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JAKE

Mire con terror lo que sucedía en frente de mi.

Voltee a ver el teléfono que Gennevite me habia entregado y busque en los contactos el nombre de la persona que me había pedido que llamara.

Solo estaba agendado el nombre de una persona.

Eduard.

Sin pensarlo presioné su nombre, lleve el celular a mi oreja y espere a que contestara.

-¿Que quieres?.- contesto la voz rasposa de un hombre.

-Señor unos hombres tienen a Genevitte.- dije apurado.

-¿Que?. ¿Quien eres?.- pregunto él.

-No importa quien soy le estoy diciendo que unos hombre tienen a Ganevitte, tienen armas y parece que quieren matarla, no se que hacer, tiene que hacer algo por favor.- dije demasiado desesperado.

-Tranquilo chico, voy en camino.- dijo y colgó.

Mire a mi alrededor y no muy lejos de mi estaba el arma de Genevvite tirada en el suelo.

Los hombres no estaban lejos de ella pero toda su atención estaba sobre la chica de ojos morados.

Vi a Genevitte en el suelo arrodillada con sus ojos llorosos y su cara llena de miedo.

Mierda.

Vi como uno de los hombres apuntaba a su cabeza y decía algo que no pude escuchar bien mientras cargaba su arma.

Carajo.

Tome rápidamente el arma que estaba en el suelo y sin pensarlo dispare.

La bala impactó en el brazo del hombres haciendo que este soltara el arma y cayera al piso gritando de dolor.

Los hombres que venían con él apuntaban a todas partes buscando a la persona que había disparado.

Genevitte aprovechó su distracción para correr a donde me encontraba  escondido con el arma en la mano.

-Ven, salgamos de aquí.- dijo la chica llegando a mi lado y quitando el arma de mis manos.

Corrimos lejos de esos hombres pero nuestra suerte no duró tanto.

Los hombres comenzaron a disparar, no nos habíamos dado cuenta de que nos seguían de cerca.

-Mierda cuando terminara esto.- dijo la chica desesperada.

Todavía habían lágrimas en sus ojos y se encontraba un poco pálida, me preocupe mucho por ella.

Dejaron de disparar cuando llegamos a la carretera que llevaba al polideportivo pero nos encontrábamos bastante alejados de donde se encontraba mi auto.

-¡GENEVITTE TE JURO QUE NO SALDRÁS VIVA DE ESTO, TIENES QUE PAGAR POR LO QUE HIZO TU MADRE!.-

Escuchamos como gritaba el hombre a lo lejos.

¿Que hizo su madre?

De la nada llegaron unas camionetas y de ellas bajaron hombres armados.

Esto es el fin

Pensé.

Pero no eran los malos si no que eran de nuestro bando, ellos venían a ayudarnos.

-Genevitte.- dijo un hombre caminando a nosotros.- ¿Estas bien?.- pregunto él.

Ella asintió con la cabeza.

-Bien, suban a la camioneta, nosotros terminaremos esto.-

-Bien.- respondió la chica a mi lado.- Ven.- tomo mi brazo y me arrastro a una de las camionetas.

Prometo Cuidarte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora