Tengo miedo...comenzar de nuevo es aterrador.
¿Por qué nadie puede entenderme? ¿Por qué soy diferente?
Es que acaso...¿no puedo ser feliz?
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¿Qué tal? Es mi primera historia sobre Haikyuu y puede que h...
Hinata junto a Suga, Yaku, Iwaizumi, Kita y Ennoshita se encontraba en el jardín intentando respirar con tranquilidad, se podía dar cuenta que las confeciones no eran lo suyo, mucho menos si eran de 5 personas a la vez. Mientras su vice capitán sobaba su espalda, Ennoshita lo ayudaba con su respiración, los dos restantes solo vigilaban en el caso de si alguien se acercaba en ese momento. Al cabo de unos 10 minutos por fin el pelinaranja estaba más relajado por lo que precedieron las preguntas y consejos.
-Hinata ¿qué es lo que harás ahora?.- preguntó preocupado Suga.
-No lo sé...- se sentía abatido, muchos sentimientos encontrados se alojaban en su interior.
-No debes preocuparte por ese par de idiotas, yo me encargaré de ellos.- habló firme Kita.
-Tontokawa es impulsivo, lo único que puedo recomendarte es que aclares las cosas con él.- esta vez el de la sugerencia fue el rematador del Aoba Johsai.
-Respecto a los chicos...la verdad no sé que decirte, tenía una leve sospecha pero no creí que las cosas terminarían de esta manera.- el peliblanco rascó su nuca, en verdad no tenía idea de como ayudar a su kohai.
-Kenma no sabe mucho respecto a esto pero puedo asegurarte que en verdad te ama, nunca vi esa mirada en otra cosa que no sea un videojuego. Mucho menos en una persona.- Yaku hacía un tiempo había notado el cambio de actitud en su kohai, cuando miraba su teléfono o luego de ese fin de semana donde la pasó en la casa de Shoyo. En realidad se le veía más feliz que nunca.
-Solo sigue tu corazón Hinata, si decides darles una oportunidad para conquistarte tal vez algo bueno salga de todo esto pero no estás en la obligación de aceptar sus sentimientos. Lo que importa aquí es que nadie salga lastimado.- Ennoshita se acercó al menor, sus palabras habían hecho pensar al pequeño cuervo, nunca le molestaron los sentimientos que los demás tenían hacía él solo que no tenía idea de como afrontarlos. Tal vez les daría una oportunidad.
-Está bien...- suspiró- ¿podrían llamarlos aquí? quiero hablar con ellos antes de irnos.- los cinco asintieron y se dirigieron de nueva cuenta al gimnasio, el habiente allí era tenso y callado, al verlos entrar la mayoría se acerco para saber el estado del pelinaranja ya que este no había entrado con ellos.
-¿Cómo está Hinata?.- el primero en preguntar fue Daichi con tono preocupado en su voz.
-Está bien, logramos calmarlo...quiere hablar con ustedes.- los siete implicados se miraron entre ellos no muy seguros de ir.
-No creo que sea buena idea, Shoyo se alteró por su cupa.- dijo algo molesto Noya.
-Él lo quiso así, necesita aclarar las cosas.- habló serio Kita.
-Bien...ya vayanse.- soltó un suspiro el capitán de los cuervos, aún no muy seguro de la idea.
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Los siete se dirigieron al lugar donde el pelinaranja se encontraba, nerviosos, con miedo en su ser, no solo habían alterado al pequeño por las repentinas declaraciones sino que ahora estaban seguros que los odiaria de por vida. Habían prometido no dañarlo, protegerlo de todo y todos, cuando en realidad fueron ellos quienes perjudicaron a Hinata. Al llegar pudieron ver a un muy tranquilo Shoyo que observaba las estrellas, la brisa revoloteaba sus cabellos anaranjados y las estrellas iluminaban de manera hermosa sus ojos, además de que la luz de la luna le daba cierto aire misterioso.