– No me puedo quedar...– acarició su cabello– Pero tienes razón, esto lo tenemos que solucionar– lo tomó por la barbilla y le alzó la cara para besarlo suavemente. El ojiazul le siguió en beso mientras suspiraba e intentaba acercarse más y más hacia el menor.
Era un éxtasis para ambos, después de tanto tiempo, sentirse el uno al otro; era simplemente dejar el infierno en el que estaban para llegar al paraíso, era una sensación que, por obvias razones, ninguno de los dos iba a lograr controlar.
Theo tomó al mayor por la cintura juntándolo más a su cuerpo y acarició su espalda por debajo de la camisa. Liam se estremeció con el contacto de los dedos del mas alto provocando un suspiro involuntario lo que incrementó la intensidad del beso.
– Te extraño– dijo el ojiazul.
– Aquí estoy– se alejó para peinar el cabello que caía por su frente.
– No me refiero a eso– bajó la mirada sonrojado y mordió su labio.
– Yo también te extraño– se levantó con rapidez y le ofreció su mano para ayudarlo a levantarse.
– Te amo– sonrió tomando su mano y se levantó para abrazarlo.
– Te amo– lo abrazó con una mano mientras desabotonaba su camisa con la otra y caminó hacia atrás en dirección al cuarto.
Una vez adentro, Liam se separó y terminó de quitar su camisa, comenzó a levantar la playera de Theo, quien sonrió mirándolo con ternura mientras le quitaba la ropa.
– ¿Qué pasa?– frunció el ceño dejando la playera a un lado.
– Eres hermoso– miró su torso y luego su cara– Extrañaba tu cuerpo– el castaño sonrió apenado– Demasiado– se acercó y desabrochó el pantalón de Liam mirándolo a los ojos haciéndolo caminar hacia atrás hasta que sus rodillas chocaron con la orilla de la cama haciéndolo caer. Bajó los pantalones de su novio, dejándolo completamente desnudo, sonrió acercándose a su miembro dejando un par de besos mirándolo a los ojos– Hola, señor Dunbar– dijo en modo coqueto y siguió besando.
Él ojiazul suspiró entrecortado acariciando el cabello del menor, quien tomó el miembro de Liam y pasó su lengua al rededor de la punta para después meterlo a su boca acariciando sus testículos.
– Mierda– cerró los ojos y sonrió– Hola, señor Raeken– su voz sonaba rasposa en el intento de no dejar salir un gemido.
Theo subió a la cama poniendo una pierna entre las de el castaño y subió dando besos hasta llegar a sus pezones, donde se divirtió un rato lamiendo de lado a lado y succionando un poco. Liam pasó su mano inconscientemente por su miembro hasta que el menor lo detuvo y la quitó de ahí.
– Déjame ser yo el que te da placer esta vez– siguió jugando con sus pezones.
Un par de lamidas más y volvió a recorrer su piel con los labios hasta su cuello succionando un par de veces, después acarició su rostro y besó sus labios con suavidad varias veces. Volvió a bajar a su cuello y luego subió para morder con suavidad el lóbulo de su oreja.
Liam lo abrazó dejando sus manos en la espalda baja del menor, mientras metía un poco los dedos en su pantalón deportivo, acariciando con el pulgar mientras se dejaba mimar.
– De acuerdo– respondió Liam a la petición.
Theo se enderezó poniendo sus piernas debajo de los glúteos del mayor viendo como intentaba tocarse una vez más.
– No, amor– tomó sus manos y las puso debajo de su espalda– Déjame a mi– tomó su miembro y lo acarició mirándolo a los ojos mientras sentía su erección palpitar. Lo soltó por un momento para quitarse lo que quedaba de ropa sobre el y la dejó caer al piso.
Volvió a tomar su posición entre las piernas de Liam, lamió su dedo medio y acarició su entrada para luego meter su dedo suavemente haciéndolo girar mientras lo metía y lo sacaba. El castaño, aún con las manos debajo de su cuerpo, arqueó la espalda jadeando suavemente. A Theo le volvía loco la manera en que el ojiazul se movía disfrutando todo lo que le hacía, así que aceleró los movimientos de su mano, buscando un gemido del mayor, el cual, obviamente consiguió.
Theo sonrió y comenzó a lamer el miembro de Liam una vez más, sintiendo su miembro aún más duro al escuchar sus suspiros. Al no poder resistir más, acercó su miembro al de el castaño y masturbo ambos con fuerza, sintiendo un alivio al recibir la atención necesaria. El mayor enredó sus piernas en la cadera de Theo haciendo un esfuerzo por acercarse aún más a él. El menor se alejó para dar un vistazo a la entrada de Liam y comenzó a rozar su miembro en dicho lugar, escupió en su mano y acarició la ya antes lubricada entrada y metió poco a poco su miembro provocando un gemido en el mayor.
– Mierda, que rico...– apretó las cobijas y mordió su labio dejando un contorno blanco al rededor de sus dientes. Theo embistió con fuerza y rapidez haciendo chocar la piel de ambos– Por favor– tocó su miembro como si pidiera permiso, a lo que Theo sólo respondió asintiendo mientras acomodaba un mechón detrás de su oreja.
Liam movía su manos la misma velocidad que Theo embestía, creando una sensación maravillosa. Theo había pasado gran parte de su estancia fuera de New York en un gimnasio, eso era notorio, tenía el cuerpo perfectamente marcado, pero eso no era lo que excitaba más al mayor, era la manera en que lamía sus labios constantemente y después quedaban entreabiertos respirando con agitación, era una imagen muy sensual para cualquiera, pero el castaño estaba siendo penetrado por esa imagen, no podía comprender cómo no había explotado aún.
El menor tomó las muñecas del ojiazul obligándolo a quedar sentado en sus muslos, tomándolo por la cintura evitando que cayera y siguió embistiendo lo más rápido que podía. Liam lo abrazó por el cuello gimiendo suavecito en su oído.
– Puedes gritar si gustas– bromeó Theo para después dejar un beso en el hombro de su novio. El castaño apretó los ojos, enredó sus dedos en el cabello de Theo jalando un poco hacia atrás y soltaba un gemido fuerte parecidos a gritos con cada embestida que recibía– Así me gusta– apenas terminó de decirlo y soltó un leve gemido.
– Me voy a correr– soltó el cabello de Theo dejando largos rasguños en sus brazos y su espalda tratando de prolongar la corrida lo más posible.
El mas alto lo ayudó a recostarse en la cama sin despegarse de él y esta vez embestía se detuvo, estando Theo completamente pegado a su cuerpo, moviendo la cadera en círculos tocando una y otra vez su punto suave. Liam buscó las piernas del menor y también rasguñó, sintiendo un orgasmo a medias ir y venir cada vez que Theo se movía.
– Córrete para mí– susurró en su oído con la voz rasposa. Esa fue la gota que derramó el vaso, la imagen erótica también tenía una voz, y fue algo que el mayor no pudo resistir y sin necesidad de masturbarse, se corrió salpicando el abdomen de ambos.
Theo dejó de moverse y comenzó a salir de Liam, masturbó un par de veces su miembro corriéndose en el abdomen del ojiazul, dejando salir de sus labios un suave gemido; con un dedo mezcló ambos fluidos, y con los residuos que quedaron en su dedo, acarició los labios de su novio, quien lamió con gusto, sintiéndose la persona más feliz del mundo.
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Estocolmo [THIAM]
Fiksi RemajaLiam es un chico de 24 años. Es el único hijo de la adinerada familia Dunbar. Su padre era el dueño de casi la mitad de las empresas del país, y su madre era la dueña del 45% de QVC. Theo Raeken, por otra parte, se dedicaba a hacer "negocios", tenie...
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