VII

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Anne, Diana y yo al día siguiente salíamos de la escuela mientras reíamos

Las dos tienen suerte- nos dijo Diana- Montan como niño- dijo cuando vio que Anne y yo subíamos al caballo de la primera- Odio tener que ir de lado

Hasta mañana, Diana- se despidió Moody de la peli negra

Lindo caballo- elogió Charlie a Anne- Adiós- se despidió para luego irse con Moody

Yo solté una pequeña risa al ver la indiferencia de la pelirroja con el crespo

Si quieres hacerlo, hazlo- le dijo Anne a Diana

Al fin y al cabo es tu vida, ¿no?- le pregunté a mi amiga

(...)

Las tres íbamos cabalgando. Diana iba al frente, después iba Anne y al final yo

No lo sé...- comenzó a dudar la de azul- No es correcto. Se me ven las rodillas

Solo estamos nosotras y la madre naturaleza- la calmó Anne

Nadie más te verá, Diana- le dije a mi amiga

Al ver que no se quedó total en satisfecha con nuestras respuestas, Anne y yo decidimos alzar las bastas de nuestras faldas para que también se notaran nuestras rodillas

Ahora las tres estamos igual- le sonreí a Diana y ella me devolvió el gesto

Repasemos todo- dijo Diana- ¿Que digo si me preguntan porque Anne vino en caballo?

Teníamos prisa para terminar algo- le respondí

Por eso me dejaron tomar al caballo. ¿Cómo es que ya lo olvidaste?- le preguntó Anne

No quiero meterme en problemas, es todo- dijo la peli negra- Discúlpenme por no mentir tan bien como ustedes

Si así hacemos lo que nos importa, vale la pena. ¿No crees?- le dije

Supongo- contestó la de azul- Sí

Debo ver que haré con la señora Lynde- dijo la pelirroja

Ya encontrarás la solución- le dije a mi amiga

(...)

Pensé que Anne ya había solución ese tema- me dijo Eric cuando le pregunté si podía acompañar a Anne a Halifax para obtener más información acerca de sus padres. Al no estar papá, Eric era el único con autorización para darme permiso- pero no creo que papá tenga problemas con que vayas. Cuídate mucho

Lo sé. Gracias- le dije- Nos vemos más tarde- me despedí de él antes de salir de la casa

(...)

Anne y yo ya estábamos en el tren con destino a Charlottetown. Gilbert y Bash también estaban ahí, ya que el primero quería hablar con el ministro y los amigos más cercanos de. Mary sobre su funeral

Bash estaba observando a través de la ventana con la mirada perdida

Anne y yo nos miramos para luego poner nuestras manos en las de él. Bash al ver nuestro gesto volteó a vernos para regalarnos una sonrisa

Gracias- nos miró un rato más

Luego dirigí mi mirada a la de Gilbert, pero esta estaba perdida viendo algo detrás mío. Cuando volteó a verme le regalé una sonrisa y pude ver su expresión relajarse

ELIZABETH | Gilbert Blythe Donde viven las historias. Descúbrelo ahora