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Lex

Han pasado días desde el incidente con George, y las cosas siguen tensas entre Zoey y yo. Mi amigo ha mejorado, pero está mucho más ansioso de lo normal, especialmente desde que entró a mi habitación sin preguntar y me sorprendió en videollamada con mi mejor amiga. Hablando de Alana, ella ha mejorado mucho—no es por presumir, pero ya venció el cáncer. Aun así, tiene que seguir haciéndose revisiones por si regresa, nunca se sabe. Espero que esta victoria no sea efímera y que su vida sea larga.


—¡Otra vez escuela! —gritó Sofía.


Ambas pasamos todas las vacaciones juntas entrenando, y hoy es el último día de descanso. Estaba mirando el anochecer que poco a poco nos consumía.


—Es nuestro último año, así que hay que disfrutarlo —le sonreí y le extendí la mano para que entrara a mi habitación. Me encantaba estar en la marquesina que tiene mi cuarto.


—Tienes razón, viejita —me empujó, y casi caigo del segundo piso—. Eso estuvo cerca, ¿eh? —me extendió la mano, pero la rechacé con un golpe.


—Me las pagarás, beta tonta.


—Primero tendrás que atraparme —salió corriendo. Estuvimos un rato persiguiéndonos hasta que choqué con alguien. Miré arriba, encontrándome con mi papá.


—¿Divertido tu jueguito, no? —preguntó con seriedad. Oh no, por estar tonteando con Sofía, ni siquiera me di cuenta de cuándo llegó mi padre—. ¡50 lagartijas ahora!


Comencé, y poco después llegó Sofía.


—¿Qué pasó, viejita? ¿Qué hac...? Oh, hola, alfa —se puso nerviosa.


—¡50 lagartijas también tú! —ordenó. Sofía asintió y se puso a mi lado.


—Qué insolente eres, Alexandra —reconocí esa voz y no pude evitar detenerme para mirarla, justo al lado de mi padre. *~¿Qué hace ella aquí?~*, pensé.


—30 más por detenerte —volvió a ordenar mi padre.


—Tsk... ¡Ya, señor! —me levanté de un salto, y Sofía lo hizo unos segundos después.


—Hola, primita, cuánto tiempo sin verte —soltó con altanería mi prima "favorita". Nos dimos un apretón de manos en el que ella intentó lastimarme, pero yo apreté más fuerte—. Uy, parece que alguien ha cambiado —sonrió y comenzó a acercarse para olerme—. Uy, ¿con que alfa, eh? No podía creerlo hasta verte y olerte —hizo una mueca mientras miraba y percibía a Sofía—. Supongo que es tu beta.


—Ella es Sofía, y es mi beta principal —afirmé.


—Las cosas cambian, primita —hizo un gesto que molestó a Sofía.


—Las presentaciones después... Sofía, ¿podrías adelantarte y darle un tour por la comunidad? Lex las alcanzará enseguida —intervino mi padre. Sof asintió y le hizo una señal a Jessica para que la siguiera. Nos dejaron a solas, y hasta que se escuchó la puerta principal cerrándose, mi papá habló—. Ten cuidado con Jessica, no sé qué esté planeando su padre al enviarla aquí —asentí—. Vigila que no se meta en problemas, porque esa es una de las razones por las que la enviaron.

Mi MateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora