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Shoyo despertó gracias a la luz que se filtraba por su ventana, sientiendo primeramente un peso en sus caderas haciendo que volteara y se encontrara con la tranquila respiración y apacible rostro del rubio para luego recordar lo que había ocurrido la noche anterior y sonrojarse hasta las orejas.
Con cuidado quitó el brazo de Kenma para así levantarse e ir al baño para tomar una ducha de agua fría y despejar un poco su mente. Al cabo de unos 15 minutos salió en ropa interior cubierto por una bata, en silencio comenzó a buscar su uniforme pero unos brazos al rededor de su espalda baja lo espantaron por un segundo.

-Buenos días...- murmuró algo adormilado el cabeza de pudín, Hinata solo atinó a asentir devolviendo el saludo.
-¿Sucede algo?- preguntó preocupado mientras giraba al pelinaranja para verlo frente a frente.

-N-No...es solo que estoy algo avergonzado...- admitió apenado.

-No deberías Shoyo, lo que ocurrió anoche es una demostración de nuestros sentimientos. De lo mucho que te amo.- admitió con una sonrisa que fue contagiada poco a poco por el menor.

-Tienes razón...-

-Me iré a bañar y bajaré para el desayuno, adelantate.- y besó su mejilla para salir en dirección al baño dejando a un sonrojado Shoyo por el repentino beso.

Luego de unos minutos un rubio con el cabello aún un poco mojado bajó, sentándose con el trío de Hinatas y Hiroko que aún estaba allí. Comenzaron su desayuno tranquilo y en paz hasta que el Hinata mayor habló.

-¿Y qué tal la noche?- preguntó, claramente con doble sentido, algo que los menores habían entendido por esa razón su reacción. Ambos atragantandose con el café.

-Bi-Bien papá, dormimos bien ¿verdad Kenma?-

-Si...Si!, muy bien.- dijo algo nervioso.

-Hmm~ que bueno, me alegra que hayan descansado tan~ bien.- la mujer allí precente tenía ganas de golpear su frente debido a los evidentes celos paternales de su pareja por el pelinaranja.

-Cariño deja que los muchachos terminen su desayuno, Shoyo-kun debe ir a la escuela.- dijo la fémina con una sonrisa que demostraba más amenaza que dulzura.

-Solo quería saber cómo la había pasado nuestro invitado mi amor, ya sabes...después de todo en un tiempo se llevara a mi pequeño niño.- dijo con cierto tono de reproche, se podía notar un leve puchero en su rostro.

-Papá!!!- le dijo avergonzado el pelinaranja por sus palabras.

-Solo digo la verdad...¿no es así Kenma-kun?- lo observó con aquellos ojos que también había visto en Shoyo, esos que solo mostraba en un partido.

-Así es señor Hinata.- admitió el rubio, haciendo que Shoyo lo observara sorprendido.- Aún así vendremos de visita para que no se sienta solo.- le sonrió, un aura comenzaba a emanar de ambos hombres y tanto Hinata como Hiroko lo notaron parando la situación.

-Ya debemos llevar a Natsu cariño, ven vamos.- empujó la mujer al mayor, mientras que Shoyo tomaba la mano de Kenma para salir camino a la preparatoria Karasuno.

-¿Qué fue todo eso Hajime?- preguntó seria la fémina.

-Nada...- respondió haciéndose el desentendido.

-Deja a Kenma-kun en paz, es más que obvio que sus intenciones con nuestro son de lo más nobles.- al decir "nuestro" algo cálido se intalo en el pecho de Hajime, nunca había sentido algo así y le encantaba.

-Lo sé pero...-

-Pero...- le siguió elevando una ceja en espera de la oración faltante.

-No puedo evitar pensar que Shoyo ya no es aquel pequeño bebé tan frágil que parecía poder romperse con el más mínimo toque...que acudía a mi ante el más minúsculo problema.-

💫🅔🅟🅗🅔🅜🅔🅡🅐🅛 🅦🅞🅡🅓🅢💫Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora