Capítulo 47

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– Es hora de despertar dormilón– besó su mejilla. Liam sólo respiró hondo y se quejó levemente– Vamos amor, tenemos que hablar– fue ahí cuando el castaño se dio cuenta que no era un sueño, ni una alucinación, abrió los ojos de golpe dando una vuelta rápida para mirar a Theo por unos segundos con la respiración acelerada.

– ¿T-Theo?

– Hola, Li– sonrió con ternura mirando a su pequeño angelito exaltado.

– ¿Qué estás haciendo aquí?– aún estaba adormilado así que gateó hasta su novio intentando mirarlo de cerca.

– Yo vivo aquí– puso su mano sobre la cabeza del pequeño, quien se exaltó y comenzó a golpearlo con los puños en el pecho, teniendo una gran similitud con un niño pequeño.

– ¡¿Dónde mierdas estabas!?– seguía golpeándolo esta vez con lágrimas en los ojos– ¡Creí que estabas muerto!– después de un par de golpes más, se lanzó sobre el mas alto– Creí que no volverías...– sollozó con fuerza y el llanto se apoderó de él.

– Liam... Lo lamento mucho– lo miraba preocupado y lo abrazó acariciando su cabello.

– Te he extrañado mucho– habló entrecortado.

– Se nota– susurró no lo suficientemente bajo, pues el castaño alcanzó a escucharlo y se alejó mirándolo con el ceño fruncido, con los ojos rojos y llenos de lágrimas.

– ¿Qué?– dijo con una voz pastosa debido al nudo en su garganta– ¿Qué te dijo Derek?

– No importa que haya dicho– se levantó– Es lo que yo vi– se levantó de la cama y se dirigió a la puerta recargándose en el marco.

– ¿Q-que viste?– lo miró con miedo. Theo sólo negó con la cabeza y salió del cuarto– ¿Theo?– se levantó con velocidad y se paró frente a él.

– ¿Tienes una novio?

– No...– bajó la mirada.

– ¿Ahora besas extraños al azar?– rodeó a Liam, dejándolo con la boca abierta.

– ¿Qué dijiste?– lo siguió hasta el minibar.

– Te pregunté si...

– ¡¿Cómo puedes siquiera decirme eso?!– interrumpió molesto– Si no te hubieras ido, no estaríamos teniendo este problema, ¡Tú me dejaste!

– Y por unas semanas eso te afectó bastante, gracias por quererme lo suficiente para no acostarte con alguien al día siguiente de mi muerte.

– ¡No estabas muerto!– gritó molesto.

– ¡Y tú sí estabas follando!– respondió exaltado.

– ¡No me he acostado con Brett!– exhaló con fuerza y se sentó en el sillón.

– En realidad no me importa ni me interesa saber su nombre– lo miró molesto, a lo que el castaño respondió rodando los ojos.

– Creí que cuando nos viéramos podríamos hablar– le reclamaba el pequeño.

– ¿Quieres hablar?– caminó hasta estar frente a Liam y se sentó en la mesa de centro– Hablemos– lo miró con seriedad– ¿Desde cuando están juntos?

– Ayer volví a verlo después de varios años– suspiró y recargó la barbilla en el descansabrazos.

– ¿Están saliendo?

– Recién lo volví a ver.

– Eso no es lo que te pregunté– no cambió su expresión.

– Tengo novio– se irguió y se sentó correctamente.

– Está muerto– sonrió con cinismo.

– Entonces si– sabía que no debió decir eso, pero no podía dejar que después de todo lo que hizo lo culpara solamente a él.

– Perfecto, sólo eso necesitaba para saber que hay una verdadera razón para irme– se levantó de la mesa de la sala, se dirigió a la puerta y tomó su abrigo.

– Espera– se levantó el ojiazul– Cometí una equivocación, lo sé, estoy completamente consciente de que fue un error intentar olvidarte tan rápido, pero no sabes por el suplicio que me hiciste pasar.

– Eso no es una justificación.

– Estoy disgustado conmigo mismo, estoy muy molesto pero esto de verdad es culpa de Derek que me envenenó contra ti– lo miraba con preocupación.

– Por culpa de Stiles.

– Por culpa de quién sea, no es completamente mi culpa y tú no eres ningún santo.

– No, Liam, yo sé que no soy ningún santo, pero yo te estuve mandando cartas, cada dos días mandaba a alguien a traerte una puta carta, mientras tu ya buscabas cómo olvidarme– dijo con molestia.

– ¡Derek me dijo que era lo mejor!– volvió a elevar la voz.

– ¡Que dejaras de llorarme, no que buscaras un puto remplazo!

– ¡Él no significa nada para mi, Theo, tienes que entenderlo, joder!– se acercó hasta quedar frente a frente.

– Significó lo suficiente como para arruinar nuestra relación– lo miró con los ojos entrecerrados.

– No sabía que había una relación que arruinar, creí que estabas muerto, no sabía que iba a volver a verte, pensé que me estaba volviendo loco, que te alucinaba en todas partes.

– Se nota que te divertiste mucho en el velorio, Dunbar– rodó los ojos.

– Deja de repetir eso, debes dejarme en paz con eso, ya sé que fue un error que me haya besado a alguien de repente, pero fue Stiles quien lo trajo a mí.

– Oh... Lo besaste porque Stiles te obligó a besarlo, todo cambió, como si no hubieras estado con él– fingió una cara feliz y luego rodó los ojos para caminar a las escaleras y sentarse en una de ellas.

– Yo no soy el que quería que te fueras, yo quería ir contigo– sollozó mirando al suelo– Fuiste tu quien me dejó solo, quien me hizo esto– lo miró enojado y levanto los brazos mostrando como la ropa colgaba– Tu fuiste quién me abandonó.

– ¿Estás diciendo que soy yo quien tuvo la culpa de que nuestro encuentro no hubiera sido de cuentos de hadas?– lo miró incrédulo.

– Estoy diciendo que nada de esto habría pasado si me hubieras dejado ir contigo aquel día.

– Estás desviando por completo la atención, yo no tengo la culpa de que Stilinski tuviera tantos problemas– gesticuló exageradamente con los brazos.

– No puedo creer que me estés haciendo esto– suspiró con tristeza y se sentó a un lado de Theo.

– ¿De qué hablas?– lo miró confundido.

– Me gustaría poder decirte– levantó los dedos a modo de comillas– "De acuerdo, entiendo que no podremos hacer nada al respecto y lamento que me hayas encontrado aquí en tu departamento, lamento aún más haberte hecho perder el tiempo, olvidemos que la vida nos juntó alguna vez"– suspiró y bajó las manos– Pero para empezar no se me da el drama, en segundo lugar, me niego a pensar que esto se va a acabar de esta manera tan estúpida. Haz lo que quieras conmigo, yo haré lo que quieras, pero esto se puede resolver, lo sé y lo sabes. Fuiste lo mejor de mi vida, por eso te busqué, aún pensando que no volvería a verte... Tenía que buscarte y encontrarte.

– No me puedo quedar...– acarició su cabello– Pero tienes razón, esto lo tenemos que solucionar– lo tomó por la barbilla y le alzó la cara para besarlo suavemente.

Estocolmo [THIAM]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora