Evangeline

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-No... no sabia-murmure y apagué el cigarro.

-Y encima hueles a alcohol, esto es un parque infantil-dijo cruzándose de brazos.

-Tampoco lo sabía-murmure y me puse de pie para marcharme.

-¿A dónde crees que vas?-preguntó y volteé a verla.

-A mi casa.-respondí

-¡¿En esa condición?!-exclamó y me tomó del brazo.-No señor, usted viene conmigo.

-¿A dónde?-pregunté mientras me dejaba llevar.

-A un lugar donde puedas fumar; y yo también-dijo con una sonrisa.

Duramos unos minutos caminando y llegamos a un restaurante, ella pidió una mesa en el área de fumadores y unas sodas.

-¿Que planeas?-cuestioné cuando el camarero ya se había marchado.

-Hacer mi buena acción del año.-dijo con una sonrisa mientras encendía un cigarro.-¿Que edad tienes?

-diecisiete-murmure mientras encendía mi cigarro.

-Interesante, yo también. -sonrió y en ese momento llegó el camareo con las bebidas.-¿De dónde eres?

-De Texas, aun que vivo aquí desde los 10 años.-dije para luego tomar un trago de mi soda.

-Yo también soy de Texas. La unica diferencia es que yo estoy aquí desde hace dos años.

-Eso si es interesante-murmure.

-Lo que me interesa en este momento es saber el porqué de tu condición.-dijo y empezó a ver el menú.

-Digamos que he tomado malas decisiones.-dije para luego dar una estocada a mi cigarro.

-Todos las tomamos en algún momento.

-No creo que sean como las mías. Al menos no en tu caso. Eres una simple chica que iba caminando por el parque y se encontró con un borracho.

-Ahí te equivocas...-murmuró.

-¿Lo hago?-cuestioné arqueabdo una ceja.

-Me escapé de casa; porque mis padres no aceptan a mi pareja.

-¿Tan mal creen que es?

-Se trata de mi prima...-murmuró con la cabeza a gachas. Todo quedo en un incómodo silencio.

-Yo estoy enamorado de mi hermana y me acoste con mi novia solo porque ella me la recuerda-dije y tome de mi soda. Ella me miro boquiabierta y luego se echó a reír.

-Oh santo cielo-dijo riendo-estas mucho, pero mucho peor que yo.

-Te lo dije-murmure con una sonrisa.-Por cierto, mi nombre es Michael. ¿Cual es el tuyo?

-Evangeline-respondió con una sonrisa.

-Gusto en conocerte, Evangeline.-dije estirando mi mano a modo de saludo.

-El gusto es mío, Michael.-sonrió y estrechó mi mano.

Como odio ser su hermanoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora