Hablaba con la doctora sobre mis sueños de nuevo, sentía que había algo que tenía que descubrir en ellos, pero no daba con las respuestas.
- Cuando duermo sólo puedo soñar con nataniel y siempre está la loca de su madre arrebatandomelo, siempre terminé tengo una tragedia y yo sólo estoy presente pero cuando trató de ayudar algo me lo impide - le expliqué a la doctora.
- Quizás sólo buscas respuestas, Al fin y al cabo la falta de nathaniel está presente, y tu cerebro aún no comprende el hecho de que ya no está físicamente - Respondió ella.
- No puedo comprender porque Gloria tenía que llevarlo lejos de mi -
- Tratas de comprenderlo mediante sueños, ¿Qué te parece si hablamos del día que nataniel y gloria se fueron? -
Comencé a sentirme nervios y no paraba de menear mi pierna derecha, negué con la cabeza y tratando de parecer sereno contesté - no creo que sea necesario hablar de eso ahora -
- Yo creo todo lo contrario Jhosep, lo que te hace falta es conversar lo que sucedió ese día. Te torturas a diario imaginando que puedes, o mejor dicho que pudiste hacer algo para que no se marcharan -
- Estoy seguro de que debía hacer algo en ese momento, nada de esto estuviese pasando si hubiese reaccionado de otra forma, hay decisiones que pueden salvar a otras personas -
La puerta del despacho se abrió bruscamente, la doctora y yo no pudimos disimular la gran sorpresa que nos llevamos.
- Disculpe que entre de esta forma, pero necesito su ayuda inmediatamente - dijo Rayan el hombre de la empresa de seguridad.
- Disculpa, pero creo que debes esperar a que termine con el señor Beránger - contestó algo perpleja la doctora.
El hombre se acercó y le dijo en voz baja, pero no tanta porque pude oír - Susan Hoffman necesita nuestra ayuda, hoy será un día muy fuerte para ella y de verdad te necesito allí -
Me levanté del sofá y dije - por mí no hay problema, creo que hemos terminado por hoy y alguien necesita de su ayuda doctora -
Ella soltó un leve suspiro y me dijo - tiene usted razón, hay decisiones que pueden salvar a otras personas -
Le devolví la sonrisa y salí del edificio.
Caminaba por las calles de la ciudad y la gente no paraba de murmurar cosas sobre el accidente de ayer, compartían teorías, se lamentaban por el dolor y la pérdida, jugaban a ser jueces y le dictaron sentencia aquella mujer que su nombre aún yo desconocía.
Caminaba cerca del cementerio tomándome un café y vi que había mucho movimiento en el área, crucé la calle,no me agradaba tener que encontrarme a tantas personas.
Reí, porque me hacía gracia que no quisiera tener que cruzarme con personas, pero mi empleo el que tanto me preocupaba, me obligaba a caminar por los pasillos llamando mucho la atención, en el aeropuerto las miradas no se alejaban de mí, y pequeños niños curiosos preguntaban en el porqué de tanta atención.
Tropecé con un joven, derramandole mi bebida encima, lo miré con mucha vergüenza ya que vestía totalmente de blanco.
- Lo siento mucho, disculpe mi torpeza - le dije rápidamente.
El sólo sacó un pañuelo de su bolsillo trasero y comenzó a limpiarse diciendo - no se preocupe, la culpa fue mía por estar perdido en mis pensamientos -
Había tocado con el joven más educado del pueblo al parecer.
Yo si hubiese estado en los zapatos de el, me golpearía por arruinar tan elegante vestimenta.
Aquel hombre solo siguió su camino y yo me senté en un banco que estaba a escasos metros.
Estando sentado veía como empezaban llegar más personas al cementerio, era como si hubiese una feria allá adentro.
Comencé a pensar en mi encuentro con el hombre y no me gustó, me hizo sentir como sino me hubiese visto, esto me lleno un poco de rabia. ¿Cómo era posible que no me viera?.
- has hecho un total desastre en ese hombre - me dijo el obeso Jey sentándose a mi lado.
Solo lo miré y lo ignore.
- Vamos doctor, no crea que no le ví tirarle el café encima a ese hombre - insistió.
- No soy doctor, y yo no le diré el café encima, sólo nos tropezamos fue un accidente - respondí.
- ¿Dio usted la cara que traía es pobre hombre? -
- ¿De qué me hablas Jey?, ¿Debí notar algo? -
- Puede que no sea doctor, pero no hay que serlo para saber que ese chico la estaba pasando muy mal -
Me hizo dudar por un momento si ese hombre traía algún problema o si yo le cause el problema...
- Pues yo note nada -
- Quizás la cara la llevaba después que le tiró el café encima, puede ser que le haya dañado el día, se imagina usted que aquel hombre laboral con la que siempre había soñado, o tal vez a una cita con su novia o esposa, o qué... -
- Ya entendí el punto, Jey. Gracias por su amplio - lo miré de arriba abajo y completa la frase diciendo - conocimiento -
- Debería ir a disculparse doctor Beránger -
la frase que le había dicho la doctora y que ella me había repetido antes de salir de el consultorio se me vino rápidamente a la cabeza: hay decisiones que pueden salvar a otras personas.
Trague saliva y dije - Tienes Razón -.
- Pues aquel hombre entró al cementerio, si quieres puedo acompañarte -
Me puse sobre mis pies y comencé a caminar en dirección al cementerio, no me importaba que hubiese muchas personas en ese lugar, habían decisiones que podían salvar vidas, y posiblemente la decisión de ir a disculparme nuevamente, podría salvar la vida de ese hombre.
- Si puedes seguir mis pasos sin que te dé un infarto, adelante - invité al obeso Jey a seguirme.
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Ángel Caído
RomansaÁngel caído, es la secuela de Los ángeles duermen. Será una historia narrada por Jhosep Beránger, un piloto de avión que se cruzará sin quererlo con Susan Hoffman, en un grupo de ayuda dirigido por la psicoterapeuta Melany Fisher . Ambos pasan por e...
