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Al llegar a mi habitación fui directo al baño a lavarme la cara.

Al mirarme en el espejo vi una fina línea de sangre que salía de mi labio inferior.

También pude ver cómo al lado del mi labio había una pequeña marca circular roja que por mi color de piel resaltaba demasiado.

Encendí el grifo y lavé mi cara para quitar la sangre.

Al salir del baño me cambie el uniforme del colegio por algo más cómodo.

Saqué el arma de mi mochila de la escuela y la escondí en mi armario. Tome la otra mochila que tenía la droga y la escondí debajo de mi cama.

La escondía por precaución, además mis abuelos no sabían que tenía un arma, tampoco se los diría. Si, les contaré todo lo demás pero omitiré eso. Tampoco pretendía usarla, no iba a matar a nadie, no soy una asesina.

Baje a comer con mi abuela de lo que había preparado y luego nos sentamos en la sala para hablar y esperar a que llegara mi abuelo.

No quería ocultarles nada, bueno, casi nada.

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-¿Pero como vas hacer eso Genevitte?. Te podrían meter a la carcel o aún peor, asesinarte.- dijo mi abuela un poco alterada.

Me encontraba sentada en la sala de la casa junto con mis abuelos.

Les había dicho todo, lo de Eduard, lo de mamá y lo de las entregas de droga.

-No, nadie sabe de esto, solo ustedes y no me pasara nada.- dije

Hice una mueca al acordarme que Jake había visto todo, aunque no sabía de qué se trataba.

-Por ahora ¿y si se entera alguien y le dice a la policía? ¿que harás?.- preguntó esta vez mi abuelo.

Solté un suspiro.

Esto está siendo más difícil de lo que pensé.

-Solo será por un pequeño tiempo, hasta que complete el dinero. Nadie se va a enterar confíen en mi.- supliqué.-Prometo decirles dónde será cada entrega.- añadí.

Ellos se miraron entre sí.

No parecían convencidos.

-Podemos pagar nosotros mismos sin necesidad de que hagas nada de eso.- dijo mi abuelo buscando una solución.

-Es demasiado dinero abuelo, no dejare que paguen tanto y menos a esas personas.- dije.

No dijeron nada por unos segundos.

-Está bien.- dijo mi abuela finalmente.

-Pero tendrás que decirnos donde será cada entrega y cada vez que termines de hacerlas nos llamarás y nos dirás exactamente en qué lugar te encuentras y todo lo que haya a tu alrededor ¿entendiste?.- dijo mi abuelo.

-Claro, si. Entendido. Les diré todo.- dije asintiendo.

Ellos me abrazaron con fuerza. Como si temieran el perderme... Otra vez.

-Pero... hay algo que todavía no entiendo.- dijo mi abuela rascándose la barbilla.

-¿Que es?.- pregunté mirándola.

-¿Por que tú madre le robaría dinero a ese tipo?.- preguntó ella confundida.

-También me pregunto lo mismo.- respondí.

Luego de eso hablamos de cosas sin importancia por un tiempo más, luego subí a mi habitación para descansar. Ya era tarde y mañana tendría que ir a la escuela y luego hacer la entrega a no sé dónde.

Prometo Cuidarte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora