IV

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Habían pasado unos días desde la visita a los Barry, me había enterado que Anne se había ido de Avonlea por una equivocación, pero ahora estaba de vuelta y hoy era el primer día de clases en la escuela de Avonlea, Eric y yo nos estábamos alistando

Abuela no era necesario que me compraras un vestido, tengo muchos- le dije a mi abuela, mientras dejaba que Dorotea me ayudaba a vestirme

Tus vestidos son muy londinenses, acá no ven muy bien- me respondió ella

¿Que tienen de malo?- pregunté confundida- en Londres, las chicas de mi edad, hasta menores que yo, usan ese tipo de vestidos

La mente de los habitantes de Avonlea está un poco más atrasada que la de Londres, hace falta mucha determinación para lidiar con los problemas sociales del mundo, mi hija fue victima de esa discriminación social, esa fue su perdición- dijo algo molesta, desde el momento en que mi abuela se enteró que mi mamá estaba luchando por ese cambio social en Londres supo que no la tendría fácil y de vez en cuando le echa la culpa a Inglaterra y a la misma Reina sobre su muerte

Mi mamá luchó por lo que creía correcto, nana- le dije- era admirable su determinación y valentía que siempre tuvo

Si decides tomar el mismo camino que tu madre promete que serás fuerte, ninguna persona te puede parar, nada y absolutamente nadie te puede hacer menos por tu condición social, religión, etnia ni mucho menos género- me dijo- ser mujer es el regalo más hermoso que Dios te pudo dar, porque desde que naciste eres una luchadora, tienes la bendición de traer más vida al mundo. Seré vieja y quizás pienses que mi pensar es muy anticuado, pero espero que termines de hacer lo que tú madre empezó- nunca me había puesto a pensar en lo que quería para mí en un futuro, tenía claro que quería ser igual de fuerte que mi mamá, tener su valentía y determinación, pero hasta este preciso momento no había estado tan segura de que mi desición de seguir los pasos de mi mamá era lo que yo más anhelaba

Lo prometo- le dije a mi abuela

Listo señorita Lizzie- avisó Dorotea cuando terminó de arreglarme

Gracias Dorotea- le sonreí en agradecimiento

¡Lizzie!- escuché la voz de Eric y la de Leo desde la planta baja

Creo que ya debemos de irnos- dije agarrando mi pizarra y algunas tizas de mi tocador y dándome una última mirada en el espejo- nos vemos nana, adiós Dorotea- dije dejándole un beso en la frente a mi abuela y uno en el cachete a Dorotea para bajar por las escaleras, y tomar del perchero mi abrigo y mi sombrero

Lizi, tu canasta- dijo mi papá con el objeto en la mano mientras me la entregaba- suerte en su primer día chicos, cuiden a su hermano- peinó a Eric, despeinó un poco a Leo y a mí me dio un beso en la frente

Chau nana- dijeron mis hermanos antes de sentir que Eric me agarraba la mano y nos hacía salir de la casa

Si te sabes el camino, ¿cierto?- le pregunté al mayor mientras nos alejabamos cada vez más de la casa

¿Tú te lo sabes?- me respondió con otra pregunta

Solo no sueltes la mano de Leo- le dije con una pequeña risa seguida de un suspiro y guiándonos hacia la escuela

(....)

¡Lizzie!- me saludaron Anne y Diana, Eric y yo llegábamos de dejar a Leo en su salón

¡Chicas!- les sonreí, al ver que no dejaban de ver a mi hermano y que varias chicas se acercaban para saber de quién se trataba decidí hablar- él es mi hermano, Eric James, ¿lo recuerdas Diana?- le dije a la pelinegra al saber que ella tenía un pequeño enamoramiento con mi hermano de chiquitos

ELIZABETH | Gilbert Blythe Donde viven las historias. Descúbrelo ahora