Kat

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Esa misma noche le envié un mensaje a Evangeline para confirmarle que todo estaba bien, al día siguiente ella y Christine fueron de compras y yo me quede conversando con Marie. 

-Me alegra que tomaras una decisión-dijo con una sonrisa mientras tomaba de su té helado.-¿Pero estas consciente de que debes terminar con Kat, no?-agrego arqueando una ceja.

-Lo se, pero no se como hacerlo exactamente...-dije para luego suspirar.-Pero ya encontrare la manera.

-Mira, yo opino lo siguiente.-comento acomodándose en su asiento-Evangeline y yo teníamos planeado invitarlos a una casa de playa que alquilaremos; Puedes invitar a Kat y hacer que esos días sean los mejores de toda su relación y luego, del modo más gentil posible, te despides de ella-sonrió un toque de malicia.-Goodbey baby

-¿Sabías que eres mala en ocasiones?

-Querido, soy mala todo el tiempo.

-Empiezo a notarlo, pero, tienes razón y creo que sería una buena forma de hacerlo, aunque en parte sea dar esperanzas para luego cortar el ala-dije con el ceño fruncido y tome un sorbo de mi té.

-Ahora que lo pienso, ¿Por qué siempre tomas bebidas calientes en el verano?-la mire y me encogí de hombros.

-Es algo que hago desde que era niño-murmuro.

-Vale, es raro pero aceptable.

Y eso fue lo que paso, cuando Kat llego le dije lo que Marie y Eva habían planeado."Me parece bien" fue lo único que dijo, dos días después las chicas se fueron a la casa de playa, pero yo tome un vuelo a Nueva York, el viaje fue más largo de lo que recordaba, tome un taxi para llegar a la casa de mi padre, era tan extraño el estar en esa casa. Tantos recuerdos que llegaban uno tras otro, subí a la habitación de Christine y empece a empacar alguna de sus cosas, Tenía planeado el que se mudara a mi casa, que no tuviera nada que ver con lo que nuestros padres hicieron, básicamente, poder protegerla. Justo cuando recogía los libros que me había recordado más de mil veces, se cayó una carta de uno de ellos, la cual guarde en el cuaderno donde estaba escribiendo para leerlo más tarde. Recogí todo y me fui de ese lugar. 

Cuando regresé a casa, fui directo a la casa de playa, donde las chicas ya se habían acomodado el día anterior.-Oh, Michael. Esta playa es hermosa, y la casa es todo un encanto.-dijo Kat mientras me recibía con un beso, Christine estaba en lo alto de la escalera.-Cada uno tiene su habitación-dijo mientras bajaba.-Excepto Eva y Marie que comparten una. Es muy agradable.-dijo con una sonrisa leve pero la mirada triste, ambos estábamos igual, pero la única persona que no lo notaba era Kat. Frente a la casa había un área exclusivo para una fogata, y como es obvio, de que sirve pasar una noche en la playa sin una fogata que te seque con su calor, luego de haber estado hasta tarde en el mar. Hablábamos tonterías, hasta que surgió un tema interesante.

-Si hubieran podido elegir su nombre,¿Cual sería?-pregunto Evangeline.-Yo hubiera preferido Elizabeth.¿Marie?-miro a su novia esperando una respuesta.

-Alexandra-dijo después de haberlo pensado.-Porque así me dirían Alex, y sabes que amo los nombres de chicos.-dijo para luego besar a Eva.-¿Kat?-la miro al igual que lo había hecho Eva.

-En realidad amo mi nombre, pero de ser así, Lily-dijo encogiéndose de hombros.-Lo encuentro simple y encantador.¿Michael? 

-Bueno... No lo se, nunca lo había pensado-dije para luego tomar un trago de mi cerveza.-Quizás, ¿Logan?-dije para luego encogerme de hombros.

-No tienes cara de Logan.-dijo Eva.

-Claro que no, tiene cara de Michael.-dijo Marie en tono burlon para luego tomar de su cerveza.

-Que graciosa.-sonreí levemente.-¿Christine?

-Mabel...-dijo mientras observaba el fuego, pero sin verlo realmente. Como si su alma estuviera bailando al ritmo de las llamas. y yo, lentamente me perdía en su mirada a medida que el silencio se propagaba, y luego, perdí el camino.

-Es un nombre hermoso.-comento Kat.-Y hubiera hecho resaltar tus ojos.-dijo con una sonrisa.

Luego de esto apagamos la fogata y cada uno se fue a su habitación, antes de dormir me puse a leer la carta que había encontrado, pero en ese momento entro Christine, así que la guarde en un movimiento rápido.

-¿Cuándo le dirás?-pregunto.

-Pronto-respondí.

-¿Y luego?-dijo mientras se acercaba.

-Intentar hacer un mundo juntos-según decía las palabras se convertían en un susurro ya que sus labios se acercaban a los míos.

-Michael...

-Christine... Por favor, es mejor que descanses.-dije mientras me alejaba y abría la puerta.

-Esta bien...-dijo con un tono de tristeza.-Que descanses-agrego molesta y se fue, cerré la puerta y respiré profundo, decidí que lo mejor era dormir, y así lo hice. 

Los días pasaron rápidos y tranquilos, hasta que un día Evangeline y yo llegábamos de haber hecho unas compras, Katherine discutía con Christine mientras que Marie trataba de calmarla, note que sus maletas estaban en la puerta. Cuando Kat me vio fue hasta donde estaba, se veía muy molesta, pero fuera de eso note otra cosa: Mi diario. En ese momento sentí el impacto de su palma en mi rostro.

-¡Eres un maldito depravado!-grito para luego darme con el diario en el pecho, yo lo sostuve justo cuando lo soltó.

-Kat, cálmate un poco.-se escucho la voz de Marie que bajaba de la escalera.-Esto se resuelve hablando.

-Lo siento pero no tengo paciencia para esto.-dijo para luego despedirse de Eva, Marie y por último Christine.-Lamento mi comportamiento, creo que arruine lo que pudo haber sido una linda amistad.-dijo con calma y una sonrisa en el rostro, la cual cambio al verme.-Me das asco...-murmuro con lágrimas en los ojos y se fue, yo me quede parado en el mismo lugar, viendo a la nada.







Como odio ser su hermanoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora