Liam observó con detenimiento la figura que se alejaba por la calle estando seguro de que conocía esa silueta. Sujetó a Ethan con un brazo y sacó su celular del bolsillo de su pantalón, desbloqueándolo con su huella digital y presionó la pantalla desplegando el teclado numérico cuando recibió una llamada. Era su padre.
– ¿Hola?– puso su celular entre su hombro y su mejilla mientras metía al niño en el coche.
– Me pregunto si el joven sabe la hora– se escuchaba molesto.
– Si, sé que es tarde– volteó la mirada buscando la figura del chico– Lo lamento, ya voy, Ethan se ensució y tuve que cambiarlo– torció los labios al no encontrarlo y acomodó el cinturón de seguridad del pequeño– Debo pasar a dejar al bebé con Brett.
– ¿Cuándo te vas a casar?– preguntó serio.
– No molestes con eso de nuevo– cerró la puerta– No volveré a tocar ese tema –rodó los ojos antes de abrir la puerta del piloto– Ya te dije que no.
– Necesitas al menos formalizar esa relación, aunque no la apruebe del todo.
– No te escucho– hizo mueca de molestia– Te habló cuando llegue a la oficina– cortó la llamada y guardó el teléfono donde estaba para entrar al auto.
Manejó con precaución pero con una velocidad arriba de lo permitido, dejando a Ethan en casa de Brett.
– ¿Te quedas para el desayuno?– preguntó el chico.
– Voy tarde– sacó al bebé del coche y lo cargó hasta llegar a Brett– Vuelvo a las 6– le sonrió y dejó un beso en la mejilla del pequeño para después salir corriendo hasta su coche.
El reloj marcaba las 8:05 a.m. cuando estaba consciente de que tenía una reunión a las 8:00 a.m. y claramente, él no estaba ahí.
Llegó a la oficina cuando eran las 8:15 a.m. Estacionó el coche y bajó lo más rápido posible pasando por la recepción saludando con un gesto de la mano a todos aquellos que se atravesaban en su camino y entró al ascensor, presionó y dio media vuelta para estar de frente al espejo, mirando su reflejo, acomodaba un poco su corbata hasta que recordó esa silueta, torció los labios pues al haber visto tantas personas, la silueta tomaba la forma de cualquiera, así que ya no estaba seguro de que era lo que había visto.
Al llegar a la sala de reunión entró y acomodó su saco viendo a su padre parado explicando un par de cosas.
– Llegas tarde, Liam– el padre del ojiazul lo miró serio y el resto de la junta volteó su mirada hacia la entrada.
– Tuve un problema con mi hijo– miró a su papá y luego al resto– Pero ya estoy aquí– entró y tomó asiento en su lugar.
...
– ¡Yo te dije que había visto un niño!– gritó Derek– ¡Te dijimos!– señaló a su novio que estaba desparramado en el sillón pequeño.
– ¡¿Pero quién carajos es?!– miró a Stiles, quien solo se encogió de hombros– ¡¿Cómo que no sabes?!
– Tú nos prohibiste acercarnos a él– se levantó– Y a él le prohibiste acercarse a nosotros. Obviamente no sabemos qué pasa con ese bebito.
– ¿Y Vito?– preguntó Theo mirando a su mejor amigo.
– Lo último que supe fue cuando me dijo que ya habías terminado el trabajo y que ya no era necesario que yo regresara a España.
– Eso ya lo sabía, necesito saber más cosas, lo realmente importante, idiota.
– Es Vito, ¿Qué esperabas? No existen rumores de él, asesinan a todo aquel que diga su nombre, el rumor muere antes de que nazca– sonrió de lado– Aunque sí espero que el estúpido esté muerto.
– Entonces...– dijo Stiles– ¿Qué es lo que buscas aquí? Todo esto ya lo sabías.
– Vengo por información más interesante, Stiles. Información como... ¿Han visto a alguien siguiéndolos?– preguntó el menor mirándolos alternadamente.
– No desde hace un par de semanas– dijo Derek– Y tampoco a Liam– dijo en un tono en el que parecía que había revelado el secreto del universo.
– Ni a Liam –repitió el menor mirando al piso– Derek...– levantó la mirada buscando a su amigo, quien ya estaba en la puerta junto con su novio.
– Ya estoy en eso– guiñó un ojo mientras abría la puerta y jalaba al castaño para salir.
– Te quiero mil– dijo fuerte recibiendo una seña con el dedo medio– Imbécil– sonrió negando y suspiró, las cosas al fin estaban saliendo bien.
...
Derek y Stiles estaba dentro del departamento de Liam almorzando mientras veían una película sufriendo de una terrible tensión sexual que debían resistir teniendo un poco de respeto, y más que nada, ambos sabían que Liam llegaría a casa pronto.
– ¿Qué hora es?– preguntó Stiles.
– 6:33 p.m.– se quejó cerrando los ojos– ¿A que hora se le va a ocurrir llegar a tu primo?
– Ya debería estar aquí– besó su cabello indicándole que se levantaría del sillón para llevar los platos de comida a la cocina– No creo que tarde.
– Esto es muy aburrido– se dejó caer en el sillón a manera de que su cabeza colgaba de este. Stiles sonrió mientras llevaba todo a la cocina, estando ahí usando la puerta de entrada se abrió.
– Por favor, obedece a papá, Ethan– hablaba con el pequeño a quien traía cargando en sus hombros. Estaba muy concentrado mirando hacia arriba que le tomó un poco más de 5 segundos notar a Stiles– ¿Qué mierda?– frunció el ceño intentando ocultar su miedo.
– Stiles, ya llegó– se levantó y se quedó paralizado al ver al niño– Ew– hizo una mueca de asco.
– ¿Qué están...?– Liam buscó a Stiles con la mirada mientras bajaba poco a poco a Ethan de sus hombros.
– Hola, Liam– salió su primo de la cocina y se acercó para saludarlo.
– Hola– parpadeó varias veces.
– Hola pequeñito– se hincó para saludar al pequeño– ¿Cómo te llamas?
– Ethan– contestó Liam y lo cargó intentando alejarlo de la vista de Stiles.
– ¿Quién es?– preguntó Derek.
–¿Dónde está Theo?– ignoró el ojiazul al mayor.
– Liam– habló Stiles– ¿Quién es?– lo miró frunciendo el ceño.
– ¿Por qué no me pueden decir que pasó con Theo?– aumentó el tono de voz, provocando que Ethan se quejara con un poco de miedo en sus brazos.
– Tiene los ojos azules como tú, Liam– se acercó Derek, mirándolos alternadamente.
– Si, lo sé– bajó al menor y besó su cabeza– Ve a jugar, campeón– el niño se alejó torpemente hasta llegar a una pelota detrás de un sillón.
– Ethan– se acercó Stiles al bebé. Liam intentó detenerlo, pero Derek lo detuvo– ¿Quién es el, mi amor?– señaló al castaño. Balbuceó un poco e hizo un gesto– ¿Quién es, bebé?– dijo en tono amable y fraternal.
– Papá– dijo sin prestar mucha atención y mirando la pelota mientras Derek y Stiles se miraban con los ojos muy abiertos.
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Estocolmo [THIAM]
Roman pour AdolescentsLiam es un chico de 24 años. Es el único hijo de la adinerada familia Dunbar. Su padre era el dueño de casi la mitad de las empresas del país, y su madre era la dueña del 45% de QVC. Theo Raeken, por otra parte, se dedicaba a hacer "negocios", tenie...
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