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GENEVITTE

Eduard no había parado de enviarme mensajes el día de hoy.

Dijo que me escribiría para encontrarnos, quería hablar de unas cosas antes.

Me encontraba caminando por el pasillo del colegio, me dirigía a la cafetería.

Entre al lugar, fui a comprarme una botella de agua. No tenía hambre hoy, estaba nerviosa, creo que las entregas las haré sola porque Carlos está bastante ocupado en el barrio.

Además no me gustaba hacerlas sola, podrían intentar llevarse la mercancía sin pagar y eso podría ocasionarme muchos problemas.

Busqué una mesa alejada de la multitud, al encontrarla caminé hasta el lugar y me senté.

Lucy no había faltado hoy al colegio, me dijo que tenía una cita médica o algo así.

Escuché como alguien se sentaba frente a mi.

Al alzar la mirada pude ver al idiota de Jake, me pareció raro y levante una ceja.

-¿Que quieres?. Te advierto que no estoy de humor para aguantarte.- dije fastidiada.

-Pues vete, no es como si alguien te quisiera aquí.- dijo el.

Rode los ojos.

-Tu no me dices que hacer.-

-Podría ir a hablar con el director, él no dudaría en sacarte de aquí si yo lo pido.- dijo el amenazante

Sonreí no tomándole importancia. Él no sabía que el director es mi abuelo.

-Adelante, hazlo.- dije despreocupada.

Mi abuelo no me sacaría de aquí solo porque un culi cagado se lo pidiera.

Mi celular sonó con un mensaje. Lo saque de mi bolsillo del chaleco y vi que era Eduard.

Su mensaje decía que tendría que hacer una entrega mañana a la noche y qué fuera ahora a buscar algo que me tenía que entregar.

Me puse nerviosa, mañana en la noche tendría que hacer una entrega y para colmo sola. Vaya mierda.

Sin darme cuenta comencé a morderme los labios y las uñas con nerviosismo como lo había hecho todo el día de hoy.

-¿Estás bien?.- preguntó Jake mirándome raro.

-Si, me tengo que ir.- dije apresuradamente, salí de la cafetería a paso apresurado, camine por el vacío pasillo que llevaba a la salida de la escuela. Salí completamente del lugar y caminé calle abajo.

Entre a un callejón, vi a Eduard y a otro hombre a su lado.

-Por fin llegas.- dijoEduard con una sonrisa en su cara.

Rodé los ojos internamente.

-¿Para que querías que viniera ahora?. No sé si lo sabes pero me estás haciendo perder horas de estudio.- dije frustrada.

-Sabes que eso me importa un carajo. Tú lo que tienes que hacer es hacer lo que yo diga, devolverme el dinero que tú madre me robó y listo todos felices y sin deudas.-

Todavía no entendía por qué mi medre le robaría dinero a este tipo, ni para que. Es muy extraño.

-¡Y a mi me importa una mierda tú maldito dinero robado y bájale a tus órdenes porque no eres nadie para exigirme nada pedazo de mierda!.- le grite en la cara y seguido de eso sentí una fuerte cachetada en la mejilla.

Saboree el sabor metálico en mi boca y sentí la mejilla caliente.

Lo escuché caminar hasta su auto y buscar algo entre sus cosas, volvió a parase frente a mi.

Prometo Cuidarte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora