Probando lo prohibido

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Habían pasado unos días desde aquel momento en la tina. Christine y yo pasábamos más tiempo juntos, era jueves cuando Denisse me dijo que iría con Christine a ver un desfile de moda que se realizaría ese fin de semana. Justo cuando Jack realizaba su gran fiesta pre-gran fiesta* a lo cual ni Denisse ni mi padre se opusieron. Estaba en mi casa terminando de vestirme cuando mi celular sonó.

-¿Ya estas listo?-preguntó Jack al otro lado de la línea. Por encima vez. 

 -Hermano, hace cinco minutos me llamaste.  ¿Y qué fue lo que respondí?-dije mientras bajaba las escaleras. 

 -Que aun no...-murmuró a regañadientes. 

 -¿Y sabes que diré ahora?-dije cantarín mientras tomaba las llaves de mi moto. 

 -¿Qué aún no?-dijo dudoso. 

 -No. Que ya voy para allá. 

 -¡Genial!-exclamó-Esta será la mejor gran fiestas pre-gran fiesta de la vida-reí por lo bajo, me despedí y colgué. 

 Quince minutos después me encontraba en su casa, era al rededor de las 9:30 y la fiesta ya estaba más que animada. Caminé en dirección a la cocina con la idea de prepararme una bebida, al entrar pude ver a Jack. Él también me noto y se acerco  a mi. 

 -Hermano, al fin llegas-sonrió mientras rodeaba mi cuello y me despeinaba.-Déjame servirte algo.-se separo de mi y aproveche el momento para peinarme. 

 -¿Layla ya esta aquí?-pregunte mientras la buscaba con la mirada en el jardín. Obviamente Jack no se conformo con invitar a toda la escuela, ya que había más personas de lo normal y pude reconocer a uno de los equipos de esgrima de otra escuela. 

 -Así es, creo que la última vez que la vi estaba cerca de la piscina.-dijo mientras rodeaba mis hombros con su brazo y me pasaba la bebida. Sonreí y caminamos en dirección a la piscina.

 -Amigo, hoy es el día.-murmure con una sonrisa y tome un trago de la bebida. Jack me miro sorprendido y una sonrisa ladeada se formo en su rostro.

 -Amigo, mi castillo es tu castillo.-solte una carcajada y negue con la cabeza.

 -Gracias, pero no. Sera en mi casa.-sonreí

 -Eres un diablillo, te lo tenías bien guardado. Sabia que tanto "niño bueno"-hizo comillas con los dedos-tenía que tener un poco de trabiezo.

 Al llegar a la piscina pude ver a Sarah y a su lado estaba Layla, se veia más hermosa que nunca. Tenía unos jeans azul oscuro, una blusa ligera de color rosa, al igual que sus converce; su pelo rubio estaba sujetado en una cola de caballo, y sus ojos castallos estaban más brillantes que nunca, casi se asemejaban a unos de color miel. Me acerque a ella abrazandola por la cintura y la bese.-Te ves hermosa.-murmure en sus labios, al separarme vi como sus mejillas tomaban más color y sonreí.-Me alegra que vinieras-dijo con una sonría.-Y a mi me alegra haber venido.-sonreí.

 Las horas pasaban y la fiesta se ponía cada vez más alocada, hubo un momento en que me aleje de los demás hasta llegar al patio delantero donde las cosas estaban más "calmadas". Saque una caja de cigarrillos, tome uno y lo encendí con el encendedor que estaba en mi chaqueta. Le di una estocada y exhale.

 -Con que aquí estas.-mire en dirección a la voz y vi a Layla.-Te he estado buscando-sonrió y me quito el cigarro dejandolo caer al suelo y pizandolo.-Hagamos algo más divertido que fumar.-sonrió y le devolví la sonrisa.

 -¿Qué te parece en mi casa?-muermuere en su oido.

 -Me parece perfecto.-murmuro en el mío. Caminamos hasta mi moto y fuimos a mi casa.

 Para este punto te pido que por favor no piences mal de mi. Cuando se es joven se cometen muchos errores. Y deciaría que tú no cometiaras los mismos que yo...

 Al llegar a la casa subimos las escaleras hasta mi pieza, y claro que no faltaron los besos en el camino. Abri la puerta e hice que se sentara en mi cama, me sentia lleno de energia y con el poder de hacer lo que quisiera. Y eso hacia, en esos momentos me iba a apoderar de la mujer que más se asemejaba a mi pequeña hermana Christine.


Como odio ser su hermanoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora