Todo menos celos

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Antes de que el verano terminara celebramos mi cumpleaños (13 de julio)y como Maxin había mencionado, más que una familia rota era una que se había expandido. La fiesta se llevó acabo en la casa de mis abuelos y todo estuvo más que magnífico, nos pasamos el día divirtiéndonos y comiendo pastel (y todos los otros postres que hizo mi abuela) toque el piano para todos, especialmente para Christine quien es mi fan número uno, y descubrí que Max tocaba la guitarra. Fue el mejor día de mi vida hasta ese momento, y aunque no soy muy religioso, por dentro le resé a Dios (si es que hay uno) que todo fuera así de alegre siempre.

Cuando se restauraron las clases era más el tiempo que pasaba en la academia que con Christine, ya que se suponía que para el final del año escolar íbamos a montar una obra(si mal no recuerdo era "canción de navidad") y gracias a esto Christine desarrolló una "mal acostumbre" que para mi era lo opuesto a esto. Todas las noches se escabullía hasta mi habitación y dormía conmigo, acurrucaba en mi pecho mientras que yo simplemente la abrazaba y le deseaba buenas noches.

******

Una tarde mientras tocaba el piano para que Layla practicara su vocalización, el idiota de David entro al salón interrumpiendo con la calma.- ¿Qué es lo que quieres?-pregunté un tanto molesto.

-Nada… Solo vine a ver-dijo con una sonrisa estúpida mirando a Layla.

Por un momento trate de ignorar como Layla le devolvía la sonrisa.-Como sea-murmuré y luego volví a ver a Layla-¿Desde el principio?

-Hamn… Sí-respondió algo distraída viendo a David. Puse los ojos en blanco y empecé a tocar el piano.

Cuando terminamos David se levantó y se fue por donde entro, tome mi mochila y miré a Layla.-¿En serio?-le pregunte arqueando una ceja.

-¿En serio qué?-preguntó distraída mientras recogía sus cosas.

-¿David?

-¿Qué? Es lindo

-Es de otro salón, y es más pequeño que tú

-En primero: prácticamente estamos en el mismo grado. Y en segundo: es un gran cantante y muy buen estudiante.

-Estas de broma.

-Nop, claro que no

-Como sea-murmuré y camine fuera del aula.

-¡Oye, espérame!-grito Layla mientras me seguía.- ¿Cuál es tu problema?

-¿Problema? No tengo ningún problema. Oye ¿vendrás a mi casa o prefieres irte con el idiota de David?

-¿Estas celoso?-cuestiono con una risilla

-¿Vendrás a mi caso o no?-pregunte casi tartamudeando.

-Claro que sí-sonrío.

Algo que creo que debo mencionar es que la madre de Layla y mi madre (Denisse) son grandes amigas. De manera tal que Layla podía estar en mi casa cuanto quisiera y yo en la suya.

Cuando llegamos, Christine nos recibió con unos dulces, ella y Layla son prácticamente las mejores amigas. Entre los tres jugamos algunos juegos de mesa y ellas cantaron mientras yo tocaba el piano. Durante la cena todo también era tranquilo, nos pasamos todo el tiempo riendo y creo haberme atorado ante un comentario de Layla, algo sobre que David era lindo (prácticamente, si nos vamos en lo físico lo era, tez clara, ojos grises y pelo rubio). Hicimos un campamento improvisado en la sala, como era de costumbre. El día siguiente era sábado y esa mañana tendríamos que ir a la academia para practicar algunas escenas, me la pase rodando en mi bolsa de dormir sin poder conciliar el sueño. Vi a Christine y volví a sentir envidia de ella, solo necesitaba algo que abrazar y se dormía al instante; mire a Layla y ella también se removía en su bolsa, en un momento giro y me miro a los ojos. Me quede perdido en sus ojos castaños tratando de adivinar a quién me recordaba.

-¿Tú tampoco puedes dormir?-murmuro con una sonrisa.

-Eso parece-sonreí

-Hay algo que quiero decirte.

-¿Qué es?-se quedó en silencio durante un tiempo y al final respondió

-Me gustas…

                       ******

 Debo admitirlo; estaba celoso… y no solo eso sino que también algo molesto. No podía apartar la vista de Layla y su inocente coqueteo con David. En más de una ocasión el profesor me advirtió de no presionar tan fuerte las teclas del piano, y a regañadientes apartaba la mirada y trataba de concentrarme únicamente en la música. No sé por qué, pero en mi interior no quería admitir que estaba celoso, “Cualquiera siente celos de sus amigos” pensaba “Eso no quiere decir que Layla me guste… ¿O sí?”

 -Bien, ya pueden irse a casa-anuncio el maestro dando como terminado el ensayo, justo en el momento en que tomaba las partituras el profesor me llamo.

-¿En qué le ayudo profesor?

-Te noto algo distraído, ¿Pasa algo?

-No, no es nada-sonreí

-¿Seguro? Porque yo creo que sí-dijo y miro hacia donde estaba Layla

-Seguro-murmuré tratando de no sonrojarme.

-Escucha, yo también fui joven y se cómo es todo eso del primer amor. Pero necesito que te concentres en el piano, tienes mucho talento y espero que sepas usarlo.-trate de oponerme ante eso del Primer amor pero supuse que solo sería una pérdida de tiempo.

-Sí, profesor.-murmuré

-Así me gusta-sonrió alboroto un poco mi cabello. ¿Por qué los adultos hacen eso? Solo hacen que me sienta más, pequeño.

Como odio ser su hermanoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora