Pasión

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Luego de llegar a casa, decidí ir directo a mi habitación, eso no era lo que yo quería, no era mi intención herir a nadie, y menos a alguien como Kat. Claro que tenía sus altas y bajas, pero era una gran chica que no merecía una humillación como esa. Suspire dejándome caer en la cama y tratando de salir en mis pensamientos, en ese momento escuche como se abría la puerta, era Christine quien se sentó a la orilla de la cama y se mantuvo en silencio. Luego de unos minutos me acomode en la cama y con mi brazo le indique acostarse a mi lado, ella lo hizo y no pude evitar esbozar una sonrisa, la abrace acercándola a mi y besando su frente.-Te amo...-murmure mientras acariciaba su cabello, ella me abrazo y beso mi barbilla lo cual hizo que volviera a sonreír. Nos quedamos así toda la noche, felices porque ya podíamos estar juntos, ya no había más problemas, ni preocupaciones, solo eramos Christine y yo.

Luego de unos días de nuestra semana en la playa, sentía que debía de tomar la iniciativa, hacerlo oficial. Así que esa noche la invite a una cita, hice una reservación en un restaurante que me encantaba y sabía que le gustaría. Esa noche Christine se había puesto un hermoso vestido color lila, el cual me trajo muchos recuerdos.

-El lugar es hermoso.-dijo Christine luego de haber tomado un poco de vino.-La música, la comida. Todo es simplemente; encantador.-dijo con una sonrisa.

-Christine...-murmure mientras apreciaba su sonrisa tan exquisita.-Hay algo muy importante que debo decirte...

-¿Pasa algo malo?-Cuestionó mientras me ponía de pie para luego arrodillarme y sacarbub pequeño estuche color negor.

-Christine...-abrí el estuche dejando ver un anillo de compromiso.-¿Quieres casarte conmigo?

-¡Sí!-respondió emocionda tratando de retener las lagrimas.-Claro que sí!

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Aquella noche, para mi, sería inolvidable. Lo suave de su piel, el dulce de sus labios, el olor de su cabello, nunca hubo, ni creo que haya. Un momento más feliz, que aquella noche donde Christine me dijo que sí y donde por fin. Pude hacerla mía.

Como odio ser su hermanoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora