Capítulo 41

315 50 34
                                        

El trayecto del punto donde encontró al ojiverde hasta el hotel donde se hospedaba su amigo no era muy largo, eran aproximadamente 15 minutos contando el tráfico y los semáforos de color rojo que pudieran haber por ahí, sin embargo, la idea del sobre con la letra de Theo no le permitía sentir el viaje como uno más, muy por el contrario, le parecía eterno, con millones de ideas que atravesaban su cabeza de un lado a otro, sin embargo todas llevaban a que Theo seguía con vida, y aunque todas las ideas eran posibles, prefería mil veces pensar que había muerto a pensar que el menor lo había abandonado a su suerte y que no había hecho ningún intento de hacer contacto con él; es decir, si se fue, tal vez todo había sido montado, Derek y Stiles sabían que Theo estaba vivo y estaban conscientes de la mas obvia razón, Theo no amaba a Liam, y probablemente nunca lo había hecho, eso lo hacia sentir devastado, miserable. Pero... ¿Por qué Stiles seria parte de algo como eso? Por parte de Derek, era obvio, Liam nunca le había agradado, pero Stiles... Él era una buena persona...

– Claro, una buena persona que nunca estuvo de acuerdo conmigo estando con un secuestrador– pensó en voz alta.

La segunda opción, era que Theo hubiese estado intentado comunicarse con él y Derek junto a Stiles habían decidido no apoyarlo con la conexión que Theo había planeado. Por supuesto, esas dos opciones eran solo teorías, y ya le habían dicho varias veces que Theo estaba muerto, y no tenía sentido seguir esperando una aparición de un ángel que nunca iba a llegar. Theo había muerto y lo había dejado solo en ese mundo en el que nadie nunca lo había acompañado, Theo no era diferente al resto de las personas.

Al llegar al edificio donde se hospedaba Brett, el chico salió por la puerta, miró a ambos lados de la calle hasta encontrar al ojiazul. Liam se quitó los lentes de sol y sonrió algo desganado, abrió la puerta y salió del coche, lo rodeó para abrir la puerta del copiloto y esperó paciente a la llegada del chico.

– Hola, Liam– se acercó y puso sus labios sobre la mejilla del mas bajo, quién esperaba una sensación completamente diferente, esperaba un par de labios carnosos y suaves que le hicieran erizar la piel, esperaba una respiración cálida, esperaba un beso de Theo.

Se alejó de golpe al darse cuenta de sus pensamientos y sonrió.

– ¿Listo?

– Listo.

Subió al coche y Liam utilizó al máximo los segundos que tardó en rodearlo de nuevo para relajarse. Al llegar a la puerta, suspiró y entró.

– De acuerdo, vamos a ir a la compañía que llevo yo y de ahí puedes asegurarte de que sea el lugar donde quieres trabajar, si por alguna razón quieres quedarte... Nos alegrará que te unas a la oficina– lo miró y sonrió, Brett le regresó la sonrisa.

– Trabajar contigo seguro será divertido– tenía una sonrisa tierna, incluso parecía de comercial de dentífrico, pero con todo eso, el ojiazul no podía encontrar punto de comparación con Theo.

Brett pasó todo el camino contándole historias sobre como habían cambiado las cosas desde la última vez que lo vio, recalcando una y otra vez su delgadez. A pesar de saber que realmente lo hacia porque buscaba un tema de conversación, al castaño le molestaba que recalcara como eran diferentes las fotografías de las revistas que estaban tan desactualizadas, así que buscaba cambiar el tema de conversación.

– ¿Qué tal te va a en el amor?– miraba el camino

– ¿Qué quieres decir?

– Tu padre le dijo al mío que estabas próximo a casarte, ¿Cómo fueron las cosas por ahí?

– ¿Con Oliver?– se enderezó y miró a la ventana– Duramos un poco mas de tres años y papá creyó que nos casaríamos, pero... Las cosas no fueron de acuerdo al plan– suspiró y después lo miró– ¿Qué hay de ti?

– ¿Qué hay de mi?– miraba el camino y a Brett alternadamente.

– ¿Alguien especial?

– No– miró al camino con seriedad– Ya no, si no se hubiera ido sin mi, te aseguro que aún estaríamos junto, tal vez no aquí, pero juntos...– sus ojos se entristecieron de pronto.

– ¿Se iban a ir de New York?

– Él se fue de New York.

– ¿Y te dejó aquí solo? ¡¿Cómo pudo hacerte eso?!– dijo con molestia.

– El juraba que lo hizo por mi, pero si hubiera sido por mi, habríamos hecho todo juntos– suspiró pesado– Ya no quiero hablar más de esto.

– Disculpa, no quería incomodarte– bajó la mirada.

– ¿Qué experiencia tienes en el ámbito laboral?– aún estaba serio, pero su voz sonaba menos dura.

– ¿Me estas haciendo mi entrevista laboral ahora mismo?– se río y acaricio el dorso de la mano de Liam.

– Es sólo protocolo– sonrió sin ganas retirando lentamente su mano fingiendo peinarse el cabello.

– Estuve trabajando en Erenest & Young como gerente general de la empresa por tres años comenzando como asistente de gerencia.

– Impresionante– lo miró con los ojos muy abiertos.

– No tanto como ser dueño de la mitad de la ciudad.

– Mi padre es el dueño de la mitad de la ciudad, no yo, yo sólo soy socio en una de las empresas.

– Aún así es más impresionante que un simple puesto de gerencia– lo tomó del brazo y lo acaricio.

– Hemos llegado– se alejó y salió por la puerta del coche.

– Buenos días, señor Dunbar. Lo extrañamos mucho durante su ausencia– habló el portero con amabilidad sin esperar respuesta alguna, acercándose al coche para abrir la puerta del copiloto.

– Buenos días, yo también extrañaba venir.

Los ojos del portero del edificio se abrieron mucho demostrando el asombro que sentía al escuchar un gesto de amabilidad por parte de su jefe desde hace varios años.

– Me alegra que haya vuelto, señor Dunbar– ayudó a Brett a abrir la puerta del coche, al bajar cerró la puerta.

– Muchas gracias, es muy amable– sonrío agradecido con el señor que le ayudo a abrir la puerta del coche y caminó hasta alcanzar a Liam para poder tomarlo por el brazo. Liam rodó los ojos y suspiró.

– Ya vámonos– comenzó a caminar hacia el interior de la empresa– Estaciona mi coche, por favor.

– Claro que si, señor, como siempre.

– Gracias– siguió caminando hasta llegar al ascensor y presionó el botón con una flecha hacia arriba.

– Este edificio es genial– paso uno de sus musculosos brazos por los hombros del ojiazul.

– Lo es– suspiró pesado. Ese iba a ser un largo día.


...


Theo estaba sentado en el café que se encontraba frente al edificio donde trabajaba su novio, mientras observaba pacientemente la forma en que su novio era atrapado por una garrapata que no lo dejaba ir. Rodó los ojos con diversión mientras los veía entrar, la idea de Liam pensando en todas las posibilidades para poder soltarse del brazo del chico con cortesía le parecían graciosas. Tomó un sorbo de su café y volvió la mirada al libro que llevaba para entretenerse mientras esperaba con paciencia; pasaron varios minutos hasta que pudiera escuchar la puerta de la cafetería abriéndose de golpe. Tomó un sorbo más de su café y levantó la mirada con media sonrisa en la cara para poder encontrarse con su mejor amigo.

– Buenas tardes, Derek. Cuanto tiempo sin vernos. 

Estocolmo [THIAM]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora