Capítulo 30

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Conduje hasta la casa de Susan, ella estaba afuera esperando mientras hablaba con su madre y Melany.

Al caminar en su dirección pensaba en que decirle a la madre de Susan.

Todo fue una conversación rápida, Melany le ordenó a Susan que cualquier inconveniente la llamará no importaba la hora. Su madre fue muy receptiva y agradeció que fuésemos por ella, y que le brindáramos una amistad sincera.
Cuando subimos al vehículo Kodi le cedió su puesto de copiloto a Susan.
Esto me puso algo nervioso, Susan era una mujer muy linda y que causaba ese raro efecto en mi que la observara por un largo tiempo. No quería que ella se sintiera incómoda, ni nada por el estilo.

Comenzamos el recorrido hasta la playa, debíamos parar en una estación de servicio para recargar combustible.

Comencé a notar a Susan nerviosa al detenerme en la estación de servicio.
— ¿Te encuentras bien? — le pregunté.
Ella respondió — Si estoy bien, pero no quisiera bajarme en este lugar, me trae malos recuerdos —
— Esta todo bien, con nosotros nada te sucederá, ¿Es por aquello que me contaste de tu jefe? — pregunto Kodi.

— Si, es por eso — respondió rápidamente.

— No sé que ocurre, pero prometo que será breve — les asegure.

Katherine dormía profundamente, Kodi y Susan se quedaron charlando dentro del vehículo. Yo fui hasta la caja, compré unos bocadillos, agua y pague.
Cuando regrese al vehículo me di cuenta que Katherine estaba algo alterada.

— ¿Qué sucede acá? —

— Vamos, sube y salgamos de acá inmediatamente — dijo Katherine.

Me subí sin hacer ningún tipo de pregunta y continúe el viaje. Pero eso que había pasado no lo entendía y debía saber que era lo que sucedía.
Cuando estire la mano para apagar el radio, la mano de Susan y la mía se encontraron, su piel estaba tan fría y suave.

— Discúlpame, no fue mi intención — se disculpo ella.

Yo apague el radio y dije – no te preocupes… pero necesito saber que fue eso que sucedió en esa estación de servicio —

Susan quien me Observaba, bajo su rostro y dijo — es que una vez, el exalcalde. ¿Quizás lo conozcas? —

— Claro que lo conozco, o eso creía. El siempre que viajaba lo colocaban en primera fila en mis vuelos. De hecho el último vuelo que realizo fue a una reunión de la ONU. Ese vuelo lleve a Gloria conmigo, también estaba en primera fila. Ese día ella me dijo que conoció a una mujer de la cual sentía celos de que yo me la topara, al parecer el iba acompañado de una mujer muy hermosa. Pero eso no viene al caso continua — me disculpé.

— No me lo puedo creer, eso tiene que ser imposible — dijo Susan.

— Te lo juro, no te estoy mintiendo — le asegure.

— Gloria tu mujer, se enfrascó conmigo en todo el viaje… ya entiendo porque me trato tan mal, el mundo es un pañuelo — dijo ella.

— Bueno te seguiré contando, pero después hablaremos de ese viaje. En ese viaje ese individuo no paro de acosarme, hubo un problema mayor y me despidió.
Luego de mucho tiempo comencé a recibir correos electrónicos de una persona desconocida, pensé que era algún tipo de spam. Rayan me ayudó a rastrear los correos y nos dimos cuenta de que provenían de la misma dirección IP de la esposa del exalcalde. En fin cuando regresaba a la ciudad un auto se atravesó en la carretera y yo me salí del camino volcando el vehículo. Era el, el me secuestro. El estaba obsesionado conmigo y me culpaba de perder su familia y su puesto como alcalde.

Me tenía retenida en un lugar como un taller o algo así, Yeinz y Rayan llegaron por mi, pero me uso para escapar y librarse de Yeinz y Rayan. Me golpeó fuerte y perdí el conocimiento. Cuando desperté estaba encerrada en el maletero de un vehículo… fue en esa estación de servicio donde pude escaparme mientras el cargaba combustible. Los trabajadores me pusieron a salvó hasta que llegó la policía y los chicos —
No podía creer todo lo que estaba oyendo, esta chica si que había pasado un mal rato, ahora entendía porque el nerviosismo que tenía al llegar allí.

— Pues de ahora en adelante esa estación de servicio no existe para ninguna de las personas que estamos en este vehículo. ¿De acuerdo? —
Ella sonrió y tome su suave y fría mano diciéndole — Kodi tiene razón, estás a salvó con nosotros, no debes de preocuparte por nada —

Katherine seguía preguntando detalles de esa escena, y Susan le respondía sin ningún problema. Kodi solo me veía de una manera extraña, una mirada que no conseguía descifrar.


Cuando llegamos a la casa se maravillaron con ella. No podían creer que tuviese una casa tan grande. Tuve que revelarles que tenía varias propiedades en el país y otras en países extranjeros. Al fin de cuentas el salario de un piloto no es nada malo.

Ese día lo aprovechamos al máximo y ordenamos pizza para cenar. Los chicos estaban agotados, pero Susan quería charlar un rato más antes de irse a la cama.

Ángel CaídoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora