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-Oigan, tengo que hacer una entrega hoy fuera de la ciudad, iré con un amigo.- les avise a mis abuelos.

-¿Fuera de la ciudad? ¿por qué tan lejos?.- preguntó mi abuelo.

-No lo se, supongo que esas personas no serán de aquí y nos hacen encontrarnos en un punto medio.- dije subiendo los hombros.

-¿Te sientes bien para ir tan lejos?.- preguntó esta vez mi abuela mirándome con preocupación.

Supongo que habla de los golpes, ayer los tres hablamos un rato y me hicieron sentir más tranquila por todo lo que me está pasando, no les dije que a mamá y a mi nos quieren matar porque no quiero preocuparlos pero sé que tarde o temprano se enterarán o les tendré que decir pero por ahora no quiero hacerle pasar malos ratos.

-Si estoy bien, ya me tome una pastilla para el dolor, no se preocupen.- dije.

Aun dolían demasiado pero no puedo hacer nada para posponer las entregas de hoy.

-Esta bien pequeña.- dijo mi abuelo.- ¿Irán caminando?.- preguntó.

-No, un chico de la escuela me prestará una motocicleta e iremos ahí.- dije.

-¿Lo conozco?.- preguntó mi abuelo.

-Creo que si, el chico que llegó ayer, hablamos un rato y me dijo que trabajó un tiempo para con mamá y el hombre que se encarga de las drogas y eso.- dije.

-El chico nuevo, si es Caleb.-

-El mismo, bueno lo llamaré a ver si puede traérmela, tengo que ir temprano para no llegar tan tarde.- dije.

-Si te sientes mal nos llamas.- dijo mi abuela.

-Lo haré.- dije y subí a mi habitación para buscar mi teléfono y llamar a Caleb.

Marque su número y lleve el teléfono a mi oreja y espere a que respondiera.

-¿Hello?.- contesto.

-Hola Caleb, soy Genevitte.-

-Hey ¿cómo estás?.-

-Bien, gracias por preguntar, oye te llamaba para ver si me prestabas la motocicleta.-

-Si, seguro que si ¿quieres que te la lleve ahora?.-

-Si por favor y perdona la molestia.- dije avergonzada.

-No te preocupes, no es molestia, pues dame tu dirección para ir a llevártela.-

-Ok te la voy a enviar por mensaje para que no se te olvide.-

-Ah pues dale mejor.-

Envié la dirección y me despedí de él.

Este chico no podía ser más lindo.

Me acosté en mi cama a esperar y después de varios minutos me envió un mensaje diciendo que ya había llegado.

Baje las escaleras y salí por la puerta principal viendo al puertorriqueño parado de espaldas a mi al lado de la motocicleta negra.

Dios esto es amor a primera vista.

-Hola.- lo salude.

Él volteó y sonrió pero al verme su sonrisa se esfumó.

-¿Que te paso?.- pregunto.

-Tuve un problema con unos chicos ayer pero no pasó nada, no te preocupes.-

-¿Como que no pasó nada? mira como te dejaron.- dijo él negando con la cabeza.- ¿Los conocías?.- preguntó

-No, aunque dijo que nuestra pandilla había matado a su padre y la verdad es que no se quien era su padre.-

Prometo Cuidarte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora