Desde aquel día no he salido de mi habitación, cuando mi madre se fue me despedí por la ventana, solo dejaba entra a Christine quien me traia dulces como si estubieran prohividos, y eso la hacia verce adorable, no salía más que en las noches para comer algo y tomar un baño, pero Denisse se percato de esto y me quedo de otra más que salir, aunque no hablé con nadie y solo le sonreía a Christine para que no pensara que estaba molesto con ella. Cuando llego el día de ir a la dichosa academia, me sentia algo fuera de mi, tener que empezar desde cero es... Estresante, aunque estaria en la misma escuela que Christine no estariamos ni en la misma clase de música, porque ella estaría en violín y yo en piano. Suspire terminando de alistar la mochila y volví a verme en el espejo, unos pantalones khaki, camisa blanca, saco y zapatos de color negro y una corbata roja, en el lado izquierdo del saco había un bolcillo con el escudo de la academia vordado, se supone que el bolcillo era para poner un pañuelo pero eso es opcional. Tomo un sepillo y peine mi cabello negro hacia atraz, esta algo largo pero esta con las normas de la escuela, tome mi mochila y baje las escaleras.-Christine quedate quieta-escuche a Denisse seguido de las quejas de Christine.-No me gusta, no me gusta.-se quejaba la pequeña Christine mientras inflaba sus mejillas y fruncia el entrecejo.
-¿Por qué? Si te ves adorable.-sonreí dejando la mochila a un lado y ayudandole con la corbata mientras Denisse le peinaba. Realmente se veía adorable, saco y zapatos negros, medias blancas a la altura de la rodilla, corbata y falda roja, sin mencionar el liston que le habia puesdo Denisse para hacerle la coleta, su cabello habia crecido mucho desde la primera vez que la vi, aregle su flequillo y sonreí.- Gracias.-murmuró con una sonrisa.
-Bien ya es hora de irse o llegaran tarde.-dijo mi padre quien bajaba las escaleras.
-A penas son las 8:00 A.M-suspire cansado mientras tomaba mi mochila.
-Y el timbre suena a las 8:30-agrego Christine con un bostezo.
-¿Qué no tienes piedad por tus hijos?-dije poniendo cara de perrito regañado, ósea puchero y ojos aguados. Christine se acerco a mi y al verme imito mi cara y ambos lo vimos con cara de perrito regañado a lo que él daba un tran suspiro.
-Helado para la cena-dijo señalandome.
-Y galletas.
-¡Galletas!-repitio Christine y sonreí, pero sin romper el contacto visual entre mi padre y yo. Él entrecerro los ojos.-De chocolate-agrege.
-¡Bien, como sea pero decen prisa!-sonreí victorioso mientras salía de la casa y Christine me seguia con una risilla.
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Al llegar todo era normal, una gran escuela casi como un castillo con un gran terreno y muchos chicos que a lo mejor se creen lo máximo, vestidos con la misma ropa y peinados aburridos. Baje del auto y seguido de mi Christine, quien me tomo de la mano, la mire y se veía algo asustad.
-¡Bienvenidos!-vociferó una mujer de unos no se ¿40 años? Aunque quizás tenga más o... menos.-Así que estos son los hermanitos James-agrego con una sonrisa, y Christine se escondio tras de mi, ser tan adorable deberia de ser un crimen.
-Pues algo así-mi padre se acerco a la mujer y empezaron a caminar por los pasillos mientras Christine y yo los seguiamos, no unico que llegue a escuchar con claridad fue "Violet". Seguiamos caminando y Christine aun sujetaba mi mano, subimos las escaleras y abancamos por el pasillo hasta llegar a la dirección, entramos y nos quedamos en silencio mientras mi padre hablaba con quien ahora se que es la directora.
Minutos más tardes me encontraba sentado en lo que sería quizás permanentemente mi pupitre, Christine había de encontrarse en su salón el cual estaba al otro lado de la escuela. Respiré profundo tratando de tranquilizarme (lo cual obviamente no funciono) una chica de pelo rubio y ojos castaños se acercó a mí y me sonrió-¿Eres nuevo verdad?... Es que nunca antes te había visto y conozco a todos los estudiantes.-"de lujo una chica fresa" pensé y la vi con más cuidado, de una manera extraña me recordaba a alguien más-Así es, soy nuevo, mi nombre es Michael James Thompson.-di una sonrisa ladeada y extendí mi mano a manera de saludo, ella me miro de la misma forma que la había visto anteriormente y correspondió el saludo-Layla Jackson, y estudio aquí desde... Buenos, desde que tengo memoria.-rió de una manera muy femenina, se podría decir que de una manera tímida.-Eso parece ser bastante tiempo-sonreí.-Ni tanto-se encogió de hombros y se sentó en el pupitre que quedaba a mi derecha.
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Todo fue prácticamente normal, cada uno se presentó diciendo su nombre e instrumento que tocaba o aprendería a toar. Primero tuvimos clase de inglés, luego matemáticas y por ultimo lectura musical, después de esta comenzó el receso. Mientras seguía a Layla buscaba a Christine con la mirada, tratando de ubicarla del otro lado de la cafetería donde estaban los demás estudiantes.-¿A quién buscas?-cuestiono Layla mientras miraba en mi dirección.-A mi hermana-respondí automáticamente mientras seguía buscando a Christine.-¿No es esa de allá?-pregunto señalando a una niña unos años menor que yo, de tez blanca y pelo negro. Miré a la chica a mi lado y arquee una ceja.-¿Por qué crees que es mi hermana?-ella se encogió de hombros mientras caminaba hacia una de las mesas mientras yo la seguía-Se parecen.-dio una media sonrisa y tomo haciendo. Puse mi bandeja en la mesa y cuando me iba a sentar escuché que alguien me llamaba-¡Michael!-escuche la voz de Christine y cuando me gire vi cómo se acercaba con su bandeja.-Hola pequeña.-sonreí y acaricie su flequillo.-¿Cómo te la pasaste en clases?-tomé asiento y Christine se sentó a mi lado.-¡De maravilla!-sonrío emocionada-Hicimos manualidades, leímos un cuento, y, y, y... ¡Fue increíble!-una risa se me escapo y volví a acariciar su flequillo, su pelo era tan suave, Layla aclaro su garganta y fue entonces cuando me percate de su presencia.-¡Ah!, Layla, ella es mi hermana Christine. Christine, ella es mi amiga y compañera de aula Layla.-Christine la miro durante un momento y luego le sonrió-Mucho gusto-dijo sonriendo para luego tomar de su jugo.-El gusto es mío-dijo Layla sonriendo. Duráramos un rato conversando hasta que la campana sonó para volver a clases, Christine me pidió que la llevará hasta su aula pero antes de que pudiera decir sí, Layla se ofreció-¿Estas segura?-cuestione.-Claro, además me se esta escuela de pieza a cabeza. A diferencia de ti que podrías perderte en un abrir y cerrar de ojos.-Pues vamos-dijo la sonriente Christine tomando a Layla del brazo y perdiéndose de mi vista entre los pasillos.
