Capítulo 20

2 0 0
                                    

No podía creer que estuviera justo en frente de un viejo amigo, Bob Gilbert.

- Viejo, ¿Eres tú? No puedo creerlo – me dijo él con mucha emoción.

Yo aún estaba desconcertado, Bob y yo no nos veíamos desde hacía más de 18 años, exactamente desde la universidad. - Vamos sube al auto, te doy un aventón y así nos ponemos un poco al día – me dijo.

- Claro que sí, pero, ¿Vistes al anciano que estaba a mi lado? – pregunté un poco confuso con lo que acababa de pasar.

Él frunció el ceño y dijo – Viejo ¿Tomaste algo o usaste algún tipo de sustancia ilícita?– Él comenzó a reír y me dijo – Vamos sube, si quieres te invito un trago – Yo le di la vuelta a su vehículo y me subí en él.

Llegamos a un bar al que solíamos ir en nuestra vida de universitarios. Después de culminar la universidad jamás volví a frecuentar el bar, y aunque ya habían pasado muchos años, el lugar permanecía igual a como lo recordaba.

Nos sentamos en la barra y Bob ordenó dos cervezas. - ¿Qué fue de tu vida? Lo último que supe de ti fue que te convertiste en un piloto –

Yo bebí un poco de la cerveza y respondí – Pues, me case, tuve un hijo y me divorcie, digamos que después del divorcio las cosas se complicaron mucho más –

- ¿Tienes un hijo? Viejo no perdiste tiempo, yo por mi parte cambié de carrera y ahora soy abogado… Regrese porque tengo un trabajo que hacer acá – Sus palabras me incomodaron un poco…
tome un trago largo de cerveza mientras él me veía confundido.

Me acerqué un poco a él y le dije – Pues resulta, que mi hijo falleció en un accidente aéreo, junto con su madre… Ha pasado un tiempo de eso la verdad –

Él tocó mi hombro diciendo – Lo lamento mucho, me imagino que ha Sido muy difícil lidiar con eso –

- No te niego que duele, pero así son las cosas… ahora mismo estoy asistiendo a terapia para poder volver a mi empleo. Me obligan a ir, pero creo que estoy un poco mejor –

Cambie el tema de conversación rápidamente - ¿Pero cuéntame de ti? –

El giro de nuevo a la barra y contestó – Soy abogado, me especializó en derecho familiar, todo lo que tiene que ver con la familia… Sabes que desde siempre la familia para mí es lo primordial –

- Claro que lo sé, recuerdo cuando íbamos a la escuela que querías que tus padres me adoptarán, decías –

- La familia es el pilar fundamental para cambiar al mundo, y todos tenemos derecho a una – me interrumpió él.
- Pues te cuento que ese es el lema de mi propio bufete – agregó. Estallamos en risa, no podía creer que aquella frase con la que trataba de obligar a sus padres para qué me adoptarán, estaba en su despacho.

- Pues esperó que esa frase convenza a las personas, porque con tus padres no funcionó – le dije.

- Espera claro que funciono, casi estaban a punto de adoptarte cuando mi padre enfermó –

- Si lo recuerdo, me sentí muy mal porque pensé que de alguna forma fui yo quien le enfermo –

- Eso es lo más ridículo que he podido oír hoy – dijo tomando un trago. - ¿No te has vuelto a enamorar?, O ¿no piensas tener más hijos?... Sé que es un poco difícil por lo que has pasado, lo sé porque muchas personas llegan a mi despacho con problemas similares… pero lo que quiero decirte es que no te rindas en ese sentido – me dijo.

Yo tomé el último trago de cerveza que quedaba y le dije – Oye, ya que lo mencionas, tengo un problema actualmente y quizás me puedas asesorar –

- Pues cuéntame, te escucho –

- Hace poco conocí a un niño, pues resulta que no tiene nadie que se ocupe de él, y por alguna razón hemos tenido una relación de amistad muy intensa… El problema radica, que se me ocurrió llevarlo una noche a un grupo donde asisto para poder superar el dolor. Allí mi psicóloga conoció al chico y ahora tiene que dar un aviso a servicios sociales… hoy le pedí que por favor me diera tres días más con él, porque no quiero alejarme de él… Y estoy seguro de que él tampoco quiere que yo me aleje –

Le quite la botella de cerveza de la mano y me di otro trago

- Pues yo quiero ser el tutor de ese niño. Ella dice que el juez no me dará la oportunidad porque estoy en terapia y todo ese rollo… no sé qué hacer –

Él comenzó a analizar lo que yo acababa de decirle, sus dedos golpeaban la barra con un ritmo casi desesperante. Giró hacia mí y me preguntó - ¿Estás seguro de que quieres tener la tutoría de ese niño?, te lo pregunto porque puedo buscar una manera de ayudarte… pero tienes que estar muy seguro de ello –

Un escalofrío recorrió mi cuerpo, Bob me estaba dando una esperanza y eso era mejor que nada.

Salte de mi banco y lo abrase de la emoción mientras le agradecía.

- Hagamos algo, mañana quisiera conocer a ese joven, y averiguar si él también quiere eso. ¿A qué hora te parece bien? –

Mi sonrisa volvió a mi rostro y le dije – pues ¿Qué tal si almorzamos en mi casa? –

- Perfecto, pero ¿De verdad ese niño está solo, no tiene a nadie? –

- Pues si, una vecina de él fue quien se está haciendo cargo, pero creo que la señora es muy mayor para el cuidado de un menor –

- En ese caso, mañana debería estar tu psicóloga y esa señora, para conversar también con ellas y darle por enterado lo que quieres hacer, si ellas están de acuerdo tendremos más posibilidades de que puedas lograr la Tutoría de ese joven –

- ¿De verdad?, ¿No es broma?...-

- No bromearía jamás con algo tan delicado como la familia, pero si te daré un consejo como amigo… No tomes de esa manera –

- Hoy tuve un día muy difícil, conocí a una mujer que ya había visto muchas veces, conocí su historia y creo que fue la gota que necesitaba para desahogarme… está pasando por un momento muy duro. Su tristeza y el dolor creo que los sentí muy mío… aquella mujer acaba de perder en un accidente a su esposo e hijos – le comenté.

- Wuaooo, es triste escuchar ese tipo de cosas… yo aún no conozco a la mujer que me atrapé –

- No puede ser cierto… pero tú estabas muy enamorado de una chica de la secundaria, ¿Qué sucedió con ella? –

- Ella se enamoró de otro, solo me uso un par de veces para darle celos a quien es su esposo ahora –

- Bueno hermano, creo que ya llegará tu momento… pero deberías apresurarte, porque los años te están pegando – dije bromeando.

Él golpeó mi brazo y dijo – Pues tú deberías adoptar también a esa mujer, así aprovechamos un dos por uno –

- Oye esa broma fue algo pesada – le dije sobando mi brazo.

- Pues tú broma también lo fue – respondió. Ambos reímos y salimos del lugar…


Cuando estaba en casa llame a Melany y la invite a un almuerzo en mi casa con Katherine, su abuela y Kodi... Luego le avisé a la señora Rouse sobre el almuerzo y ella estuvo encantada.

Me duché y me fui a la cama… Sabía que tendría mucho trabajo por hacer en la mañana.

Ángel CaídoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora