron un hijo así que tengo un hermano, se llama Nick, lo más gracioso es que su novia está embarazada, tiene unos meses, es niña y ya tiene nombre, pero ese no es el caso - escuché una mini mini mini mini pero mini sonrisita por su parte así que me detuve y la volteé a ver

- Lo lamento, extrañaba escucharte desviarte por mil caminos para regresar al tema en el que estábamos - paró un momento - de verdad te extrañaba - eso me hizo sonreír y que lo que siguiera contando no costara tanto

Eres Para MiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora