Capítulo 49

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Liam y Theo habían terminado un buen baño caliente después de la sesión de sexo que tuvieron en la mañana. Él ojiazul usaba una camisa y unos pantalones del menor, ambos atuendos eran muchas tallas más grandes que el, aún más ahora que su peso había disminuido tanto, lo que lo hacía aparentar una edad mucho menor que la que en realidad tenía.

La pareja estaba en la cocina preparando el desayuno; una escena muy parecida a la de los días antes de que todo se fuera a la mierda, por lo que el castaño estaba feliz, pero todo iba a terminar pronto, por lo que Theo estaba triste y distraído.

– Estás quemando el desayuno– dijo el mayor abrazándolo desde atrás y besando su hombro desnudo.

– Me gusta así– sonrió mirándolo de reojo desde arriba.

– ¿Te gustan los panqueques quemados?– rio mirando el sartén.

– Me gusta probar cosas nuevas– le besó la cabeza– Antes era un buen cocinero, no sé que me pasa.

– Estás distraído– acarició su abdomen– Hechas de menos muchas cosas y sé que era frustrante no poder hacer nada, pero ya estamos aquí, ya estamos juntos, ya no vamos a separarnos, estamos comprometidos, las cosas van bien, corazón.

– Liam...– suspiró, apagó la estufa y lo miró.

– ¿Si?– lo miraba desbordando alegría e inocencia con respecto al tema del cual iban a hablar, una mirada muy parecida a la de un niño pequeño mirando a su superhéroe favorito en alguna convención.

– Vamos a sentarnos– lo tomó de la mano y lo guio hasta el desayunador, donde el mayor tomó asiento cruzando las piernas.

– ¿Qué pasa?– ladeó la cabeza provocando una sonrisa de ternura en el menor.

– Amor– suspiró– Respecto al imbécil de cabello color mierda...

– Brett– sonrió rodando los ojos.

– No me interesa– bufó y luego negó con la cabeza– En fin, creo que deberías seguir tu relación con él.

La sonrisa se desvaneció de la cara del castaño y el brillo en sus ojos bajó de manera considerable.

– ¿Q-qué?

– Amor...– bajó un poco la mirada perdiéndose en un pensamiento, desde el punto de vista de Liam, parecía que su mirada estaba en su cuerpo, lo que lo hizo sentir incómodo y abrazó su abdomen.

– ¿Y-ya no te gusto?– torció el labio inconscientemente intentando controlar el sonido de su voz.

– ¿Qué? ¡No! No es eso...

– Sé que ya no tengo el mismo cuerpo de antes pero– subió una pierna intentando cubrirse lo más posible– Pero prometo volver a comer, hacer ejercicio... Volveré a ser el de antes.

Theo no había prestado atención a la delgadez de su cuerpo hasta que Liam cupo casi por completo en la silla del desayunador, sus piernas eran muy delgadas y sus brazos también, sus pómulos marcados se habían afilado haciendo parecer que tenía ojeras, pero en realidad era debido a la sobra de sus ojos.

– No sé de qué hablas– lo abrazó con fuerza– Para mi sigues viéndote hermoso– beso sus mejillas varias veces– Pero me interesa que vuelvas a comer– besó su cuello– ¿Por qué dejaste de hacerlo?

– P-por nada– sollozó pegando el rostro al pecho del menor.

– ¿Qué pasó en este tiempo que no estuve?– acarició su espalda con cuidado.

– Las cosas eran complicadas, te fuiste y yo no sabía nada de ti, estaba seguro de que no estabas muerto, yo sabía que estabas en alguna parte, pero no podía encontrarte– aspiró por la nariz– Tuve algunos problemas con Derek, pero Stiles lo convenció que debíamos cuidarnos mutuamente, no estábamos seguros de cuántos problemas habría después de la explosión– apretó su camisa y soltó en llanto– Creí que me estaba volviendo loco, te veía en todas partes, así que mi mente se enfocaba más que nada en ti, lo que provocaba que olvidara comer, y no era hasta cada lunes, miércoles, viernes y sábado que Derek venía para obligarme a comer, que comía un poco para volver a dormir, llorar y volver a dormir.

– Mi ángel– besó su cabeza– No te estabas volviendo loco, yo sí vine un par de veces, necesitaba verte, saber que estabas bien, pero para mí siempre eres tan hermoso, que no noté que no comías.

– No quiero volver a pasar por lo mismo, Theo, llévame contigo.

– No puedo– suspiró dejando una lagrima caer.

– ¡¿Por qué no?!– gritó alejándose de él con los ojos empapados en lágrimas– ¡¿Por qué me tienes que dejar de nuevo?!

– Amor– intentó acariciar su rostro, pero el ojiazul empujó su mano a un lado– Vito no está molesto porque hubo una gran explosión, está molesto porque salí de la ciudad, aparentemente sin avisarle a nadie, recuerda que Derek "no sabía dónde estaba"– levantó dos dedos en el aire– Así que tengo que ir a hablar con él– se sentó en la silla a un lado de él mirando sus manos– Seguramente me pedirá un trabajo como compensación, y no quiero que te relacionen conmigo, él sabe que la única persona que puede lastimar para lastimarme a mí es Derek, y espero que no se de cuenta de que hay alguien que no podría defenderse. Voy a estar por aquí, tú me veras y yo te veré a ti, pero no podemos tener ninguna clase de contacto, eso fue probablemente un grave error, no debimos encontrarnos aquí, pero no podía irme sin estar contigo– volvió a intentar acariciarlo obteniendo el mismo resultado de antes– Y no me importa que tanto puedas odiarme– se levantó y lo jaló hacia él– Tu no vas a dejarme y yo no voy a dejarte a ti– lo tomó por la mandíbula y lo besó con fuerza.

Un par de minutos después, se separaron y estuvieron abrazados sin hablar hasta que el mayor rompió el silencio.

– ¿Cómo supo que no habías muerto?

– Vito es una persona muy desconfiada...

– No lo culpo– rio levemente por su broma.

– Yo tampoco– sonrió y acaricio la mejilla del menor– Su gente nos siguió para asegurarse que Stiles no saliera con vida, me vieron a mi salir de la explosión, pero al parecer, Stilinski está a salvo– besó su pómulo con ternura– No supieron a donde me fui, porque no usé Shepard como apellido, lo que parece ser la base de mis problemas.

– No quiero estar con nadie más que contigo.

– No queremos levantar sospechas– acarició su brazo– Prometo que estaremos bien.

– Tus promesas nunca se cumplen– lo abrazó.

– No es mi culpa– acarició su cabello– Pero esta es una promesa diferente, porque esta vez nada puede salir mal. 

Estocolmo [THIAM]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora